Muere la madre del actor Carlos Iglesias, la inspiradora de la película 'Un franco, 14 pesetas'
Su historia, como madre que impulsaba y protegía a su familia a prosperar como inmigrantes en Suiza, fue llevada a la pantalla por su hijo
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El actor y director Carlos Iglesias ha homenajeado a su madre, fallecida al comenzar el año, en la madrugada del día 2, mientras dormía. Su vida real inspiró su obra más conocida, una de las películas españolas más taquilleras, Un franco, 14 pesetas, sobre una familia inmigrante española en Suiza.
Iglesias lo ha compattido en las redes. Pilar Serrano, originaria de Quintanar de la Orden (Toledo), junto a su esposo emigró a Suiza en los años sesenta, en busca de un futuro mejor para su familia en plena época franquista. Allí, en la localidad de Uzwil, se reunieron tras un año de separación: el padre trabajando como obrero en la fábrica Pegaso, y ella llegando con su hijo Carlos, entonces un niño de apenas cinco años. Fue una decisión audaz, tomada sin calcular las consecuencias posibles, cruzando fronteras con determinación y esperanza. Ella, su ejemplo, fue el motor de aquella historia: la que empujaba al marido a salir de la precariedad española, la que resolvía con fortaleza los desafíos cotidianos de la adaptación a un nuevo país, idioma, costumbres.
Carlos Iglesias siempre la descibrió como una mujer de carácter fuerte, valiente y visionaria, el verdadero "pilar de la familia". En esa ópera prima como director, Un franco, 14 pesetas (2006), la convirtió en la "auténtica protagonista" de esa historia de la inmigracion, interpretada por Nieve de Medina.
La dramedia, cargada de anécdotas nostálgicas, humor irónico y profunda humanidad, no solo rinde homenaje a los cientos de miles de españoles que emigraron a Suiza, sino que refleja directamente su vida: el viaje, la adaptación, las alegrías compartidas y el eventual retorno a España. E
lla misma animó a su hijo a rodar esa historia, que se convirtió en un referente generacional y le valió nominaciones a los Goya. Vivió siete años en Suiza junto a su familia, una etapa que marcó profundamente a Carlos, quien regresó periódicamente al país centroeuropeo con cariño eterno.
El legado de la falecida es el de tantas mujeres emigrantes: silenciosas heroínas que sostuvieron familias enteras con su coraje, su ternura y su capacidad para transformar la adversidad en oportunidad.
Como comentaba su hijo este viernes en un emotivo mensaje "su vida en Suiza quedó reflejada en esa película que tantas alegrías le ha dado... Un orgullo haber tenido estos padres".
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