Horario y previa del Hereda San Pablo Burgos-Unicaja 2021 empieza duro (12:30)

  • El Unicaja compite en Burgos, donde puede sellar su pase a la Copa del Rey de Madrid tras dos tropiezos sin perdón ante Fuenlabrada y Betis

  • Enfrente, un equipo con seis jugadores que promedian más de 10 puntos

Jaime Fernández, Frankie Ferrari, Diego Vázquez y Adam Waczynski. Jaime Fernández, Frankie Ferrari, Diego Vázquez y Adam Waczynski.

Jaime Fernández, Frankie Ferrari, Diego Vázquez y Adam Waczynski. / Javier Albiñana

El final de 2020 ha dejado mal cuerpo en el Unicaja. Dos derrotas feas contra Fuenlabrada y Betis, un preocupante bajón de juego, con una defensa frágil a la que equipos de zona baja de la ACB o eliminados de la Eurocup le endosa 90 puntos o más. Es mal momento para aflojar. Aunque puede meterse en la Copa perdiendo los dos partidos que quedan, vienen curvas con partidos ante Burgos y Baskonia y con el arranque del Top 16, exigencia máxima y sin margen de error.

Pero en esta matinal de domingo es Burgos quien preocupa. El Hereda San Pablo es de esos clubes que acechan el estatus que ahora mismo tiene el Unicaja en el baloncesto patrio. Es el teórico quinto, tras los de Euroliga, pero el Tenerife pega bocados. Y ahí están después Joventut, Andorra, no esta temporada pero sí otras Gran Canaria, el equipo castellano... Es una batalla que se está larvando y en la que el Unicaja está mucho más cerca de detrás que los de delante. Con el billete ya en el bolsillo para la primera Copa de su historia (ya el año pasado llegaron a semifinales de ACB y en octubre ganaron la Basketball Champions League), el equipo de Joan Peñarroya no deja de crecer. Tiene un bloque compensado, con seis jugadores que promedian entre 10.9 y 12.8 puntos. Jugadores interiores (Horton, Kravic o Rivero) y exteriores (McFadden, Benite o Renfroe), equilibrio atacante. Con un pareja de bases (el ex cajista Cook y Renfroe) que promedia conjuntamente más de 11 asistencias por partido. Y también con profundidad de banquillo, relevos en todas las posiciones con ciertas garantías.

El Unicaja parece, sin Alberto Díaz, incapaz de dar un mínimo rendimiento defensivo consistente. Sólo en el partido ante el UCAM Murcia, el primero tras la lesión del pelirrojo, el equipo tuvo un rendimiento satisfactorio atrás sin él. Desde entonces, el equipo se ha ido resquebrajando hasta recibir la hiriente cifra de 114 puntos por parte del Betis de Joan Plaza, lo que debe ser un toque de atención definitivo para que el equipo entienda que no se puede defender de manera contemplativa. Aumentar la agresividad y la concentración son condiciones innegociables para reconducir la situación. Y alguna ayuda táctica también sería bienvenida para dar solidez.

En ataque, aunque en estático haya momentos de colapso en estático, el problema es menor. La calidad que hay permite encontrar caminos al aro con más o menos continuidad. El partido de Jaime Fernández ante el Coosur Betis recuerda que ahí hay un jugador espectacular, del máximo nivel al que puede aspirar el Unicaja a día de hoy. Es el jugador de mayor talento puro de manera integral para jugar al baloncesto en el equipo. Y su crecimiento seguro que revertirá en el del equipo. Tras tantos meses parado, necesita tiempo. Enfrente tendrá a un entrenador, Joan Peñarroya, clave en su carrera. Con él explotó en Andorra, en un año de gran baloncesto que llamó la atención del Unicaja para abordar un traspaso. Ferrari le da receso estas semanas en las que se aguarda al regreso de Alberto Díaz. Hay buenas sensaciones con su recuperación, pero, como poco, hasta el inicio del Top 16 no se le verá en la cancha. Ha pegado un bajón en los últimos partidos de su estelar nivel en los tres primeros meses de competición Francis Alonso. Es su primera temporada completa como profesional y es lógico que tenga algún tramo de valle. Pero ahora el equipo le necesita. Y da un rendimiento defensivo, contra pronóstico, no inferior a sus compañeros de posición. Hace falta más de los demás, en ataque y, sobre todo, en defensa. Es una cuestión colectiva, de mecanismo, pero también de actitud individual.

El Coliseum de Burgos, una de las canchas con mejor ambiente de la ACB antes de esta maldita pandemia, estará vacío para un partido que puede darle al Unicaja el pase definitivo a la Copa del Rey de Madrid. Un lugar en el que de manera innegociable debe estar el equipo de Luis Casimiro. La credibilidad del proyecto quedaría muy tocada si no se está allí. Y, mirando más allá, hay que enderezar el rumbo perdido en las últimas semanas del año pasado. 2021 comienza con un test muy exigente.

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