Tribuna

La formación de posgrado, clave en la búsqueda de empleo pos-Covid

  • La pandemia del Covid-19 ha provocado que la especialización universitaria sea un factor todavía más determinante a la hora de encontrar empleo, a juicio de Rafael Rodríguez-Alberola, Socio-Director de Círculo Formación.

La formación de posgrado, clave en la búsqueda de empleo pos-Covid La formación de posgrado, clave en la búsqueda de empleo pos-Covid

La formación de posgrado, clave en la búsqueda de empleo pos-Covid

Rafael Rodríguez-Alberola Rafael Rodríguez-Alberola

Rafael Rodríguez-Alberola

La crisis del coronavirus ha trastocado todos los ámbitos de nuestra vida, pero sin duda el mercado del empleo es uno de los que más va a sufrir sus consecuencias. Si bien en los últimos años la tecnología y otros factores sociales habían revolucionado el mercado laboral, tras este terremoto tenemos que enfrentarnos a un escenario inexplorado y completamente nuevo.

El seísmo de la crisis sanitaria y todas sus consecuencias han colocado la incertidumbre en primer plano y, partiendo de esa base, tenemos que trabajar para reconstruirlo todo. Nuevas normas, nuevos parámetros, muchas incógnitas sobre el futuro y un cambio radical en los sectores de interés. Muchos negocios han tenido que cerrar, otros se han reconvertido y los profesionales aguardan el momento de ver dónde se abren nichos de mercado y nuevas oportunidades.

No sabemos a ciencia cierta qué nuevas habilidades se requerirán en el futuro mercado profesional, pero se van perfilando algunas tendencias inmediatas tras la crisis, como es el caso del aumento de la presencia de la tecnología en todas las actividades. Si ya en los últimos años ha tenido un papel protagonista, durante los meses de confinamiento ha supuesto toda un revolución: se requieren expertos en ciberseguridad, en el desarrollo de aplicaciones remotas para videoconferencias, en teletrabajo, en protección de datos, etc.

Teniendo en cuenta estos perfiles y otros que puedan demandarse , lo único que tenemos seguro es que nos movemos en un escenario incierto, en el que va a ser muy necesario ser flexible y tener la capacidad de adaptarse a los cambios rápidamente.

Y si alguien sabe de adaptación al cambio son las Escuelas de Negocio. La forma de trabajar de estos centros pasa por renovar constantemente su formación adaptándola a las necesidades de las empresas e instituciones en el momento en que se producen, ya que tienen contacto directo con ellas a través de dos principales vías.

Por una parte, están los profesores: muchos de ellos son profesionales en activo, que conocen de primera mano lo que demanda su compañía e intentan trasladar la formación en esa área al programa de sus clases. Además, aplican de forma práctica lo aprendido en su trabajo para que los alumnos se familiaricen con las metodologías profesionales de las distintas compañías.

Por otra parte, los convenios que mantienen con las empresas para las prácticas son una fuente de información de primera mano para detectar cuáles son las necesidades y ofrecer formación lo más específica posible. En ocasiones, se crean programas o módulos ad hoc que ha solicitado una empresa porque no se ofrecían en otro tipo de formaciones.

Los departamentos de salidas profesionales de estas instituciones, además, son una excelente oportunidad para introducirse en el mercado laboral, en las empresas objetivo del alumno. Los puestos que se ofrecen están directamente relacionados con los intereses del estudiante y la materia abordada en clase, y son una experiencia que podrán incorporar al CV incrementando su valor añadido. Además, en la actual situación, será especialmente interesante para familiarizarse con tecnologías emergentes o con la nueva formación que se esté desarrollando y empezando a implantarse en las empresas.

De esta forma, podemos destacar que, aunque la formación académica de los posgrados es muy sólida, lo que diferencia realmente un máster de otros cursos es este contacto tan directo con las compañías. Los estudiantes aprenden rutinas, capacidades, habilidades y competencias que les preparan para el día a día en un puesto real, aspectos que adquieren más relevancia si cabe en esta situación de completa incertidumbre.

Otro de los grandes puntales de la formación de posgrado es la vocación internacional de la misma, que en estas circunstancias también es un valor añadido clave; si bien las fronteras se han cerrado durante los últimos meses y costará volver a una normalización de la movilidad entre países, la tecnología ha demostrado que de forma telemática pueden resolverse muchos de los asuntos que antes requerían contacto físico.

La tasa de paro de los graduados con máster está en el 5%, la más baja de toda la población

Pero para hacer negocios con otras culturas es necesario conocerlas, estar familiarizado con sus métodos de trabajo, dominar el idioma; es decir, requieren de una serie de herramientas y capacidades que los postgrados ofrecen desde sus inicios, ya que nacieron precisamente para ofrecer formación transnacional en un mundo globalizado. Se inspiran en casos de éxito internacionales, incorporan rutinas y métodos de los países que más destacan en esa área, la gran mayoría de programas son bilingües o se imparten en inglés, etc.

No cabe duda de que en los últimos años, la formación de posgrado ha adquirido cada vez más relevancia en el mercado laboral, y las cifras respaldan este hecho: la tasa de paro de los graduados con máster está en el 5%, la más baja de toda la población.

Informe

Según el informe que hicimos en la anterior edición de la Feria de Estudios de Postgrado que se celebró en 13 ciudades españolas, el 53% de los jóvenes encuestados no se encontraba preparado para trabajar después de su grado, y necesitaba un programa de especialización más práctico, como el que ofrece el postgrado. A ello, hemos de sumar el gran prestigio de nuestras escuelas de negocio, ya que algunas de ellas consiguen cada año puestos muy relevantes en los rankings internacionales.

Y aunque las tecnologías permiten realizar casi cualquier acción online, y las escuelas de negocio son punteras en ello, esperamos volver pronto a la antigua normalidad ya que la formación presencial es insustituible. Las sinergias que se producen entre profesores y alumnos, el intercambio de conocimiento entre los estudiantes, o el networking que se establece entre los participantes del programa son solo algunos de los beneficios de la formación cara a cara en un postgrado.

En definitiva, la situación ha cambiado radicalmente, pero los beneficios de realizar un programa de especialización más allá del grado, no han hecho más que acentuarse. La era post-covid nos depara sorpresas, demanda gran capacidad de adaptación y una enorme flexibilidad, y para todo ello, el postgrado es una apuesta segura que nos diferencia y nos hace enfrentarnos a la adversidad con una sólida armadura.