Cambio de sentido
Carmen Camacho
Suspirar a tiempo
Cuarenta años después de su fundación, Izquierda Unida vuelve la vista atrás enMálaga con la legítima voluntad de reivindicar su papel en la vida pública andaluza.Nacida en 1986, en torno al Partido Comunista de España, IU ha sido durante estasdécadas una voz constante, a veces decisiva y otras incómoda, pero siempre presenteen los debates sociales, laborales y urbanos de nuestra tierra. No se puede entender lahistoria política reciente sin su aportación, ni tampoco sin las tensiones internas queacompañaron el tránsito del viejo partido de cuadros y militancia obrera hacia unacoalición más amplia, más institucional y, para algunos, más amalgamadaideológicamente, a veces hasta llegar a lo paradójico.En Málaga, esa evolución se vivió con especial intensidad. La llamada“descuajerización”, ese proceso por el cual el viejo PCE fue diluyendo su perfil másortodoxo para abrirse a nuevos sectores sociales, permitió ampliar espacios electoralesy presencia institucional, pero también alimentó el debate sobre la pérdida de identidady de conexión orgánica con el tejido obrero tradicional.En ese contexto se inscribe la propuesta de nombrar Hijo Predilecto de Málaga aAntonio Romero Ruiz, uno de los rostros más reconocibles de IU en Andalucía, con elque mantuve unas muy buenas relaciones en su etapa de “alcalde moral de Málaga”.Romero encarna una etapa de firmeza parlamentaria, de oposición combativa y dedefensa de políticas sociales cuando estas no siempre ocupaban el centro del debate.Diputado durante varias legislaturas, portavoz del “sorpasso” y adalid del GAL contraFelipe, sus méritos en esos ámbitos son incuestionables, pero ¿Qué hizo realmente porMálaga como para otorgarle dicho título?Para tal justificación, reaparece en este aniversario una discusión recurrente sobrela autoría de algunas de las grandes transformaciones de la Málaga contemporánea. Seha insinuado que proyectos como el PTA, la peatonalización de la Calle Larios o elmismísimo Festival de Cine de Málaga fueron iniciativas nacidas del impulso de IU. Larealidad, como casi siempre en política, es más compleja y más coral. El ParqueTecnológico respondió a una estrategia de la Junta de Andalucía (PSOE) paradiversificar la economía y atraer innovación; la peatonalización de Larios, fue el resultadode planes municipales desarrollados a lo largo de distintos mandatos del PP; y el Festivalsurgió como apuesta cultural del Ayuntamiento a finales de los noventa. Que IU estuviesede acuerdo con dichos proyectos no significa su mérito exclusivo. Las ciudades no seconstruyen desde la unilateralidad, sino desde la acumulación de decisiones, consensosy, a veces, rivalidades que terminan convergiendo en el interés general.A los cuarenta años, el balance de IU en Málaga no admite simplificaciones. Hasido una fuerza (buena para unos o mala para otros) pero imprescindible para articularuna izquierda alternativa y para introducir en la agenda pública debates sociales queotros preferían eludir. Pero de ahí a la autocomplacencia y la apropiación simbólica delos logros colectivos, hay un trecho. Con el cumpleaños sí que tiene la oportunidad dereflexionar con honestidad sobre lo aportado y su actitud futura
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