Unicaja Baloncesto - Baxi Manresa | Crónica Algo que hace soñar (99-97)

  • El Unicaja reitera otro final taquicárdico resuelto con una canasta de Wiltjer sobre la bocina tras un ataque prodigioso

  • Toolson (30 puntos) lo puso muy complicado con su Manresa

Wiltjer, Lessort, Shermadini y Díez celebran el triunfo. Wiltjer, Lessort, Shermadini y Díez celebran el triunfo.

Wiltjer, Lessort, Shermadini y Díez celebran el triunfo. / Marilú Báez

Abonado al infarto, pero el Unicaja llega de pico alto a la Copa. El Manresa no tiene el nombre del Madrid, pero lo que se vio en el parqué del Carpena fue un equipo muy bueno, excelentemente dirigido por Peñarroya y con un ramillete de jugadores interesantes. Exigió hasta el último segundo a un Unicaja in crescendo, que ganó con una canasta sobre la bocina de Kyle Wiltjer, alguien que lo necesitaba y que lo mereció por el partido que hizo (99-97). Por contextualizar, Valencia y Tenerife perdieron en casa antes de ir a la Copa ante Obradoiro y Burgos, por debajo en la tabla del Manresa. Tiene su valor alto el triunfo.

Da para escribir mucho, pero sólo el último minuto tuvo más literatura que otros partidos enteros. 33-36 fue el parcial del último cuarto, un tiroteo inmisericorde en el que no quedó nadie libre. Acotando, a 7.4” del final, el Unicaja ganaba por tres y el Manresa pedía tiempo muerto tras dos tiros libres de Shermadini. Un mayúsculo Toolson, extramotivado y acertado hasta el extremo, metía desde la esquina un triple de locura sobre Salina a 5” del final. Parecía una prórroga...

Pero el Unicaja completó un ataque que fue una obra de arte en un tiempo récord. Sacó Roberts para Jaime, ante un 2x1 rival en medio del campo pasó a Salin, éste a Lessort, que tenía un rival enfrente y encontró a Wiltjer liberado para un tiro de cinco metros desde el lateral. El canadiense metió la canasta, limpia y en tiempo tras la revisión arbitral, y repitió el delirio de una semana atrás. Seguramente, un ataque diseñado en la pizarra no hubiera salido tan perfecto, en el timing y en la distribución de bola.

Llega a Madrid con la moral por las nubes el Unicaja, pero con evidentes nichos de mejora. El comienzo de partido fue desalentador, tardó en enterarse de que enfrente tenía a un señor equipo, que no está por casualidad donde está. Ideas claras, movimiento fluido de balón, una defensa de nivel y un acierto notable disparaban al BAXI Manresa (10-22). Hay entrenador en Peñarroya, ya observado por clubes de calibre Euroliga. Shermadini y Jaime Fernández hablan muy bien de su capacidad como entrenador. También un Toolson que rebosaba ganas de agradar. Tiene licencia para no sólo anotar, también construir.

Pero era el Unicaja quien debía revertir la situación, no era un nivel acorde al que tiene el equipo. Las constantes desaplicaciones, en momentos incluso de buen baloncesto ofensivo, son plomo para el crecimiento colectivo del equipo. Un lastre que, pasado el ecuador de la temporada, está ahí aún esa tara. Salen e n esas fotos con frecuencia Waczynski. Poco a poco fue carburando el Unicaja. Casimiro movió el banquillo, Salin metió algo de fuego defensivo (como sucedía la pasada semana con Campazzo, esta vez Fisher creaba fácil) y al final del primer cuarto llovía algo menos (21-25).

La irrupción en el partido de Boatright dio energía al Unicaja. Tras un par de partidos fallón, el americano recuperó la buena senda. Es un jugador con un innegable talento para anotar y crear. En situaciones como la Copa que se viene puede ser el botón rojo de Casimiro para cambiar partidos complicados. En un parpadeo, dos triples, una asistencia por la espalda de para Shermadini y otra para Wiltjer, que hace falta. Su capacidad para abrir el campo no la ofrece ningún jugador interior. Y está algo dubitativo en las últimas semanas. Metió cinco puntos seguidos el canadiense antes de que Shermadini hiciera juegos malabares sobre la bocina de la posesión para dejar arriba al Unicaja al descanso (46-45).

Había remado el equipo malagueño para recuperar el despiste inicial y la mejoría defensiva daba pie a que se viera otro partido. Existían esos despistes puntuales, pero la agresividad era bastante mayor. Y ello permitía facilidad para correr y anotar en contraataque o transición. Llegar sin la defensa plantada lo permite. Buenos minutos de Wiltjer para coger esa confianza necesaria antes de un tramo decisivo, también reboteando. Muy bien Shermadini, tanto para anotar como generar y en la pelea por el rebote. Tenía enfrente un tipo de pívot incómodo para él, físico y agresivo. Pero el geogiano también ha recuperado un buen nivel. Entronca esta actuación con su partido ante el Real Madrid, de grandísimo nivel.

Estiraba el Unicaja el marcador (71-61), pero no se bajaba el Manresa de la pelea. Lalanne o Lundberg le daban a Toolson un apoyo en la anotación. Si Boatright metía un triple, ahí estaba Fisher. Y Toolson, para llamar a la puerta con un gran triple (79-76). Casimiro sacaba a Milosavljevic para secar al de Arizona, o para intentarlo. Y ahí estaba el cuadro manresano, con una canasta de Murphy para mandar a 4:37 del final (79-80). Y Toolson golpeaba de nuevo (79-83). Las ideas se habían evaporado en elpeor momento pero, tras el tiempo muerto, un dos más uno esencial de Lessort, un triple en carrera de Jaime y un dos más uno del mago madrileño daban otro cambio de decorado (88-85).

Y en los últimos minutos se vivió otra locura. Tiros libres de Lessort, más Jaime, un triple de Milosavljevic para sentenciar con +7 fallado, gran triple de Zubcic y tiros libres de hielo de Shermadini (97-94) a7.4 del final. Toolson mete una canasta tremenda para empatar y llegó la obra de arte cajista para que Wiltjer decidiera un encuentro que pone las pulsaciones a mil antes de ir a Madrid. Este equipo tiene detalles de que puede pegar un bombazo. Falta la consistencia de Alberto y Suárez. Pero tiene magia, algo que hace soñar...

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