Desalojada la Estación de Jimera de Líbar por el riesgo de desborde de la presa de Montejaque

Un total de 22 vecinos han tenido que dejar sus casas ante un posible crecimiento del nivel del río Guadiaro

Desalojados casi 200 vecinos de la Estación de Benaoján por el riesgo de desbordamiento de la presa de Montejaque

Desalojada la Estación de Jimera de Líbar por el riesgo de desborde de la presa de Montejaque / Karl Smallman

El posible desbordamiento de la presa de los Caballeros de Montejaque, que se encuentra a menos de un metro de desbordar su muro principal, ha provocado una nueva orden de desalojo. En este caso, los vecinos de la Estación de Jimera de Líbar han tenido que dejar sus viviendas ante el temor de que caudal del río Guadiaro experimente un incremento considerable una vez que el pantano comience a desaguar.

Un total de 22 personas han tenido que dejar sus viviendas y la zona ha quedado totalmente cerrada. Efectivos de Protección Civil, Guardia Civil y Ayuntamiento han participado en el dispositivo.

De momento, la mayoría de estas personas se han realojados con amigos y el propio alcalde ha acogido a varios de ellos en su casa. Dos vecinos han optado por hacer uso de las instalaciones habilitadas en el pabellón de El Fuerte de Ronda.

Todo ello mientras los técnicos siguen controlando la evolución de la presa las 24 horas y un fuerte dispositivo de la Guardia Civil controla las zonas más próximas al muro principal, cuyo acceso sigue cortado.

Los nuevos desalojados se suman a los alrededor de 200 vecinos de la Estación de Benaoján que el pasado sábado se vieron obligados a dejar sus casas de forma preventiva, ya que son la primera población que las aguas del río Guadiaro encuentran tras pasar la Cueva del Gato, cavidad por la que sale el agua que se filtra del propio pantano.

Este pantano, que nunca ha llegado a funcionar debido a las filtraciones que sufre por el terreno en el que fue construido, se ha convertido en estos momentos en el principal punto de preocupación en la Serranía. Y es que el aporte que recibe del río Guadares, que recoge las aguas de lluvia de las sierras de Líbar y parte de Grazalema, hace que mantengan un crecimiento sostenido que le han llevado a niveles históricos nunca vistos en los 103 años de historia.

En la zona las previsiones siguen apuntando a que seguirá lloviendo durante los próximos días, por lo que se prevé que el nivel de la presa pueda seguir aumentando.

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