Cambio de sentido
Carmen Camacho
Suspirar a tiempo
Lo llamativo no es que María Jesús Montero proponga una “ley de lenguas andaluzas” para “preservar, impulsar, investigar y trasladar el valor de lo que significa ser andaluz y expresarnos como andaluces con orgullo y sin complejos, siendo capaces de defender nuestros orígenes”. Acostumbrados estamos a sus ocurrencias. Lo que encuentro llamativo es el aplauso que estalló cuando lo dijo, supongo que con la claque como arranque.
A los más jóvenes hay que recordarles que claque –galicismo que proviene de “claquer les mains” (aplaudir)– eran quienes, a cambio de una entrada gratuita o una propinilla, asistían a un espectáculo, siempre en los peores asientos del gallinero, para aplaudir, guiados por el “chef de claque”, en momentos señalados y arrancar una ovación del público. La cosa venía de la ópera del siglo XVIII y se institucionalizó –primero en París, después en toda Europa– hasta el punto de crearse oficinas para contratarla. Enfrente estaban los “reventadores”, pagados para arruinar una función o exigiendo dinero para no hacerlo. Recuerdo al fulano que daba las entradas de claque en la calle Arguijo, junto a la entrada de artistas del teatro Álvarez Quintero. En el tan divertido como entretenido Au Théâtre! La sortie au spectacles de Pascale Goetchel y Jean-Claude Yon (Editions de la Sorbonne) o en el Diccionario Akal de teatro de Manuel Gómez García tienen noticia detallada de la claque y los reventadores.
En los mítines políticos supongo que la claque es fruto del entusiasmo espontáneo suscitado por el orador y del fervor ideológico, aunque las historias de traslados en autobuses –con bocadillo incluido– para asistir a ellos y mostrar el mayor entusiasmo son conocidas. En cualquier caso, como sucedía con la teatral, están allí para aplaudir se diga lo que se diga y se oiga lo que se oiga. Aunque sea tan disparatado como lo que la señora Montero dijo sobre la “ley de lenguas andaluzas”, enardecidos además por los gritos y las gesticulaciones con los que con tanta prodigalidad adorna sus intervenciones. Claque es también el fulano de Vox que ha escrito en las redes: “La lengua común de todos los andaluces es el español, con que ella vaya al logopeda sería suficiente”. ¡Cuánto bien le hace Vox, como claque disfrazada de reventadora, al sanchismo!
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