Si el comercio tradicional no tenía suficiente con los efectos de la pandemia en la economía familiar, los cascos antiguos, especialmente los de mayor relevancia como puede ser el de Málaga capital, están viendo con enorme preocupación la salida de franquicias y grandes cadenas, que retornan a los centros comerciales ubicados en las afueras de las ciudades. Más que nunca, el comercio de toda la vida necesita de la ayuda de las administraciones para, primero, evitar su cierre, y después para afrontar una modernización en sus estructuras de venta que les permita competir con los grandes.

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