Bicheo por la TDT

FÁTIMA DÍAZ

Un oasis de risas cultas

El humor también es servicio público, por lo que encontrar este paréntesis de tanto contenido sesudo y cultural por el que apuesta La 2 redondea la intención de TVE de seguir siendo un referente televisivo. En la misma línea satírica e irreverente de El intermedio, si en algo arriesga Ese programa del que usted me habla, en el access prime time, es en reírse de la actualidad como hacía años que no ocurría en nuestra televisión pública.

Su nombre remite a una ilustre cita de Mariano Rajoy y por ello resulta toda una declaración de intenciones del programa: La 2 vuelve a la comedia sin complejos, ni siquiera con el poder. Es más, las dos primeras entregas de este espacio evidencian que, de nuevo, la televisión pública se atreve al humor sin temor a la crítica, e incluso a la autocrítica. Porque en Ese programa del que usted me habla hay mucho de ácida autocrítica a la propia cadena pública, a la clase política y a la sociedad de quita y pon en la que vivimos. Y muchas risas, y muchas pullas irreverentes cómplices entre los presentadores, María Gómez, Marta Flich y Alberto Casado. Pero de eso va la comedia, ¿no?

Pero Ese programa del que usted me habla aterriza con un título largo justo en un momento en el que los programas no pueden tener títulos largos porque infravaloramos la memoria del espectador. También llega en un momento en el que la susceptibilidad de las redes sociales y el marketing de la política -en el que prácticamente todo se puede utilizar en contra de todo- propicia un clima aparentemente adverso a la hora de producir programas de este tipo dentro de TVE. No vaya ser que alguien se ofenda. El sketch de la bandera del caído en desgracia Dani Mateo aún sobrevuela en el ambiente. Por todo ello este formato se antoja extraordinariamente necesario.

Porque TVE tiene mucho que aprender de su historia. Esa historia que hacía más fácil lo que ahora es tan complicado. Paradojas del progreso que ha desembocado en una época en la que parece que no siempre hay demasiado tiempo, inteligencia o interés de comprender la ironía en la televisión. Menos aún si es en TVE. Hay que frenar ese malicioso virus de autocensuras de la mediocridad y Ese programa (...) -a pesar de su título largo- viene con ritmo, contundencia y sobre todo mucha ironía. Nada más llegar ya ha logrado tres objetivos fundamentales para La 2: convertirse en una cita visible diaria, reírse de TVE desde dentro (lo que da imagen de cadena libre), y atraer la curiosidad de todo tipo de públicos. Por cierto, muy buena la elección de Javier Cansado como padrino y sublime la imitación de Karlos Arguiñano. La tele crece en el marco de la espontaneidad, no cuando se convierte en olvidable al querer caer bien a todo el mundo.

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