Félix Godoy

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¿Sabe Shaheen dónde se mete?

La realidad que le espera al asesor de Al-Thani y nuevo director general del Málaga

Richard Shaheen, con Basti en El Toralín. Richard Shaheen, con Basti en El Toralín.

Richard Shaheen, con Basti en El Toralín. / La Otra Foto

EL nombramiento de Richard Shaheen como director general del Málaga no sorprende porque el club, por pura abrasión del jeque Al-Thani, ha perdido su capacidad de generar asombro. Igual que durante años el puesto estuvo vacío, ahora lo rellena con su nuevo asesor. Ya pueden ir aventurando que algún día será su nuevo juguete roto. Si le da tiempo, claro, porque no está la entidad para experimentar con gaseosa.

De Shaheen se van conociendo cosas con cuentagotas. Dicen que el rictus serio y la parquedad en palabras va dejando paso en algunas ocasiones a un tipo más afable. Pero de momento casi todo lo que se sabe de él llega de oídas, por voces de terceros (que en muchas ocasiones son parte implicada, como Víctor y sus jugadores). Con los elementos y datos cada uno se construye su puzle.

Desde luego, por mucho que digan los madrugadores comunicados, tendrá que demostrar esa pericia en el mundo del fútbol que se le adjudica en la nota oficial y que ha llevado a más de uno a encogerse de hombros al leerlo. Para un estadounidente el soccer suele ser un deporte secundario, así que resultaría interesante escuchar al propio Shaheen contar con sus propias palabras de dónde viene su experiencia y si realmente sabe manejar la gestión de un club de fútbol. Y no uno cualquiera, uno del fútbol español, con sus múltiples aristas. No es tan sencillo como le podría parecer a alguien que teóricamente cuenta con tamaño currículo.

Ahora lo imprescindible es que realmente actúe por el bien de la entidad. Porque todavía no se sabe –y con Al-Thani en la ecuación es imposible determinarlo– si viene para velar por los intereses del sheikh o para tratar de reconstruir un club sobredimensionado y que más pronto que tarde se derrumbará en pedazos si no se actúa con celeridad y paso firme.

La costumbre en esta casa malaguista es que reine la mediocridad, algo que ha generado solamente el propio Al-Thani con su política del miedo y del capricho sin rumbo. Al jeque no le gusta que visiten sus oídos los que hablan con franqueza, al contrario, es más de rodearse de aduladores y aplaudidores que esperan alguna migaja. Estaría bien que lo supiera Shaheen, si es que no sabe con quién está tratando. Si no lo sabe, que le traduzcan este texto. No será el primero que pide.

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