Unicaja

Nuevos roles y nuevas mezclas

  • El mal momento del equipo y la llegada de Brizuela hicieron replantear a Casimiro la estructura

  • El cambio de Jaime a base, lo más destacado junto a otros menores

Jaime Fernández y Darío Brizuela, tras ganar al Gran Canaria. Jaime Fernández y Darío Brizuela, tras ganar al Gran Canaria.

Jaime Fernández y Darío Brizuela, tras ganar al Gran Canaria. / marilú báez

En su mensaje público, Luis Casimiro es de la escuela clásica de defender a sus jugadores por encima de todas las cosas. Pero es evidente que en privado hay un análisis más extenso y profundo de la situación del Unicaja. Y las cosas no iban bien. Pueden reprochársele errores al técnico manchego, pero no se le puede tachar de inmovilista. En estos momentos de zozobra que se han vivido, algo atenuados por las victorias ante en Gran Canaria y Oldenburg más el fuerte golpe anímico con el fichaje de Darío Brizuela, el técnico ha tocado otras teclas.

Ha influido la lesión de Ejim, pero Casimiro ha reducido la rotación, ha reasignado roles y le cuadran mejor las parejas en pista con la llegada de Brizuela en el lugar de Avramovic, cada vez menos utilizado y en la sala de espera para salir rumbo al Estudiantes. El cambio más sustancial es que Jaime Fernández es base de partida y que a Josh Adams se le ha recolocado como dos, en una suerte de evolución muy similar a la que se vivió con Nemanja Nedovic en su primera temporada en Málaga. Después de que se tratara, afortunadamente sin éxito, su intercambio con Oliver Lafayette con Milán, fue recolocado con la llegada del temporero DeMarcus Nelson. Y fue mano de santo.

Adams tiene el aro en la cabeza en primer lugar y, liberado de la responsabilidad de subir el balón y abusar del bote, puede ser más beneficioso para el equipo. Está todo en su proceso de reajuste, pero los primeros detalles son positivos, con Jaime muy mentalizado en su nuevo rol de base. Ha repartido 10 asistencias entre los dos últimos partidos y se le ha visto cómodo como director, más allá de la exhibición que ofreció en el Gran Canaria. El small ball puede ser más frecuente, con tres jugadores entre Jaime, Alberto, Brizuela y Adams simultáneamente en pista, algo que ya ha exhibido. El vasco ha traído piernas y mente frescas.

Previamente, Casimiro había colocado de salida simultáneamente a Toupane y Waczynski en un tramo anterior. Ahora el francés aparece sólo como tres al haber una pieza más útil con Brizuela por Avramovic por fuera, con más protagonismo que el polaco, que no está siendo muy relevante en el juego, en su línea de las últimas temporadas. Habrá que comprobar cómo afecta el regreso de Melvin Ejim, que en duelos anteriores había tenido más minutos como cuatro.

En el juego interior, Thompson sigue saliendo como titular con Carlos Suárez entrando desde el banquillo y Elegar también desde el inicio. El papel del americano, que depende totalmente de su capacidad de rebote de ataque y de los pases de sus compañeros para producir en ataque, es más defensivo. A cambio, se mezcla la mayor dureza de Suárez con Gerun, del que se esperaba quizá algo más de contundencia defensiva.

Son cambios que no son fijos y que habrá que constatar con el paso de las semanas. El Palau no es buen sitio para ratificar una mejoría. Pero hay nuevos roles y nuevas mezclas para salvar un momento delicado.

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