Unicaja Baloncesto Sin repesca para Romaric y Soluade

  • El club disponía de cláusulas para recuperarles tras sus salidas al Breogán y al Legia Varsovia, pero no las hará efectivas y serán libres

Romaric y Soluade, en un entrenamiento con el Unicaja. Romaric y Soluade, en un entrenamiento con el Unicaja.

Romaric y Soluade, en un entrenamiento con el Unicaja. / Unicaja B. Fotopress

El Unicaja terminó su vínculo la temporada pasada con Morayo Soluade y Romaric Belemene. Dos canteranos del club, que llegaron en edad junior y cadete, respectivamente, a los que se dejaba volar porque se consideraba que no podían ser parte del primer equipo. Soluade, tras ascender a ACB con el Burgos, estuvo en la campaña 2017/18 a las órdenes de Joan Plaza y participó en una treintena de partidos, en alguno con protagonismo. Romaric enlazó varias cesiones (Manresa, Oviedo y Lugo) sin que haya tenido peso en la ACB. Ambos, en cualquier caso, tienen aún carrera por delante. Tienen 24 años (el base) y 22 (el alero).

El vínculo del Unicaja con ellos no se rompió totalmente. El club podía recuperarlos para la próxima temporada activando una cláusula que se guardó, en el caso de que viera una progresión interesante en cualquiera de ellos. No la empleará.

Soluade jugó esta temporada en el Legia Varsovia, equipo en el que ha tenido minutos de juego, más de 27 por encuentro. Promedió 7.2 puntos (38% en tiros de campo y 74% en libres), 3.3 asistencias y 3 rebotes para 8.9 de valoración. Es un campeonato de menor nivel que la ACB, aunque no pasa mal momento el basket de Polonia, que justamente este verano jugará un Mundial 52 años después de su última participación. Quedó octavo en la temporada regular y en el play off se midió al Anwil, forzándole un quinto partido (3-2). También ganó el concurso de mates del All Star. Soluade estuvo unos días por Málaga hace unas semanas, se le pudo ver con los hermanos Sabonis y otros ex compañeros de la cantera del Unicaja.

Mientras, Romaric Belemene ha dejado algún highlight espectacular, pero sin la consistencia requerida. Tiene 22 años y aún terreno por delante, pero no se ha convertido en un jugador importante en el Breogán, con el que descendió a LEB. Promedió siete minutos por partido en los 31 que jugó, con una media de 1.6 puntos y 1.2 rebotes. Su participación se limitaba a alguna rotación durante el partido. Con sus condiciones, se esperaba un mayor impacto.

Se les vio, tanto a Soluade como a Romaric, como proyectos claros de primer equipo, pero su evolución no ha coincidido con los cánones mínimos que se pedían para jugar ahí y continuarán sus carreras por otros derroteros distintos.

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