Semana negra en la Serranía de Ronda por el temporal
El tren de borrascas deja un reguero de desalojados, incomunicados, inundaciones y daños en infraestructuras
Imagen histórica: la presa de Montejaque comienza a desaguar tras alcanzar el límite de su capacidad
Luce el sol en la Serranía de Ronda y ya se podría decir que es casi noticia tras meses de intensas y prolongadas lluvias. El peor episodio ha sido el último tren de borrascas que ha dejado una semana negra con numerosos incidentes, desalojados, incomunicados, incertidumbre, miedos e importantes daños en diversos municipios de la comarca.
Lo peor ha pasado, pero las consecuencias persisten sobre el terreno. En el pabellón de Ronda siguen siendo atendidos los vecinos del municipio de Grazalema que tuvieron que dejar su pueblo ante la grave situación que provocaron las lluvias en esta localidad de la zona gaditana de la Serranía. Una situación límite que ha traído la única parte buena de este tren de borrascas, la unión de toda una comarca encabezada por su capital para prestarles apoyo y atenderlos sin entender de colores políticos, límites de ‘fronteras’ provinciales o localismos.
Las pedanías rondeñas de Llano de la Cruz y La Indiana, Benaoján, Estación de Jimera de Líbar y Estación de Cortes de la Frontera se han llevado la peor parte. Primero las intensas lluvias y luego la situación límite de la presa de Montejaque han mantenido en vilo a sus vecinos.
Primero tuvieron que afrontar las inundaciones provocadas por la crecida del río Guadiaro debido a las intensas lluvias que dejó la borrasca Leonardo. Desalojos, viviendas inundadas y daños en el campo.
Una primera etapa en la que la peor parte se la llevaron las pedanías rondeñas. Cientos de vecinos del Llano de la Cruz quedaron incomunicados por la crecida del río Guadalcobacín que se desbordó a lo largo de casi todo su cauce. En su recorrido también dejó huertas inundadas, hoteles, casas y muchos daños en la infraestructura viaria interior.
En la pedanía de La Indiana la situación fue muy similar, hasta el punto de algunos de los evacuados en los primeros momentos del temporal no pudieron regresar a sus viviendas hasta la jornada de este viernes.
La situación llegó a tal punto que se recurrió al despliegue de la Unidad Militar de Emergencias (UME) para ayudar a los equipos locales a tratar despejar caminos y comenzar a revertir la situación. A pesar de ello, el trabajo no fue fácil y en algunos puntos fue necesario retirarse hasta que la bajada de los ríos y arroyos permitiera trabajar en condiciones de seguridad, como fue en la zona de Pelistre en la pedanía del Llano de la Cruz.
Por su parte, en la Estación de Benaoján los vecinos han vivido su particular calvario. Allí la crecida del río Guadiaro inundó varias viviendas próximas a su cauce y el deslizamiento de una ladera obligó a desalojar a una veintena de vecinos al amenazar el desprendimiento a las viviendas. Además, el desvío de un arroyo convirtió una calle próxima a su conocido nacimiento en un río, obligando a colocar sacos de arena en las puertas y en la calzada para tratar de desviar el curso del agua.
Aunque en esta barriada benaojana lo peor estaba por llegar. A pocos kilómetros de allí la fallida presa de Montejaque seguía aumentando de nivel incapaz de evacuar por las filtraciones del terreno que la hicieron inviable todo el caudal que recibía del río Gaduares.
Una situación límite que hizo a las autoridades responsables de la emergencia tomar la drástica decisión de evacuar a la totalidad de sus casi 200 vecinos. Nadie sabía qué podía ocurrir si la presa alcanza su máximo nivel y el agua comenzaba a llegar en tromba al río Guadiaro mediante la cavidad Hundidero-Gato como finalmente terminó ocurriendo.
Además, también se optó por el desalojo en su totalidad de los vecinos de la Estación de Jimera de Líbar y, en el último momento, de la primera línea de viviendas de la Estación de Cortes de la Frontera. También se habían tomado medidas en las zonas de Secadero (Casares) y San Martín del Tesorillo, ya en la provincia de Cádiz.
Durante siete días toda una cuenca ha vivido pendiente de la presa y las consecuencias de su posible desborde, algo que terminó ocurriendo a primera hora de la mañana de este pasado viernes. Finalmente, lo hizo por su aliviadero, que tras 103 años desde su construcción fue puesto a prueba y entró en funcionamiento y comenzó a desalojar agua. A 22 centímetros de la coronación de su muro principal el sistema entró en carga y evitó la caída del agua por el muro principal, aunque algunas pequeñas olas llegaron desbordar por ese punto.
Un momento histórico que nunca había ocurrido y lleno de alivio a los desalojados y a la Serranía que vivía con inquietud lo que estaba ocurriendo. Mucho más después de comprobar que Hundidero-Gato había funcionamiento como un elemento de laminación mucho mejor de lo esperado, aunque con su boca el agua llegó a salir a 300 m3/s en su momento más álgido.
Tras comprobarse que el aliviadero funcionaba, Gato hacía de su función y el río Guadiaro era capaz de asumir el caudal, la Junta de Andalucía decidía autorizar la vuelta de todos los vecinos desalojados y poner fin a la pesadilla que habían tenido que vivir.
Aunque la situación límite ha pasado, el control de la misma se mantiene durante las 24 horas por parte de equipos especializados.
Ronda, ciudad de acogida
La ciudad del Tajo, conocida internacionalmente por su atractivo turístico, ha sacado a relucir su carácter solidario que también le ha llevado a ser noticia en los grandes medios.
Además de acoger a sus propios vecinos desalojados, la ciudad tuvo que asumir la llegada de grazalemeños, benaojanos y algunos jimeranos. Una respuesta a la que se sumaron numerosos colectivos, empresas y personas a título individual.
Aunque se habían desplegado camas en el pabellón, hoteles y apartamentos turísticos ofrecieron inmediatamente todas las habitaciones disponibles para que los vecinos de Grazalema no tuviesen que dormir en esas condiciones. Posteriormente, se realojaron a residentes de la Estación de Benaoján y Estación de Jimera de Líbar.
Ante ello las instalaciones deportivas se han convertido en una suerte de plaza para el encuentro de los vecinos. Además, allí se presta el servicio de comidas, clases de apoyo, entretenimiento para los pequeños, ropero o apoyo psicológico. Más de 600 personas han llegado a tener que ser atendidas por este dispositivo especial.
Benaoján, una pequeña Grazalema
En Benaoján se mantienen desalojados una veintena de vecinos debido a que se ha producido un fenómeno similar al de registrado en Grazalema, aunque a mucha menor escala. Eso sí, dos zonas del pueblo se han visto afectadas por el brote de agua por el suelo en varias viviendas.
Afortunadamente, el fenómeno no fue a más y se ha quedado localizado en estos puntos. No obstante, los expertos del CSIC visitaron la zona para analizar también el terreno.
Terremotos que crean inquietud
Otro de los fenómenos que sigue manteniendo la inquietud entre los vecinos es la serie de pequeños terremotos que se vienen sucediendo desde el inicio de este tren de borrascas, aunque los expertos han asegurado que ambos episodios no se encuentran vinculados. Unas explicaciones que entre los vecinos no terminan de convencer, ya que, según sostienen, “hasta ahora no habíamos sentido tantos temblores juntos”. El último de ellos tuvo lugar la noche de este pasado viernes y alcanzó una intensidad de 3,8 con epicentro en Cortes de la Frontera. “Este ha sido mucho más intenso y se notó durante varios segundos”, ha señalado uno de los vecinos.
Además de estos casos, en el resto de la comarca se han sucedido los problemas. En Cartajima las grietas en diversas calles también obligó a realizar un control de vigilancia, además de provocar en desalojo de 10 vecinos en dos zonas del municipio.
Mientras tanto, en Genalguacil dos vecinos tuvieron que dejar su vivienda tras ceder un muro de contención y dañar la casa. Aunque en ese momento se encontraban durmiendo en su interior, solo una persona resultó herida leve.
Carreteras dañadas
Las carreteras de la Serranía han sido una de las infraestructuras que más han sufrido. En la actualidad se mantiene cortada la vía principal que conecta Ronda con Sevilla obligando a realizar un desvío por la localidad de Zahara de la Sierra, mientras que la vía entre Benaoján y Cortes de la Frontera ya está abierta. El resto de las carreteras interiores presentan problemas por corrimientos de tierra, desprendimientos o caídas de árboles.
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