Alto y claro
José Antonio Carrizosa
¿Y si a China le da por responder?
MENOS mal que no incluimos en el reciente reportaje de este periódico sobre los malagueños que triunfan en el mundo a Luis Pineda, el presidente de Ausbanc, el hombre que ha protagonizado el último gran escándalo en este país que, entre otros, ha salpicado al sector bancario en general y a Unicaja y a su presidente, Braulio Medel, en particular. Pero medio mundo sabía de sus peculiares métodos.
El caso Ausbanc me permite algunas reflexiones que seguro que resultan incómodas. El personaje, según los indicios que maneja el juez que le ha enviado a la prisión, usaba sus publicaciones para recaudar publicidad de la mayoría de los bancos. Lo hacía a cambio de no dar noticias negativas. Y también llegó supuestamente al chantaje directo con las denuncias presentadas por el sindicato Manos Limpias.
Sobre la primera cuestión, pregunto: ¿qué persiguen la mayoría de las instituciones que suscriben acuerdos o que se publicitan en los medios? ¿Defender la libertad de expresión o garantizarse un buen trato? ¿Y los medios? En mi trayectoria profesional he visto feroces campañas informativas que cesaron en cuanto el cliente pasó por caja. Y a la inversa. Instituciones que retiraron la publicidad porque no les gustó una noticia. ¿Cómo le llamamos a este juego? ¿O esa ropa la lavamos en nuestros vestuarios? Tengo la convicción de que la virulencia con la que algunos rotativos se han empleado en este tema contra Medel responde más a un simple ajuste de cuentas (léase en sentido literal) que a un sano y deseable ejercicio del periodismo. Sólo ellos lo saben.
Unicaja es la entidad de mayor prestigio de Andalucía y de Málaga. La única caja andaluza gobernada por políticos en la que imperó la profesionalidad. Y el resultado está ahí: es el sexto mejor banco de España. El principal responsable de ese éxito es Braulio Medel. Eso no le otorga patente de corso. Creo que hay un exceso de personalismo en su gestión. No entiendo que se jubilara parcialmente para cobrar una póliza millonaria. Su prudencia, que le ha reportado grandes resultados, a veces se traduce en indecisión. Y no tengo la menor duda de que después de 25 años en la lucha por el poder pueden aparecer cadáveres en el armario. Pero hoy el balance es positivo.El auto del juez Pedraz es durísimo. A otros bancos elude identificarlos. Con Unicaja se explaya. Le acusa de pagar un millón para que se retirara la denuncia contra Medel en el caso de los ERE y afirma que incluso alguien de la institución alertó a los extorsionadores de las pesquisas policiales. Unicaja niega lo primero e investigará lo segundo. Pero la batalla de la credibilidad puede darla por perdida. El relato del magistrado es verosímil. Debe investigarse a fondo si hubo chantaje y qué intereses se protegieron si se pagó. Si los de la entidad o los personales de su presidente. Pero creo que la prudencia debería imperar antes de sentenciar una dilatada trayectoria con solo cuatro folios de un juez.
Por cierto, el policía que logró transcribir los diálogos del siempre indescifrable secretario general de Unicaja, Ángel Fernández Noriega, merece entrar en la RAE.
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