Resultado y crónica del Unicaja - EWE Oldenburg Recital y cambio de ánimo (108-68)

  • El Unicaja se exhibe y se divierte ante el Oldenburg para asegurarse el segundo puesto del grupo

  • Notable partido coral, con 41 puntos en el tercer cuarto, récord histórico del club

Alberto Díaz y Toupane pelean por un balón dividido. Alberto Díaz y Toupane pelean por un balón dividido.

Alberto Díaz y Toupane pelean por un balón dividido. / JAvier Albiñana

La victoria ante el Gran Canaria le cambió el ánimo al Unicaja, que disfrutó de una noche placentera ante el EWE Oldenburg (108-68), con la que consiguió amarrar el segundo puesto del grupo y enlazar dos victorias. Puede parecer poco que llevarse a la boca, pero hay que recordar el punto en el que se encontraba tras perder en Burgos, pocos días antes de que detonara la bomba de Brizuela. Habrá que constatar la mejoría lejos de Málaga, donde hace frío y ha perdido por 10 o más puntos en las últimas salidas, sin competir nada en algunas de ellas. Pero, al menos, el calor de hogar ha bastado para volver al carril.

El Unicaja mostró mejoría en campos concretos del juego. Compartió el balón con mayor sentido. Un dato, en el primer cuarto ya habían repartido asistencias seis jugadores distintos, algo poco frecuente esta temporada en el equipo dirigido por Casimiro. Algunas de ellas, de mucha calidad, como un alley hoop de Jaime para Adams (se repetiría en la segunda mitad). Con Darío Brizuela hay otro generador de juego en pista, además de una clara amenaza anotadora, y eso lo debe notar positivamente la plantilla.

Casimiro también comprimió la rotación, mientras hubo partido real, a 10 jugadores, con Avramovic y Rubén Guerrero fuera, además del lesionado Ejim. Parece que cuadran mejor los roles en esta situación, dos jugadores por puesto, reparto claro de minutos y responsabilidad. Con la extensa temporada que hay por delante, seguramente serán necesarios los demás efectivos. A expensas de que Avramovic pueda salir, hay 13 jugadores en la plantilla. Pero hay que enderezar el edificio, que tenía las bases movedizas después de más de dos meses de competición. El hecho de que se hiciera en un partido sin una trascendencia muy alta invita a pensar que se verá en partidos venideros también.

Como suele suceder en los partidos de Eurocup, Axel Toupane llevó las riendas durante varios tramos del partido. Ha exhibido una versión mejor en Europa el francés, más efectiva, dominante en los dos lados de la pista. Se espera que haga lo mismo ante rivales de mayor entidad en tramos avanzados de la competición. Con el galo al comando, el Unicaja ya mandaba 17-6 mediado el primer cuarto, con momentos de buen juego y fluidez.

Con la redistribución de roles, Jaime parece plenamente consciente de que es base a partir de ahora y no le sienta nada mal, es quizá el jugador de la plantilla que mejor combina el desborde con el mapa del partido en la cabeza. Se explica, claro, con la mejoría física que ha experimentado en este periodo de un partido a la semana. Repartió juego, involucró a compañeros y con él fluyó el baloncesto a buen nivel.

Dominaba al descanso por 48-37 al Unicaja, ya con cierta tranquilidad. Pero tras el descanso vino una tormenta de baloncesto, un cuarto en el que se anotaron 41 puntos. Sólo en cuatro minutos se habían metido ya 20 tantos, con triples de Toupane y Adams para quebrar definitivamente el encuentro. En un parpadeo, la diferencia se había ido ya a los 30 puntos (72-42). Fluyó el juego, el equipo metió triples a puntapala y, de alguna manera, se liberó. Era ya un partido un tanto irreal, con un rival sometido y con la cabeza baja, pero valió para demostrar que, en contextos determinados, el Unicaja puede ser también un equipo con mucha capacidad anotadora. El dominio del rebote permitió correr y encontrar tiro en transición. Y esos 41 puntos en un cuarto son el récord absoluto de la historia del club desde que en el año 2000 se instauraran los cuatro periodos de 10 minutos.

El encuentro se fue convirtiendo progresivamente en festivo. Minutos para Rubén Guerrero, que siempre deja algún detalle interesante. Casimiro le colocó al final junto a Gerun, una combinación que no se verá con frecuencia, para cuadrar los minutos. También salió Avramovic, entre la ovación del público. La llegada de Brizuela le condena al ostracismo. Queda la sensación de que no es para nada mal jugador y que, seguramente, lo hará bien adonde vaya si tiene el minutaje necesario para equivocarse, algo que aquí no puede hacer. Le faltó seriedad defensiva y elegir mejor en ataque.

El festival fue completo, se rebasaron con holgura los 100 puntos y el público disfrutó con un equipo al que le ha cambiado el ánimo. Un recital que será anecdótico ante el nivel de los encuentros que viene, pero que ahí queda.

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