Ignacio del Valle

Patinaje artrítico

Carta a los reyes magos para que en otoño les saquemos las castañas del juego electoral

No he visto atacar naves en llamas más allá de Orión. Pero créame que he si he contemplado arder una máquina limpiadora de Lima (bárrela-otra-vez) Sam en la plaza de la Marina. Fue en la soleada mañana del pasado martes. Motos de policía local a toda sirena, camión de bomberos y decenas de vecinos grabando la pirotecnia y humareda para instagramear como si aquello fuese el espectáculo "coronaluces" de calle Larios. Tampoco he visto rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. En cambio, he sentido toda la Vía Láctea (¡Qué leche!) dando vueltas y la potencia del Big Bang alrededor de mi calavera. Infinitas constelaciones del firmamento del dolor. Desde Casiopea a la Osa menor por andar haciendo el oso Mitrofán.

Fue un traspiés y remate de cabeza en las inmediaciones de la calle de Pedro de Toledo que también suena a puerta como la de Alcalá. Dos gotas de lluvia y resbalón esculpido en mármol de patinaje artrítico. Más que lágrimas en la lluvia, risas y un riachuelo de sangre en medio de la llovizna. Todos esos momentos no se perderán en el tiempo y espero que todavía no haya llegado mi hora de morir. Me quedan jornadas de penitencia y una vergüenza barroca tallada en la frente con arte imaginero: Dos puntos y un chichón categoría Klingon. Parezco un maluto de Stark Trek ¿Recuerda a esos personajes con bultos en la frente? Pues tal cual. Añada un ojo morado y verde orgullo de la bandera de Cenacheriland. Ya me ve: Barriendo para casa como la máquina incinerada de Limasam.

Completa el relato de sci-fy la expedición a Urgencias del Hospital Carlos Haya Provincial. Retorno a la madriguera mudo y consternado como aquellos "replicantes "de la película Blade Runner, adaptación de la novela "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?" de Philip K. Dick. Después de tanta vacuna y química antiinflamatoria tengo muchas papeletas para convertirme en un androide bioingenieril. Antes de que él Harrison Ford de turno me dé matarile, me van a enterrar a disgustos. Prematuramente, como la actual legislatura de la Junta de Andalucía. Otro adelanto electoral para el mismo antipático empate. Más despilfarro de dinerito calvo a todas luces de navidad. Ya ve qué linces. Viven de la cosa nostra, que es la suya. Carta a los reyes magos para que en otoño les saquemos las castañas del juego electoral. Nos quieren muy borregos.

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