Unicaja

La liberación de Dani Díez

  • El alero pudo tener su punto de inflexión en el partido ante UCAM

Dani Díez celebra una canasta ante el UCAM. Dani Díez celebra una canasta ante el UCAM.

Dani Díez celebra una canasta ante el UCAM. / Marilú Báez

El pasado viernes, en la víspera del Unicaja-UCAM, Dani Díez era el último jugador en salir del parqué tras el entrenamiento. Había tenido una sesión extra de tiro con Alberto Díaz con el Doctor Dish. Así se llama la marca de la máquina que escupe balones de manera inteligente a los jugadores para que estos trabajen el tiro con mayor calidad. No hay quejas del trabajo del alero madrileño, en su cuarta temporada en Málaga. Sucede que las cosas no le han salido en estos dos meses.

El partido del sábado puede ser un punto de inflexión para Díez, que en estos tres años anteriores en Málaga nunca se ha consolidado como titular y quizá no ha explotado al nivel que se pensaba cuando se le contrató y llegaba como el mejor joven de la competición. Pero sí ha sido un sólido jugador de rotación que ha competido en momentos de máxima exigencia.

Un gran tapón y un triple de Dani Díez en el último cuarto previo a un tiempo muerto del UCAM desató la euforia en el banquillo cajista. A Dani Díez se le vio sonreír celebrando el tiro, algo que no se había contemplado en lo que iba de temporada. "El equipo quiere a Dani", decía Casimiro.

Los murmullos en el Carpena eran crecientes, algún desliz por las redes sociales no le ayudó, pero el público olvida rápido si en la pista hay entrega y acierto, como mostró el alero madrileño, que no ha desfallecido y ha seguido peleando minutos, con más o menos acierto. Ante el UCAM tuvo un impulso importante para salir del bache.

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