Unicaja

El Unicaja habló en la pista

  • El club decidió abstraerse de todo los estruendos que llegaron desde Murcia, sin entrar en esa guerra mediática; la respuesta llegó en el parqué

  • El Carpena cumplió con la cita

El Unicaja hace piña tras ganar a UCAM

El Unicaja hace piña tras ganar a UCAM / FIBA

El Unicaja ha manejado con inteligencia y sosiego toda la porquería que iba salpicando desde Murcia, varios capítulos desagradables que han teñido esta eliminatoria de peligrosa, como si en cualquier momento todo fuese a estallar, sobre todo por parte de los pimentoneros. En cualquier otro contexto, lo lógico habría sido ver una respuesta formal por parte del club de Los Guindos, ante unas insinuaciones de Alejandro Gómez, en un segundo plano el papelón de Sito Alonso en sala de prensa, que dañaban el prestigio de la entidad. No es fácil manejar unos mensajes externos tan graves, pero el Unicaja decidió pasar palabra, no entrar en ese cruce de declaraciones banal, porque habría significado picar el anzuelo de los murcianos. Contestar eso sí en la pista, y que este episodios dantescos sirviesen de estímulo a los de Ibon Navarro, también muy precavido el técnico cajista en sus monólogos, sin dar pie lo más a mínimo a más ruido.

Esperó el Unicaja al pasado martes para dar el golpe, el primer zarpazo a una eliminatoria en la que de momento no hay color. Los malagueños arrasaron a un UCAM Murcia que no compareció, más preocupado en generar desesperación en el rival y entorno, que de verdad competir el primer punto de la serie. Sí que se aclimató el Unicaja a tener que jugar un partido de brega y sucio, se saben manejar los de Ibon Navarro en el barro, igualando esa tensión, acariciando el límite también de los contactos por qué no decirlo, pese a que ningún momento hubo riesgo en el marcador. 

Incluso fueron benévolos los malagueños, algo condescendientes con su rival. Hubo un 79-49 en el arranque del último cuarto, momento en el que se podía haber hecho más sangre, camino de firmar un marcador escandaloso, pero apareció Sadiel Rojas con su show, que le hace ser uno de los jugadores menos estimados del baloncesto español. Iba creciendo la tensión y el Unicaja decidió no entrar en esa disputa, firmar el armisticio, tenía más que perder que ganar. Ya había perdido a Alberto Díaz en la primera parte, por suerte ha quedado en algo más leve de lo que se preveía, y existía el riesgo de perder a más soldados por un cruce de cables ajeno, algo que caracteriza a los pimentoneros, más con esa actitud desafiante que mostraron durante toda la noche. El partido acabó 83-67, marcador muy maquillado.

"La eliminatoria recuerdo que es al mejor de tres y de momento va 1-0", empezaba a calentar Sito Alonso el segundo partido, una encerrona de difícil salida, por la animadversión que se ha generado en Murcia con todo lo que venga desde la Costa de Sol. El ruido está asegurado hasta el próximo miércoles, seguro que no por parte del Unicaja, en otra historia. En llegar a Murcia, facturar y obtener el billete para la Final Four, será durísimo, con una segunda bala en la recámara, bendita, en el Carpena para cerrarlo.

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