El zoco

juan lópez cohard

Sánchez y Machado

A muchos nos gustaría que la nueva normalidad fuese una realidad bien distinta de la que estamos sufriendo. De momento, aunque muchos hayan creído que lo peor de la pandemia ha pasado, las noticias no dejan de recordarnos que la amenaza sigue presente. Son demasiados los focos de contagios que aparecen por toda la geografía española y el peligro de volver a una situación como la pasada hace unos meses asoma por el horizonte.

Lo curioso, debe ser cosa de la "nueva normalidad", es que tanto el presidente del Gobierno como el ministro de Sanidad, Salvador Illa, vengan ahora a reconocer que llegaron tarde con las medidas a tomar. "Pensamos que podíamos con todo y no es así, ha sido una cura de humildad". La última vez que vi a un alto ejecutivo decir eso al consejo de administración, ante un error que ocasionó grandes pérdidas a la empresa, la contestación inmediata fue: -está usted despedido y se le pondrá una querella por mala administración.

Pero lo peor está por venir y es el desastre económico que se nos viene encima. Sánchez sigue demandándole a la oposición, para atajar la debacle, un pacto, esto es, lo que él entiende por un pacto: una adhesión. Uno de sus socios, el PNV, en boca de su presidente, Andoni Ortuzar, ha dejado claro que: "El Gobierno de Sánchez no puede pedirnos un cheque en blanco". Si sus socios no se lo dan ¿Cómo se lo puede pedir al principal partido de la oposición?

Lo curioso y chocante de Pedro Sánchez es que sea tan contumaz en una postura que no le permite ver más allá de su ombligo. Claro que bien es verdad que es lo único que le importa. En una entrevista reciente arremete contra el PP, al que le pide que pacte con el Gobierno, por "mimetizarse con la extrema derecha". ¿No se da cuenta el presidente que él ha mimetizado al PSOE con la extrema izquierda, los antisistemas, los separatistas y los proetarras? ¿No se da cuenta de que a muchos votantes, fieles al PSOE desde comienzos de la Transición, esos pactos los ha dejado fuera de su paraguas?

Pero de toda esta "nueva normalidad" lo que resulta realmente intolerable es que se mantenga a Iglesias como vicepresidente del Gobierno. Un individuo que proclama estar en contra de la libertad de expresión, de una prensa libre e independiente de los poderes del Estado, y que, como un vulgar matón de la "kale borroka", pone la diana sobre aquellos periodistas que a él no le gustan o no le conviene la información que publican. Un individuo que llama a los medios informativos "cañones mediáticos del poder". ¡Será cínico! Él es vicepresidente del Gobierno y además miembro del CNI. ¡Él es el poder! Pero, claro, solo domina el medio estatal, TVE, que no lo ve ni Dios.

Y, ¿qué más decir de la "nueva normalidad" que resulta ser toda una anormalidad? Pues que la catástrofe de España, además de ser vírica y económica, es una catástrofe moral y cómo decía Juan de Mairena: "En toda catástrofe moral sólo quedan en pie las virtudes cínicas. ¿Virtudes perrunas? De perro humano, en todo caso, solo fiel a sí mismo." Estoy convencido de que Don Antonio Machado, cuando escribió esto, ya conocía a Pedro Sánchez.

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