Unicaja

Suplemento Djedovic

Nihad Djedovic, en el Pazo

Nihad Djedovic, en el Pazo / ACB PHOTO

La vuelta a la rutina ha sido sencilla para Nihad Djedovic, más cómoda de la que presumiblemente se esperaba en el Unicaja. Siempre es espinoso salir de una lesión de sóleo, con un cuidado de plazos, que en el caso de forzar más de lo debido, puede generar una recaída que ya sí habría provocado un destrozo importante a Ibon Navarro. El bosnio ha recuperado su nivel de manera meteórica, nada de ir dando pasos, ya teniendo su peso en los primeros partidos desde su regreso; no es sencillo a estas alturas de calendario adelantar tanto los plazos en cuanto a ritmo de competición, para un jugador de 33 años que ha estado casi siete semanas fuera de las pistas. Lo ha agradecido el Unicaja, en Lugo con otra de esas actuaciones de poso, muy difícil verle fallar en una pista que suele ser peligrosa para el visitante, siempre duro el imponerse en el Pazo, y los malagueños lo consiguieron tampoco sin brillantez, gracias a esos valores que da Djedovic, el mejor suplemento que ha encontrado el conjunto malagueño en las últimas semanas.

Uno de los seis renovados de la plantilla, en una nueva juventud, el contar de nuevo con el balcánico ha sido una de las llaves a esta racha triunfal del Unicaja, ya con ocho seguidas, dando de nuevo esa versión que hace que sea difícil que se desmorone, seguro y fiable a más no poder, dos términos que resumen a la perfección lo que es Djedovic como jugador de baloncesto. 6 puntos, 5 rebotes en Lugo, incisivo a la hora tomar decisiones correctas, siempre sacando rédito a sus acciones. Ha retomado esa chispa de velocidad, esas piernas atrás que tanto suman, dando empaque a los malagueños en el Pazo cuando Breogán amenazaba un triunfo que no estuvo en riesgo. 22 minutos, tiempo excesivo para cómo está repartido el Unicaja, de un nivel notable.

Con Obradoiro culminó unos minutos magníficos en el último cuarto, tres canastas encadenadas en un momento delicado, mientras que en la eliminatoria con UCAM apareció en algún que otro cortocircuito. Da muchísimo al equipo, la inteligencia que tanto se paga, rara vez comete errores, y ya si el físico acompaña, es una de las piezas más preciadas de la plantilla de Ibon Navarro. "El hecho de haber jugado tantísimos años a un nivel tan alto en Euroliga le da un oficio y una experiencia que tiene mucho valor para nosotros", justificaba Juanma Rodríguez su continuidad hasta, mínimo, 2025.

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