Testimonios de turistas evacuados por el incendio de Estepona "Nunca imaginas que el fuego va a llegar hasta donde estamos"

  • Turistas que han pasado la noche en el polideportivo El Carmen recuerdan que al salir del apartamento ya veían las llamas "y daban miedo"

Una de las familias desalojadas por el incendio de Estepona Una de las familias desalojadas por el incendio de Estepona

Una de las familias desalojadas por el incendio de Estepona / Javier Flores

"Las llamas ya se veían y daban miedo. Salimos fuera y nos caía ceniza en el coche". El testimonio es de Sara Rojo, una de las turistas que, procedente de Madrid, se hospedaba en la urbanización Forest Hills, que tuvo que ser desalojada por la Policía Local como medida preventiva por la magnitud que había alcanzado el incendio en el paraje Peñas Blancas de Estepona.

Una columna de humo alertó a este grupo de amigos, que agotaban las últimas horas de luz en la playa. Ajenos a la dimensión del fuego volvieron a los apartamentos en los que se alojaban. "Nunca imaginas que va a llegar a donde estamos", expresa Sara. Ella se dispuso a darse una ducha, mientras que una amiga preparaba la cena cuando de repente escucharon unos golpes en la puerta de la casa. Era una de las responsables de recepción, que a voces y en inglés les advertía que abandonaran el alojamiento. "The police in the hotel. ¡Out, out!", gritaba. "Yo estaba desnuda. Íbamos corriendo de un lado a otro. Salimos y vimos a un montón de policías y bomberos. Era un caos", recuerda la mujer.

Fue entonces cuando se percataron de la proximidad de las llamas. "Yo gritaba: ¡Es ceniza! Vamos dentro a coger todo lo que podamos que esto se quema. Nos dijeron que nos lleváramos lo imprescindible. Llenamos todo el coche con bolsas en las que mezclamos comida con ropa y champés", relata Sara.

El lunes era su segundo día de vacaciones. Esa noche la pasaron en el polideportivo El Carmen. Durmieron en colchonetas, agradecidos con la hospitalidad que les brindaron los miembros de Cruz Roja que participaron en las tareas de evacuación, aunque reconocen no haber descansado. "Nuestra preocupación es que no sabemos si vamos a poder volver a los apartamentos o tenemos que irnos a Madrid", se lamenta una de las turistas del grupo.

Una familia con un bebé de 17 meses

Otra de las familias a las que también hubo que desalojar relatan que salieron "con lo que pudieron", teniendo en cuenta que tienen un bebé de 17 meses y un perro. "Hubo momentos de tensión cuando vimos a la Policía Local que en nuestra urbanización llamaba puerta a puerta. No tardamos ni cinco minutos en salir. Querían asegurarse que allí no se quedara nadie", recuerda María Rubio.

Tampoco ellos fueron conscientes de la gravedad del incendio, hasta que a medida que fue avanzando comprobaron "que se iba haciendo más importante". "Al caer la noche vimos las llamas cada vez más cerca", explica la mujer, que espera noticias sobre si puede regresar a casa con su hijo y su pareja. "La información que tenemos es que no podremos subir hoy porque no se quieren arriesgar a que el fuego se reactive", afirma.

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