La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

La larga lucha de Harry Belafonte

Belafonte fue un activista tanto cuando luchaba junto a Luther King como cuando cantaba y actuaba

Harry Belafonte era tan mayor y llevaba tanto tiempo retirado de los medios internacionales, no del activismo político en su país, que cuando el martes se supo que había fallecido muchos de quienes lo recordaban se preguntaron, "¿pero vivía?". Los más jóvenes lo recordaban, si acaso, por el uso que hizo Tim Burton en uno de los mejores gags de Beetlejuice de su canción más universalmente famosa, Day-O, un lamento jamaicano de autor anónimo que relata las penurias de los estibadores que cargaban los plátanos para su embarque y él grabó en 1956 con el título de The Banana Boat Song.

Pero Belafonte fue mucho más. Como cantante grabó 20 álbumes en una década, entre 1954 y 1963, continuando después con su carrera como cantante y folklorista grabando otros 20 álbumes que culminaron en 2001 con The Long Road to Freedom, An Anthology of Black Music. Lo que nos lleva a su incansable trabajo como activista luchando por los derechos civiles junto a su amigo Martin Luther King, contra el sida como embajador de Unicef, contra la hambruna de Etiopía o, ya octogenario, contra la administración Trump.

Su activismo tuvo un poderoso reflejo en el cine: antes que su amigo Sidney Poitier, él fue la primera estrella negra que encabezó repartos en los años 50 trabajando con directores del Hollywood progresista que planteaban la cuestión de la segregación racial: Bright Road (Mayer, 1953), Carmen Jones (Preminger, 1954), Una isla al sol (Rossen, 1957), El mundo, la carne y el diablo (MacDougall, 1959) o Apuestas contra el mañana (Wise, 1959). Hallaron continuación en Buck y el farsante (1972) y Sucedió un sábado (1974) que dirigió y cointerpretó Sidney Poitier que lo admiraba como el pionero de las estrellas afroamericanas en Hollywood. La primera, una comedia western, con él y Poitier, dos actores negros encabezando el reparto de una película del género más americano de los géneros, deslumbró y animó al entonces niño Jordan Peele, que la homenajeó en Nop.

Destaco, por escribir en Sevilla, la valiente Carmen Jones de Preminger que trasladó la ópera de Bizet en clave de jazz a un campamento militar durante la Segunda Guerra Mundial, con Dorothy Dandridge como Carmen, Joe Adams como Escamillo (aquí el boxeador Husky Miller) y Harry Belafonte como don José (aquí el soldado Joe). Hacía falta valor. Adiós a un gran cantante, un gran actor y, sobre todo, un gran hombre.

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