Unicaja

Brizuela, casi un año de avances

  • Dobla sus registros en asistencias, mejora todos los porcentajes de tiro, la cantidad de puntos y lo rebotes

Brizuela, Waczynski, Bouteille y Nzosa, tras el choque contra el Mornar Bar. Brizuela, Waczynski, Bouteille y Nzosa, tras el choque contra el Mornar Bar.

Brizuela, Waczynski, Bouteille y Nzosa, tras el choque contra el Mornar Bar. / Marilú Báez

Está a punto de cumplir su primer año como jugador del Unicaja (5 de diciembre) y en el último partido contra el Mornar Bar fue el más valorado del equipo. Darío Brizuela sólo falló un triple para meter 16 puntos, coger cinco rebotes, dar seis asistencias y sumar 25 de valoración. En sus números llama la atención las seis asistencias, punto del juego que los anotadores suelen tener cegado y que en el caso de Brizuela está subiendo en los últimos encuentros. Tal vez sean las circunstancias, que obligan, pero hay más.

"Tengo que mejorar, me lo dijo Luis Casimiro y estoy de acuerdo con él, en generar más juego para mis compañeros, no siempre estar centrado en anotar yo, me estoy intentando enfocar. Aunque mi instinto me pide anotar siempre, creo que puedo compartir más y mejor el balón. Es una asignatura pendiente que tengo ahí y la quiero desarrollar", confesaba a Málaga Hoy en el penúltimo día de agosto, cuando se preparaba para la presente temporada, su primera campaña al completo vestido de verde.

Por entonces, su aportación como base era algo lejano, circunstancial, pero la ausencia de Jaime Fernández unida a la lesión de Gal Mekel le han hecho que fuese el elegido para darle minutos de descanso a un sobreexplotado Alberto Díaz. El propio Casimiro reconocía que cuando le tocaba a Brizuela subir el balón mientras Díaz descansaba, el equipo lo tenía en cuenta y jugaba de una manera más directa, tratando de aprovechar las características del escolta y minimizar su falta de oficio en la posición.

Pero al margen de que dar canastas a los compañeros es, en teoría, una de las tareas de los bases, el aspecto de generar juego no es exclusivo de ninguna posición y Brizuela trata de mejorar ese punto independientemente de que las circunstancias le mantuvieran como base de emergencia.

Además, en otros parámetros como la anotación, sus medias también son mayores las registradas en la campaña pasada. Jugó el pasado curso un total de 27 partidos con el Unicaja con una media de 12 puntos, 1,6 rebotes y 1,6 asistencias. Esta temporada, con 16 envites jugados, anota una canasta y media más por encuentro, captura medio rebote más y da casi dobla el capítulo de asistencias con un total medio de 3,1 por partido. Además, recupera 1,1 balones por los 0,5 de la campaña pasada y pierde 1,6 cuando el año pasado perdía 1,4. Llama la atención cómo ha mejorado su porcentaje de triple que ha pasado del 35,4 % al 39, siendo este apartado de tiros el que menos ha mejorado en total, ya que en los libres ha pasado del 84,4 al 89,7 % ; y en las canastas del 52,4 al 58,8%.

Sus números avanzan aunque es verdad que gran parte de los encuentros de la pasada temporada fueron los de la recta final del campeonato, con más exigencia y una fase final en la que no estuvo bien físicamente.

Brizuela está cerca de cumplir su primer aniversario en el Carpena sin haberlo escuchado a su favor, por ejemplo, en los playoffs. Algo extraño por el extraño año que se vive, pero sus números y su manera de encajar en el juego malagueño van a mejor. Las estadísticas reflejan, de momento sin estridencias, su intención de seguir avanzando a sus 26 años recién cumplidos. De momento, crece.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios