Unicaja-Cafés Candelas Breogán

Un sublime Jaime evita un susto (78-72)

  • Espectacular actuación del exterior madrileño (24 puntos, siete asistencias y cuatro rebotes), en el mejor partido de su carrera, para solventar un mediocre partido malagueño

Jaime Fernández se marcha de Cvetkovic. Jaime Fernández se marcha de Cvetkovic.

Jaime Fernández se marcha de Cvetkovic. / Marilú Báez

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Otro primoroso partido de Jaime Fernández, en un impactante estado de forma, evitó un susto del Breogán en el Carpena. Mediocre partido del Unicaja, que no desplegó la energía de otros envites y ganó pidiendo la hora (78-72). 24 puntos, siete asistencias y cuatro rebotes para 35 de valoración fueron los números del madrileño, convertido en el buque insignia del equipo de Luis Casimiro. Su desbordante confianza propicia que haya alguien a quien darle la bola cuando quema. 11 puntos metió en los últimos cinco minutos del partido. Junto con Carlos Suárez en el otro baloncesto, Jaime impidió que el Breogán se subiera a las barbas.

Se hace raro un partido por la mañana en el Carpena en las últimas temporadas. Lo que era norma no hace tanto ahora es excepción. El partido tardó en carburar, tenía un discurrir algo mortecino, quizá era cuestión de acostumbrar los biorritmos, aunque suele ser la hora de entrenamiento del equipo de manera cotidiana. El Breogán volvía tras más de una década al Carpena e intentaba responder, pero cuando el Unicaja ponía una marcha más el partido parecía quebrarse. Se movía en torno a cinco puntos la renta local.

Pisaba Jaime Fernández el acelerador, en ese momento de forma y confianza radiante que causa estragos. El madrileño lleva dos meses espectaculares en los que ha mejorado cualquier previsión que había sobre él. Es una pesadilla para los rivales, divide defensas y genera mucho peligro. Y ejecuta con maestría, con la fe del que ve el aro como una piscina.

Mandaba al final del primer cuarto (22-16) el equipo malagueño, aunque no acababa de romper. Jordan se fajaba con Shermadini, Cvetkovic metía un par de triples y Casimiro intentaba sumar gente a la causa. Primero introdujo a Dani Díez, al que no le acaban de salir las cosa. La primera bola que recibió era para meter una canasta fácil bajo el aro, pero era con la izquierda y falló. Hay murmullos en el Carpena con él, compañeros y entrenador intentan arroparle. Salió también Viny, en sus primeros minutos en ACB. Sólo había jugado en la cómoda victoria ante el Frankfurt. Salió con ganas e hizo falta en su prime ataque, después tuvo una buena defensa en un 2x1 y cogió un rebote ofensivo para meter una canasta.

Tardó más de tres minutos el Unicaja en meter una canasta en el segundo cuarto, racha cortada por un mate de Lessort tras pase de Roberts. Detectó Casimiro que faltaba intensidad atrás y ahí dio su espacio a Viny. En ataque Roberts metió un par de tiros de media distancia y el ataque empezó a engrasarse, con alguna circulación bonita y un par de cortes por la línea de fondo de Jaime y Wiltjer bien vistos por Lessort y Waczynski. Eran momentos de fluidez a los que se sumaba una buena intensidad atrás. Ello propició el despegue al final del primer tiempo, cerrado con una estética penetración de Waczynski sobre la bocina (39-28). Jaime había dado el susto con un golpe en la rodilla.

No acababa, no obstante, de romper el partido el Unicaja. Con sus limitaciones, el Breogán no se abandonaba. Un mate fácil de Jordan propiciaba el tiempo muerto de Casimiro, pero la situación no mejoraba. No estaba satisfecho el técnico cajista y el cuadro lucense. Había pachorra, una dinámica que no gustaba porque a finales del tercer cuarto el rival estaba ahí y había que jugarse el partido en 10 minutos cuando habían existido opciones claras de romper. Se abandonó en el rebote el Unicaja y el Breogán hacía mucho daño. Síntoma de que se habían bajado los brazos demasiado tiempo. Una antideportiva, bastante discutible, de Salin colocaba el marcador ajustado (50-48). Carlos Suárez se fabricaba cuatro tiros libres para dejar el marcador (53-48) en ventaja después de que el Carpena diera un empujón.

Para cambiar el ritmo, Casimiro alineó conjuntamente a Roberts y Jaime, en un intento de cambiar el ritmo. Redivo metía un triple cuando parecía haber otro despegue. No rompía el Unicaja, que encajaba un par de canastas fáciles en contraataques que revelaban que el balance defensivo era malo. Un dos más uno de Jaime Fernández, seguido de otra canasta de media distancia y dos tiros libres dejaban un colchón al Unicaja, pero había que seguir remando. Shermadini, difuso durante la mañana, cogió un capital rebote de ataque tras un tiro forzado sobre la posesión de Suárez permitió entrar seis arriba en el minuto final. Dos malas ejecuciones de Roberts dejaron al Breogán a cuatro puntos y con balón a medio minuto. Pero Jaime Fernández se inventó una falta en ataque para meter después dos tiros libres y sentenciar un partido que se atragantó, pero que no deja secuelas clasificatorias.

Consulte aquí la estadística del partido.

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