Chris Duarte: "Estoy en el bote de Ibon"

El dominicano afronta su primer gran momento de exposición desde que llegó al Unicaja dispuesto a algo grande y explica cómo fue su proceso para llegar a Málaga: "Mi familia está feliz aquí, del resto ya me encargo yo en la cancha"

Las fotos de la entrevista

Chris Duarte, en la playa de Sacaba. / Javier Albiñana

Christopher Theoret Duarte (Puerto Plata, República Dominicana 1997) espera con ganas la Copa del Rey, los grandes escenarios. Está en un estado más avanzado de su integración a otro baloncesto, a otra filosofía distinta de la que aprendió a amar este deporte. Se sienta con Málaga Hoy y la conversación fluye durante casi una hora para conocer mejor al jugador cuyo fichaje disparó expectativas este verano.

Pregunta.Empecemos por la Copa del Rey. ¿Qué le dicen sus compañeros de lo que significa esta competición? El Unicaja ha ganado dos de las últimas tres.

 

Respuesta.-He escuchado que es un torneo muy bonito, donde viene mucha gente de todas las partes del mundo a ver estos partidos. Estoy entusiasmado por ir a la Copa, competir con mis compañeros y dar lo mejor de nosotros. Fueron torneos bonitos para muchos de los compañeros y difíciles de ganar. De momento no hablé con los chicos nada más.

 

P.El Real Madrid. Entiendo que en República Dominicana sonará mucho.

 

R.-Es un club conocido mundialmente. Un gran equipo. Sabemos a lo que nos vamos a enfrentar: un equipo en un gran estado de forma, con grandes jugadores, de los mejores en Europa ahora mismo. Y sabemos que el desafío que tenemos no es nada fácil, pero es posible. Daremos lo mejor de nosotros.

Chris Duarte, en el Martín Carpena. / Javier Albiñana

P.Andrés Feliz es un buen amigo suyo.

 

R.Sí. Nos conocemos hace mucho tiempo. Andrés y yo jugamos en junior college hace muchos años, en Northwest Florida State College. Jugamos un añito juntos, estaba allí también Eric Vila (ahora en el Gran Canaria). A Andresito lo conozco desde la sub 17, cuando teníamos 16 años en República Dominicana. Tremenda persona, tremendo jugador. Ya vemos los logros que está consiguiendo en Europa. Contento de competir con él una vez más.

 

P.Peguemos un salto atrás en el tiempo. ¿Su primer recuerdo con un balón de baloncesto?

 

R.En República Dominicana se jugaba al baloncesto en la calle, en el barrio con mis compañeros, ya sea en un tres contra tres, un dos contra dos… Pero era un hobby para mí, algo para divertirme y pasar tiempo con los amigos. Mi deporte principal era el béisbol, el que yo quería jugar. Era pitcher (ríe). Podía jugar en varias posiciones, pero esa era la principal. Luego me cansé de la pelota de béisbol y decidí dar el salto al baloncesto, ahí tenía 13 años. Me inscribí en el club de Puerto Plata, mi casa, una ciudad muy bonita y que me recuerda mucho a Málaga por estar rodeado de océano y montaña. Allí empiezo a jugar y al año y medio se me presenta una oportunidad para irme a Estados Unidos.

 

P.¿Y cómo surge esa vía? ¿Llama la atención su juego?

 

R.Fue algo que busqué. Un cazatalentos estuvo en mi país el año anterior para reclutar a mi mejor amigo, que en aquel momento era uno de los mejores jugadores en su posición. Me mantuve en contacto con esa persona durante un año, escribiéndole para que me diera la oportunidad de ir a Miami, a su campamento, de demostrar mi talento y de lo que era capaz de hacer en la cancha. Y se me dio. Recibí la invitación. Para mí era fácil viajar porque tengo pasaporte canadiense conmigo, a través de mi padre, y se me hizo fácil el viaje. Llegué allí, a Miami, y terminé siendo el mejor tirador del campamento. Me ofrecieron una beca de escuela secundaria y allí me quedé tres meses, todo un verano. Y luego no me gustó, volví a casa y al año medio regresé de nuevo a Estados Unidos, esta vez a Massachusetts, una escuela que se llama Redemption Christian Academy, y allí empezó.

This browser does not support the video element.

Chris Duarte, sobre la Copa, Real Madrid y Andrés Feliz: "Estoy entusiasmado" / Javier Albiñana

P.¿Empezó lo serio?

 

R.Ahí abrí los ojos. Me di cuenta al jugar con los mejores jugadores del país que tenía una oportunidad de llegar a la NBA, me veía con ese potencial, como aquellos jugadores. Y ahí saqué toda la fuerza y esperanza. Ahí tenía 17 años.

 

P.Leí que en Massachusetts le lían porque tiene que trabajar aparte.

 

R.Veo que has hecho tus tareas (ríe). Pues fíjate, aquella escuela era internacional. Tienen un sistema algo difícil porque son muy estrictos. Tienes que trabajar, salir y vender bizcochos, galletitas y más cosas. Todo como una parte de esa beca, con turnos, un día iba un grupo y al siguiente el otro. Te soltaban en un lugar y vas tocando casa por casa ofreciendo bizcochos a los vecinos. También pedíamos dinero para los viajes y otros se encargaban de vender cosas. Luego, otro grupo se quedaba en la escuela haciendo deberes, pasando la aspiradora; otro limpiaba la nieve; otro cortando troncos; otro pintando el autobús; otro tirando la basura… Todos teníamos una tarea y nadie estaba tranquilo.

 

P.Y además el baloncesto.

 

R.Claro. Tenía que ajustar todo y organizarme los horarios. Te levantabas a las seis de la mañana, limpiabas tu cuarto, luego estar en el desayuno a las ocho, escuela o irte fuera a vender. Y tenías que encontrar esa ventana para poder trabajar en tu juego. Y yo lo hice. Fue algo difícil.

Chris Duarte, en la playa de Sacaba. / Javier Albiñana

P.¿Y cómo llega el paso al college?

 

R.Después de estar allí dos años, la NCAA me negó el pase por cuestión de notas, porque trasladar mis notas de República Dominicana a Estados Unidos fue difícil. Y tuve que ir dos años a junior college, a trabajar en las notas y de ahí di el salto a Oregon, donde estuve dos años y luego fui drafteado por los Indiana Pacers.

 

P.Ese proceso para un chaval de 16-17 años, fuera de su país y lejos de su familia. ¿Cómo le marcó vitalmente?

 

R.Es difícil. Creo que hay una parte en mí que soy quien soy por todo lo que pasé, todo ese proceso que pasé. El ser un niño, estar solo, meterte en una cultura que no es la mía, sin tener ni idea el funcionamiento de todo, el idioma, una comida que no era agradable para mí… todo lo de mi alrededor, pocas cosas encajaban conmigo o yo encajaba con ellas. Fue un proceso duro, pero sabía lo que quería y que al final del camino me iba a llegar algo bueno. Mantuve la fe, mi trabajo y Dios me recompensó con ser drafteado en el puesto 13.

 

P.¿En qué momento se da cuenta de que va a ser jugador de baloncesto profesional?

 

R.En el momento que hice ese cambio del béisbol por el baloncesto. No iba siquiera a la escuela de inglés, que mi mamá me pagaba, para irme a entrenar. Eso era todo. Quería ser un jugador de baloncesto y jugar al nivel más alto que podía haber en el mundo. Desde los 13 años, mi meta era vivir del baloncesto y cambiar la vida de mi familia.

 

P.¿Y cómo fueron esos años en Oregon?

 

R.Brutales. Fenomenales.

 

P.Iba buscando el frío porque en Massachusetts y en Oregon…

 

R.(Ríe). Porque mi mentalidad era siempre ir a un sitio donde pudiera estar enfocado solo en baloncesto. Tuve otras ofertas, como la de Houston, que era una universidad que miré mucho, pero cuando fui a visitarla y veía (hace palillos con las manos) que la gente está en la calle y siempre había algo que hacer, con muchos latinos, y sentía que era algo que no me iba a sumar. Miraba y miraba, y terminé decantándome por Oregon. Allí está lloviendo todo el día, siempre con el cielo gris. Y sabía que iba a ir de mi colegio a mi casa, de mi casa a mi colegio. Nada más. Mi enfoque era baloncesto, baloncesto y colegio. Nada más.

This browser does not support the video element.

Chris Duarte, su amistad con Domas Sabonis y su paso por la NBA

 

P.¿Y tuvo a su primer hijo en la universidad?

 

R.Sí (repite). A nosotros nos dan la noticia estando recién llegados a Oregon. En aquel tiempo teníamos un plan de que mi mujer iba a venir conmigo a Oregon e íbamos a hacer nuestra vida juntos, pero sale embarazada antes de llegar allí. Tuve mi primer hijo de los 21 a los 22.

 

P.¿Cómo le cambia eso la vida, el incorporar esa responsabilidad?

 

R.Un montón. A veces uno dice ‘sí, sí, yo sé’, pero hasta que no tienes al niño ahí contigo, no ves las responsabilidades que tienes que asumir. Todas las cosas que tienes que sacrificar para darle una mejor vida a ti y a tu familia, todo te cambia un montón. La vida te da un giro de 180. Todo lo que haces ya no depende de ti. Ahora uno hace cualquier cosa y piensa si es lo correcto para mi hijo y mi esposa, para toda mi familia. Y sí, aquello me hizo madurar mucho más rápido. Era una persona que me gustaba mucho salir los sábados, esa era la manera de despejar mi mente, y aquello fue un hábito que tuve que cambiar. Ya tenía una familia. Y fue para bien: mejor estar en tu casa, con tu hijo, con tu esposa, que estar en la calle exponiéndote a cosas que quizás en el día de mañana te puede traer consecuencias.

 

P.¿Y cuándo siente que puede salir en el Draft?

 

R.Mi meta era jugar un año e irme, porque yo sentía que tenía las cualidades, el potencial y las capacidades para jugar a ese nivel. Fui mi primer año a Oregon, lo hice bien, enseñé mucho. Pero llega el COVID. Y antes del COVID me rompo el dedo meñique de la mano derecha y me pierdo los dos meses más importantes de la NCAA, lo anterior al March Madness. Todo eso me cambió, pero sabía que era cuestión de tiempo el ser profesional, también porque había tenido un hijo y tenía que traer comida a casa.

 

P.No había todavía tanto dinero en NCAA.

 

R.Ya me gustaría eso (ríe). Mi vida habría sido un poco más fácil. Pero cuando decido irme al mundo profesional, busco a mis agentes, entreno con una agencia y todo. Y mientras pienso las cosas, me siento con mi gente y pensamos todo, analizamos todo y pensamos que había que quedarse otro año en Oregon para tener una mejor oportunidad. Y así fue. Me quedé en Oregon seis meses más, trabajé muy duro ese verano, hice las cosas bien y boom, meses después todo salió como lo planeamos.

La entrevista a Chris Duarte, en fotos. / Javier Albiñana

P.¿Cómo fue esa espera en la Green Room (salón donde los jugadores esperan a ser llamados en el Draft)?

 

R.Algo fenomenal. Imagina que tú estás trabajando por algo toda tu vida, 14 años trabajando en lo que sea y que sabes en ese momento que tu sueño se va a cumplir. Eso es algo fenomenal, muy difícil de explicar porque son tantas emociones que pasan por tu mente, tu cuerpo… Pienso por todos los sacrificios que he hecho, yéndome solo de República Dominicana, dejando a mi familia, viviendo en una cultura donde se viven un montón de cosas, y el verte aquel día y decir ‘valió la pena’. Y el cambiar la vida a mi familia.

 

P.Indiana, primera estación en la NBA. Un año de rookie muy bueno. Recuerdo partidos suyos con Domas, que lo seguimos mucho, verle y pensar que es un jugador bueno de NBA.

 

R.Muy buen año. En Indiana tuve muy buenos momentos, como también hubo malos momentos. Se me dio la oportunidad. La verdad que Rick Carslile (entrenador), me trató muy bien. Me dio la oportunidad de mostrar mi talento en el nivel más alto que te puedes imaginar, algo que yo deseaba, y lo aproveché. Pasé buenos y malos momentos, sobre todo las lesiones que tuve.

 

P.¿Marcan un antes y un después en su carrera NBA a la hora de mostrar su nivel continuamente?

 

R.La NBA es un negocio difícil. Estás en un lugar donde todo el mundo quiere estar, y cuando tienes lesiones, te echan a un lado y cogen a otro, y si ese otro lo hace mejor que tú, pues tu puesto estará cogido. Eso es lo que me pasó. Yo era mayor para ser un rookie (24 años) y conmigo no iban a tener la paciencia que tienen con chicos de 19. Cuando me lesiono, el grupo se rompe. La franquicia decide coger un rumbo diferente: vienen Tyrese Haliburton, Buddy Hield, algunos veteranos se van, yo sigo lesionado. Y además vuelvo y lo hago con molestias, con un estilo nuevo y que se estaba intentando implantar, con un juego imprevisto y que no estaba acostumbrado. Es un proceso y que tardas, pero a mí me costó. Había que jugar diferente sin balón, además porque llega Tyrese y se la tenía que dar a él y yo me iba a la esquina. Me tuve que adaptar, a veces lo hacía bien y otras mal, y la franquicia decide ir hacia adelante.

 

P.Le tengo que preguntar por Domas. La vida también les juntó en Sacramento. ¿Cómo le ayudó en esos primeros años?

 

R.Es una tremenda persona. Me abrió los brazos cuando llegué a Indiana. Uno de los pocos que hablaba español y rápidamente me empecé a llevar muy bien con él, también entre nuestras esposas, nuestros hijos son de la misma edad. Él y yo tenemos muchas cosas en común, el ser familiares y tranquilos fuera de la cancha, el ambiente que nos gusta. Una tremenda persona, de verdad.

 

P.Lo de Chicago no salió muy bien después.

 

R.-Pero estoy agradecido con el tiempo que se me permitió estar en la NBA, aunque fuera bueno o malo. Estoy agradecido. Pude probar ese nivel, ver esas grandes estrellas y jugar contra ellos, aunque ahora todavía siento que pertenezco allí, que tengo el potencial y talento de jugar a ese nivel. Pero en Chicago lo pasé bien, de verdad, porque sabía cuál era el plan conmigo desde el principio.

Chris Duarte, con Djedovic. / Javier Albiñana

P.Va a Puerto Rico y aparece lo de Málaga. ¿Cómo surge la opción de venir aquí?

 

R.En ese momento estaba buscando una estabilidad para mi familia y para mí. Estaba cansado de estar moviéndome cada seis meses de una ciudad a otra, mudando todo, cambiando las amistades y de lugar a mis hijos. No es algo sano para ellos y para mí. Un día me llama el Che García, seleccionador de República Dominicana, me dice algo del Unicaja, la relación que tiene con Ibon Navarro. Luego busco el lugar y me llamó mucho la atención el estilo de vida de aquí. Luego hablo con Ibon, me llamó mucho la atención, lo puse en la lista, seguí mi vida en Puerto Rico, hablo con mi esposa y decidimos venir aquí, Y la verdad es que estamos felices.

 

P.¿Cómo le convence Ibon?

 

R.No tuvo que hacer mucho. Soy una persona que he hecho lo mismo en todas mis etapas. Igual que en el instituto y doy el salto a la NCAA… No aceptaba que todas las universidades vinieran a hablar conmigo. Yo miraba el sitio que era mejor para ir y poder hacer mi trabajo de buena manera. No me importaba si el entrenador me llamara para enamorarme, mi decisión ya estaba tomada antes de hablar con esa persona. Porque mi posición, gracias a Dios, es coger el teléfono para decir ‘quiero ir allá’, y es difícil que me digan que no. Y aquí igual. Hablé con Ibon y le dije ‘si tengo esto, esto y esto, pues vámonos para allá’. Y así fue.

 

P.¿Y está contento con la decisión?

 

R.Sí (repite varias veces). Y mis hijos también, mi esposa igual. Las cosas están saliendo bien, poco a poco. Lo único es que no han cumplido con la promesa que me hicieron… que fue el clima. Aquí me prometieron solo para arriba y para abajo (ríe).

 

P.¿Se siente cómodo en la pista? Entiendo que no es sencillo jugar 15-20 minutos. Igual siente que puede jugar más.

 

R.Siento que puedo jugar más y todo el mundo lo sabe. Yo trabajo muy duro y me gusta demasiado jugar al baloncesto. Y odio cuando me sacan, especialmente cuando siento que estoy cogiendo buen ritmo y buenas sensaciones. Y que soy útil para el equipo. Pero es la filosofía de Ibon y decidí venir aquí.

 

P.¿Él se lo dejó claro desde el principio?

 

R.Sí. Hablamos mucho. Me tiene en el bote. Y las cosas están calmándose para mí. Estoy entendiendo dónde están mis espacios, los de mis compañeros, cómo se juega aquí. Creo que lo habrás notado, que poco a poco estoy cayendo.

This browser does not support the video element.

Chris Duarte: "Ibon y yo tenemos muy buena relación, nos comunicamos mucho" / Javier Albiñana

P.Parece que todo es más fluido. Que ahora es parte del sistema y que sus cualidades se potencian, pero dentro del sistema.

 

R.Exacto. Hay veces que sí me salgo del sistema, pero porque tengo un hábito desde que empecé a jugar al baloncesto. Pero me doy cuenta y digo ‘hey, que aquí no se juega así’. Y así las cosas fluyen mejor.

 

P.¿Se siente cómodo en defensa, se hace de forma diferente?

 

R.Estoy bien. Es verdad que por ejemplo no están los tres segundos. Pero entiendo el sistema defensivo que tenemos y me gusta. Hay veces que cometo errores, pero porque te dan mucha información. Es algo que tengo que hacer y asumo las responsabilidades.

 

P.Le vemos mucho hablar con Ibon. También discutirán.

 

R.(Ríe). Claro. Cuando me tiene que decir algo, me lo dice. Pero esto es baloncesto y así es este negocio: cuando hay que gritar, se grita, y amable también cuando toca, o cuando no se tiene que hablar. Algo que tengo muy claro. Ibon y yo tenemos una muy buena relación. Nos comunicamos mucho. Cuando siente o piensa algo, me lo consulta, al igual que yo. Hacemos lo que él diga porque estoy en su bote (ríe).

 

P.¿Se ha integrado bien con el grupo?

 

R.Sí. Tenemos muy buen grupo, con un ambiente sano. Todos celebramos el uno por el otro. Se ve en la cancha la unión que tenemos.

 

P.¿Cambia mucho el baloncesto? Igual es una pregunta que no le gusta tanto, pero no voy tanto al nivel, sino a la forma de jugar.

 

R.Muy diferente. Ya ves… Yo me doy cuenta cuando viene un jugador nuevo a nuestro equipo, me doy cuenta de cómo me veía yo meses atrás, perdido y que no sabía dónde estaban mis espacios. Es muy diferente por los espacios, aquí hay menos. Tú tienes un grande ahí en la pintura… Pero cuando entiendes cómo funciona todo, las cosas se relajan más.

 

P.Le vemos mucho con Manu Trujillo y Arturas Butajevas. Hablando con ellos. ¿Le gusta ayudarles?

 

R.Es algo que me nace, especialmente porque sé que el sueño de esos chicos jóvenes es llegar a donde yo he llegado. Y si los puedo ayudar con cualquier opinión constructiva, lo voy a hacer. No me tienen que preguntar. Yo me acerco y lo hago con mucho cariño. Y si tengo que entrenar con ellos, lo hago. Es mi forma de aportar ese granito de arena a la siguiente generación.

 

P.¿Igual en Estados Unidos le faltó eso?

 

R.Qué bueno que menciones eso. Cómo lo sabías. En Indiana ese fue uno de los problemas que tenía. Además de Sabonis y unos cuantos más, como TJ McConnell o Justin Holiday, increíbe. Pero luego había muchos veteranos allí que, no sé si no querían que estuviera allí o llegué en mal momento, pero a mí como rookie no me gustó nada el cómo me trataron allí. Y algo que dije es que, cuando sea veterano, nunca haría algo así a los jóvenes, sino todo lo contrario: me voy a acercar a ellos y los voy a ayudar, les voy a pasar mi conocimiento adquirido en mi trayectoria y les voy a ayudar a ser mejor jugador de baloncesto, mejor persona y profesional. ¿Por qué pisotearlos y hacerlos caer? Esa fue una de las reglas que me implanté a mí mismo y por eso soy así.

La entrevista a Chris Duarte, en fotos / Javier Albiñana

P.¿Cómo ve ahora al equipo? Había un grupo de partida que se conocía, los nuevos están entrando.

 

R.Lo veo muy bien. Todavía seguimos aprendiendo muchas cosas que Ibon está implantando. Pero nos estamos adaptando bien a lo que Ibon quiere. Lo mejor es que nosotros día a día intentamos que las cosas salgan bien, y lo vemos en cada partido.

 

P.¿Y personalmente, en qué punto se ve?

 

R.Estoy bien, en muy buena forma. Pienso, y lo he dicho siempre, que soy un jugador útil porque no solo soy un anotador.

 

P.¿Antes lo ha sentido? Si le decían que solo valía para anotar.

 

R.En la NBA me lo hicieron. En Sacramento entendían que había jugadores que botaban mejor el balón, y asumí el ser un buen defensor y correr a la esquina. Y esas cosas me molestan porque soy una persona que puede dar más que eso, crear para mí y mis compañeros, defender, rebotear si hace falta. En uno de los últimos partidos entendí que no era mi noche y sí la de KP o más jugadores, y empiezo a repartir el balón. Termino con siete asistencias. No tengo problemas con hacer eso. Y si tengo que defender solo, lo hago. Si hay que asumir la responsabilidad de ser más agresivo en ataque, lo hago. Todo lo que el juego me deje.

 

P.Y le sale cada vez más natural.

 

R.Claro (repite). En Manresa tuve que ser base y creo que lo hice muy bien.

 

P.¿Había jugado de base antes?

 

R.Sí. En high school era base, a los combo guards le llaman uno. En Indiana igual porque tocabas pintura y sacabas el balón, o darle la pelota a Sabonis y a empezar a jugar desde ahí. Siempre he sido ese jugador de tener la pelota en mis manos y creando.

 

P.Hablábamos de los compañeros. ¿Le ha ayudado mucho Alberto en su integración?

 

R.Claro que sí. Desde que llegué, Alberto… Entiendo que una persona que es de aquí, que ha estado tantos años en este club, conoce todo: el qué tengo que hacer, cómo lo voy a hacer, dónde lo tengo que hacer. Siempre me acerco a él cuando tengo alguna duda y le pregunto. Alberto, como siempre, generosamente da su granito de arena también. Es buena persona.

 

P.¿Su familia está integrada aquí?

 

R.Sí. Una cosa que nos sorprendió fue la adaptación de los niños. Les hablamos en spanglish. Nos tenía preocupados, pero fue lo contrario. No les gustaba la comida tras la primera semana, todo era diferente para ellos. Pero cuando empezaron el colegio, llegaban a casa y ya querían ir a la escuela al día siguiente (ríe). Los primeros en levantarse son ellos, no quieren faltar ningún día porque quieren ver a sus amigos, quieren que invitemos a sus amigos a casa. Mi hijo me dice que ama España y que le gusta la cultura, es algo que a nosotros nos ha sorprendido bastante. Y si ellos están felices, algo que buscábamos, yo lo estoy. Del resto ya me encargo yo en la cancha.

This browser does not support the video element.

Chris Duarte y su futuro: "Tengo un dos más uno, hasta que el club me quiera aquí..." / Javier Albiñana

P.¿Se ve entonces tiempo en Málaga? Firmó 2+1.

 

R.Hasta que el club me quiera aquí, por el momento sí (ríe).

 

P.Un pequeño test. Una comida malagueña que le haya gustado.

 

R.(Piensa). La sopa de marisco en los chiringuitos. A ver si voy a buscarla con el pan. Es algo que me encanta. Vamos mucho a un restaurante italiano por los niños, a ellos les gusta pizzas y pasta, también a mí. Soy del norte de República Dominicana y me crie comiendo todo tipo de pescado. Paella de marisco y sopa de marisco.

 

P.Último segundo, partido empatado y le hacen un dos contra uno. ¿A qué compañero le pasa el balón?

 

R.Dependiendo cuánto quede porque si es poco la tiro yo (ríe). Soy una persona que he demostrado que las meto. Si son tres segundos, no te preocupes que me busco el espacio para tirar. Tengo esa confianza de que la meto.

 

P.Su ídolo de pequeño o en quién se fijaba.

 

R.Kobe Bryant, Chris Paul, Jamal Crawford. Kobe por su ética de trabajo, me encantaba su enfoque cuando trabajaba y su mentalidad; Chris por su manejó de balón, su lectura a la hora de salir del pick and roll, su mentalidad; y Jamal igual. Cuando empecé a jugar, no ponía la pelota en el suelo porque solo podía tirar, lo natural mío. Puedo estar meses sin entrenar el tiro y piso la cancha y van a entrar. Pero el manejo de balón y demás, ha sido trabajado por adquirir conocimiento de esos jugadores. Ídolo no tengo. Solo me he enfocado en mejorar día a día.

 

P.¿Qué le diría a un malagueño que va a República Dominicana?

 

R.Allí es como en España, que la comida es buena a cualquier sitio que vayas. Dependiendo de lo que quieras. Somos conocidos por el arroz, pollo, habichuelas, marisco, plátano. Allí se hacen buenas paellas también. Si quieres pescado, el norte. Y si es arroz con habichuelas, donde quieras.

Con Domas Sabonis, en Indiana.

P.Un amigo en el baloncesto.

 

R.Varios. Sabonis es uno. Harrison Barnes es otro. Que no se me escape nadie porque luego vienen problemas (ríe). Pero son pocos. Soy una persona que no me mezclo con todo el mundo y tampoco estoy en el medio, en mi casa y entrenando. Diría esos, de momento.

 

P.Un estilo de música.

 

R.Reggaetón, el trap. También la bachata, aunque trato de no escucharla mucho porque me da deseo de ir a casa. Me trae muchos recuerdos de cuando era pequeño, en el barrio. Nos representa.

This browser does not support the video element.

El Chris Duarte más personal: Referentes, hijos, comidas, música...

P.Y una canción o artista antes de salir a jugar.

 

R.Dependiendo cómo me sienta. El otro día en Manresa estaba enfermo de un virus y no quise escuchar nada, mejor tranquilo. Hay otros que escucho música cristiana para aumentar mi fe o relajarme, otros que necesito un rap. Hay veces que me apetece un Daddy Yankee, un Raw Alejandro, Karol G… dependiendo la vibra mía al momento.

 

P.¿Cómo se llaman sus hijos?

 

R.Christopher, Sofi y Star.

 

P.¿Alguno favorito?

 

R.No, por favor. No me hagas eso (ríe). Los quiero por igual. Claro está que cada uno tiene una personalidad y una conexión diferentes. Mi primer hijo, que es el único varón, nació cuando teníamos 21 años, durante el COVID, en un año donde no dejaba que mi esposa hiciera nada. Yo me encargaba de cambiarle el pañal, le daba la leche, dormía con él, la siesta… y creamos un vínculo muy fuerte. Ese niño me mira, yo lo miro y ya sabemos lo que queremos. Mi primera hija nace cuando estoy en el proceso del Draft, donde no tengo tiempo para estar con la familia. Y ahora es cuando estamos conectamos: la llevo a la escuela, luego la recojo, dormimos la siesta. El niño es un no parar y ella es relax. Una conexión diferente, no es que quiera más a uno que al otro. Y con la tercera, que nació hace poco, ella es muy cariñosa, me recibe con un besito o me toca la cabeza, se acuesta en mi hombro, me abraza… conexiones diferentes.

 

P.La última. Un sitio de Málaga que le haya gustado mucho.

 

R.Si te soy sincero, todavía no he salido mucho aquí. Pero donde vivo, en Mijas, me encanta las vistas que tengo, el paisaje y todo. Estoy esperando a este verano para descubrir un poco más, probar las playas y cosas así. No he ido a muchos lugares. 

No hay comentarios

Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último