Unicaja

La segunda juventud de Omar Cook

  • El ex base del Unicaja, una de las amenazas del San Pablo Burgos, rival mañana

  • Jugó dos temporadas a las órdenes de Aíto en Málaga y detenta el récord de valoración del club (46) en un partido

Omar Cook, en un Burgos-Obradoiro. Omar Cook, en un Burgos-Obradoiro.

Omar Cook, en un Burgos-Obradoiro. / ACB Photo

Omar Cook es uno de los pocos jugadores de la ACB que promedia más asistencias (5.4) que puntos (4.6). Junto a Alex Renfroe (11.1 puntos y 5.8) conforma la cabina de dirección del Hereda San Pablo Burgos, rutilante equipo ya metido en la Copa del Rey gracias al 11-5 de balance y que tiene ya un título en las vitrinas, el que consiguió de manera brillante en Atenas en octubre al ganar la Champions League.

Ha llovido bastante desde que Omar Cook aterrizara en Málaga en 2008 para liderar al primer Unicaja de Aíto García Reneses. Estuvo dos temporadas en Málaga, de los 26 a los 28 años. Vino con un pasaporte montenegrino que abría puertas. Y se convirtió en un jugador esencial en esas dos temporadas, en las que jugó Jugó 112 partidos en Málaga, con 7.4 puntos y 5.2 asistencias de media en 25 minutos. Tuvo como hito un partido, del que mañana se cumplen 11 años, ante el Granada en el que metió 35 puntos y realizó 46 de valoración, tope del club desde que se registra esta estadística. “Claro que lo recuerdo. Eso sí, ojalá hubiera jugado el último cuarto [risas]. Estaba realmente on fire en ese partido, me salía todo”, recordaba en este periódico años después: “Málaga fue una gran época para mí. Era una gran ciudad y un gran club que recuerdo con mucho cariño. Fueron buenos tiempos”.

En aquella etapa en Málaga se criticó su gestión de los minutos finales de partidos, que costaron varias derrotas tras buenas actuaciones en los minutos previos. Pero dejó la impronta de un jugador muy profesional y querido por sus compañeros y con mucho baloncesto en sus manos. El Unicaja no ejecutó la cláusula de continuidad que tenía porque decidió hacer una apuesta fuerte por Terrell McIntyre, jugador de categoría pero en el crepúsculo de su carrera, y a la postre muy fallida. De hecho, en el verano de 2011 se negoció su llegada antes de que la pareja de bases fuera Rowland-Valters a las órdenes de Chus Mateo. Él iría a Milán, para ser dirigido por Sergio Scariolo.

El de Brooklyn cumplirá este mes 39 años. Jugó en el Dexia Mons-Hainaut belga, el Samara ruso, el Strasbourg francés y el Estrella Roja antes de llegar a Málaga. Después, Valencia, Armani Milano, Baskonia, el Lietuvos Rytas lituano y el Buducnost montenegrino antes de regresar a la Liga Endesa. Tres años en Estudiantes, otro en Gran Canaria y desde septiembre en Burgos. Pese a su edad, parece en plena forma. Encarna la figura del base puro que parece a contramano en el baloncesto moderno pero que sigue siendo demandada por entrenadores. En este caso, por Joan Peñarroya, el pujante técnico catalán que aparece en las quinielas para dar el salto a un escalón superior la próxima temporada. Con casi 39 años, Cook juega 20 minutos por partido en el quinto equipo de la ACB y está en el club histórico de las 1.500 asistencias de la Liga, en el que sólo hay 15 jugadores y dos americanos más: Elmer Bennett y Andre Turner.

Darío Brizuela estuvo esas tres temporadas con Omar Cook en el Estudiantes. Y en este periódico explicaba también qué suponía jugar con el base americano a su lado cuando aún estaba en las filas estudiantiles. "Tener a gente así al lado me gusta muchísimo. Con Omar es el tercer año ya, he aprendido muchísimo de él. Yo pienso que es el culpable en gran parte de que Edwin Jackson y Sylven Landesberg hicieran grandes temporadas. Si me salen las cosas este año es porque he aprendido mucho en pista y en entrenamientos con él. Te das cuenta en los entrenamientos cuando está en tu equipo o no. No es el típico americano que mete puntos, es diferente. Te defiende muy bien, asiste mucho, pero no se ve tanto. No te vas a casa pensando qué partidazo y qué canastones ha metido. Muchos de los mejores momentos son en buena parte de él. E igual que Edwin o Sylven, este año me está ayudando a que yo brille. Cuando deje de jugar con él lo echaremos de menos. Está muy hecho al baloncesto europeo", decía el jugador vasco hace justo dos años. Este domingo le tocará medirse a Cook.

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