Entrevista a Fotis Katsikaris, entrenador del Unicaja "Quiero conseguir que nada sea suficiente para el Unicaja"

  • Fotis Katsikaris, entrenador del Unicaja desde hace un mes, habla en 'Málaga Hoy' sobre su aterrizaje en el malagueño y los retos que se le avecinan por delante en estos últimos meses de la temporada 2020/21

Fotis Katsikaris posa para Málaga Hoy en el Carpena. Fotis Katsikaris posa para Málaga Hoy en el Carpena.

Fotis Katsikaris posa para Málaga Hoy en el Carpena. / javier albiñana

Fotis Katsikaris (Níkea, Grecia, 1967) vive en Málaga su sexta etapa en la ACB tras dirigir en Valencia, Bilbao, Murcia, Tenerife y Las Palmas. Hace un mes que aterrizó, dirigió seis partidos y sólo ganó uno. Pero el equipo parece otro conforme pasan los partidos, se ven progresos y la actuación en la Copa ante el posterior campeón dejó esperanzas de que una temporada a la deriva no esté aún amortizada. Piensa en estar más tiempo en el Unicaja más allá de junio y parece tener muy claro en el lugar que está. En esta semana de parón, atiende a Málaga Hoy durante una hora, en un castellano prácticamente sin tacha.

–Una semana después, ¿qué regusto le queda de la Copa?

–Es momento de hacer valoración del equipo, de qué hicimos bien y mal y de qué podíamos mejorar. Seguro que hubo bastantes cosas positivas, pero lo que más fue ese momento en que el Barça se puso ocho puntos arriba a cinco minutos. La reacción que tuvimos, es lo que me quedo. Es uno de los grandes problemas que ha tenido el equipo en esta racha de derrotas. Cómo gestionar y cómo reaccionar en momentos así y además con bastante tiempo para acabar el partido. Me quedo con eso, porque creo que los jugadores creen en ellos también. Creo que pudimos ganar el partido y te quedan unas sensaciones raras por el tema de arbitraje, que ya no vale la pena comentar. Pero seguro que tenemos que aprender de algunas decisiones que tomamos y no repetirlas, también lo pudimos hacer mejor. Pero fue una prueba muy buena para los jugadores, como grupo e individualmente, para creer en ellos mismos. Si defendemos así, tenemos esa actitud y esa energía, también la inteligencia que necesitamos, podemos competir contra cualquiera y en cualquier campo.

–¿Y eso se puede hacer con continuidad con esta plantilla?

–Ya llevamos dos partidos, con Fuenlabrada y la Copa, que casi lo ganamos. La ventana rompe un poquito el ritmo, sólo deseo que vuelvan sanos. Hay que insistir y trabajar en esa línea. Yo creo que hemos creado una base de una filosofía en la que yo creo mucho y en los jugadores también para seguir trabajando, para saber lo que tenemos que hacer contra cualquier equipo y en cualquier situación para encontrar siempre la posibilidad de ganar.

–Sólo ha ganado un partido de los seis que ha dirigido. Sin embargo, no sé si lo percibe, hay una sensación de cambio, de cierta ilusión.

–Vengo de Grecia y allí hay mucha exigencia y presión, no sólo en el deporte, en la sociedad también. Nacimos así. A veces una presión irreal. ¿Por qué lo digo? Porque como jugador y como entrenador me ponía una alta autoexigencia a mí mismo. Y lo quiero transmitir al grupo también. Al cuerpo técnico y los jugadores. Porque la gente valora tu actitud, que lo des todo en un partido. Puedes perder por un mal acierto, por una pérdida. Pero yo creo mucho en esto. Y tengo que transmitir a mi equipo que hay que dar todo en 40 minutos, no dejar nada dentro. Tu corazón, tu físico. Si pierdes puedes analizar por qué tu rival fue mejor o por qué te equivocaste tácticamente o técnicamente en algo, o por un fallo estadístico. No por tema de actitud o de carácter. Es lo que siempre le exijo a mis equipos, tener una identidad. Además, este equipo tiene mucho talento. Una muestra era contra el Barça. Quienes dicen que ellos no salieron concentrados... Yo no lo creo, no por eso te pones 20 arriba. Cuando dicen que se han juntado los astros y por eso hemos metido tanto... Si el Madrid o el Barça hace lo mismo, no haces ese comentario. Yo quiero decir una cosa. Es normal cómo hemos jugado ante el Barcelona porque tenemos jugadores que meten todos. Triples, de dos, penetraciones... Somos un equipo anotador, con mucha capacidad. Pero todo empieza y acaba con carácter, fe y actitud, la que debes poner en cada partido de la mejor liga de Europa, como es la Liga Endesa.

–¿Ve una base sobre la que construir algo grande, importante?

–Seguro que hay una base. Ahora lo vivo desde dentro durante un poco tiempo. Yo creo que siempre Unicaja tiene el potencial de competir e intentar conseguir títulos. Primero empezando por llegar a finales. Hay potencial, como ciudad, como club, con el patrocinador y la historia que tiene, con la tradición, con la afición... Tener un equipo para competir contra todos y estar en todas las competiciones para llegar lejos. Sí que hay una base que puedes construir, cambiando el ADN de ser competitivo. Que nada sea suficiente para el Unicaja, para nosotros. Eso me gustaría conseguir en el tiempo que vaya a estar aquí. Que cada miembro, no sólo los jugadores, del club piensen que nada sea suficiente, que siempre hay más. Siempre con una lógica, no cosas locas, claro. Siempre hay que pedir más de nosotros.

–Un gran problema que hay entre la afición y el entorno del club es que se jugaron 16 años seguidos la Euroliga. Cada vez se ve más lejos volver y eso crea frustración.

–Lo puedo entender. Un aficionado de un equipo acostumbrado a verlo tantos años en Euroliga y ver la situación de los últimos años y lo puedo entender. Lo que puedo decir es que tenemos mil ejemplos de otros proyectos mucho más poderosos que el Unicaja, que están fuera de Euroliga o no consiguen nada en Euroliga bastantes años. Hay unos ciclos, nuevos formatos y nuevas normas. Y hay una nueva economía que puede ponerte en la situación que estamos ahora. ¿Es un tema de dinero? ¿Rompes el banco, es una manera de hablar, y traes los jugadores para ganar la Eurocup, porque es la única manera de volver a la Euroliga para un año y después no puedes seguir porque estás arriba y abajo por el formato?¿Será suficiente? Es algo que me pregunto. ¿Cuál es el ranking en Europa del Unicaja para traer un jugador de Euroliga y ganar la Eurocup? Hay muchas cosas que no es el trabajo de un aficionado hacer un análisis así, pero no es fácil de un año a otro pasar. La ilusión seguro que está y debe estar. Es importante crear una base en la buena edad que tienen nuestros jugadores. Consolidarla, madurar y acertar con las piezas que tienes que traer para crear un bloque fuerte y con calidad, con los roles muy definidos, para competir. Pero cada año es más difícil, no sólo para el Unicaja. Para muchos equipos es difícil entrar. No eres la Virtus, que el señor de Segafredo pone toda la pasta ahí para volver. ¿Dónde estaba Bolonia? Ganó títulos europeos en finales de 90 y principios de 2000, era quizá el mejor equipo de Europa ahí. Han pasado 20 años. Y una ciudad muy de baloncesto. Es su momento ahora, ha vuelto a poner mucho dinero porque quieren volver a la Euroliga. Pero han pasado 20 años de un equipo con mucha historia, muchos títulos. Hay ciclos en el baloncesto. Es difícil, claro, cuando te toca sufrir y no estás tan arriba.

–¿Qué se le transmite desde el club? Parte de la afición reprocha que se ha bajado la exigencia, como si se hubiera dejado ir.

–Llevo casi un mes aquí y entrando así de rápido con la urgencia de que el equipo gane tampoco te da mucho tiempo. No es un tema de cómo está estructurado o la idiosincrasia que tiene el club. En todos los equipos que he trabajado la mayor exigencia la pongo yo el primero con mi trabajo. No es un tema de que el club te diga no puedes perder esto o tienes que ganar esto. Desgraciadamente, por un tema de timing, los dos partidos contra el Nanterre no salieron como tenían que salir para tener las opciones de seguir en la Eurocup. El equipo no estaba bien y, sinceramente, yo aún no conocía todas las cartas al 100% que podía sacar para ganar esos partidos, estaba en el proceso urgente de conocer los jugadores y situaciones. No te voy a contestar directamente a tu pregunta, pero lo que digo que es que claro que tiene que tener una autoexigencia este club. Desde el jefe hasta el último, debe ser así. No puedo decir ahora si sí la hay o no, no ha pasado tiempo aún. Si hablamos de un equipo que quiere volver a la Euroliga, no vale con que sean exigentes sólo el entrenador y los 12 jugadores y el club no. Todos tenemos que estar en la misma línea, pero con unas exigencias lógicas, no irreales. Siempre con ese carácter, desde el primero al último.

–¿Cuál era su percepción desde fuera en los últimos años del Unicaja?

–Siempre un equipo que puede competir, estar arriba, que puede pelear por cualquier título, y siempre, por razones diferentes, se quedaba entre sí y no, en medio. Con la etiqueta de los grandes de la ACB, con ese prestigio. No me quedo sólo con el presupuesto, con que si es el cuarto o el quinto presupuesto de la Liga, el dinero no juega al baloncesto. Sí que te da una comodidad, para poder fichar en situaciones de lesiones o cuando no funciona algo, ahí sí que se nota el presupuesto, pero no siempre gana el que más pone. La percepción desde fuera era que sí, que no... Pero no tan claro de dónde quería ir. No hablo de objetivos.

–Cuando su agente le dice que hay la posibilidad, decía que había visto mucha ACB.

–Mucho, casi todo. Euroliga, Eurocup, BCL, toda la ACB.

–¿Y qué le transmitía el Unicaja?

–Una plantilla que tenía talento y, que desde la tele y ahora comprobándolo, le faltaba físico en algunas posiciones para compensar, para encontrar el equilibrio entre talento y dureza, que es fundamental para competir en una temporada muy larga y con muchos partidos.

Fotis Katsikaris, durante la entrevista. Fotis Katsikaris, durante la entrevista.

Fotis Katsikaris, durante la entrevista. / javier albiñana

–Pidió el fichaje de un pívot [la entrevista se realizó antes de llegar a un acuerdo con Malcolm Thomas].

–No era sólo mi opinión. El club también lo veía. Eduardo García (presidente) y Manolo Rubia (director deportivo) sabían mi opinión. Era un buen momento para hacer un movimiento, en esta semana sin competición, para que llegue y se adapte unos días.

–¿También quiere alguien para el juego exterior?

–Ya veremos. Esuna combinación de cosas. Si es grande es americano luego limitamos mucho el mercado, hay más exteriores americanos. Y hay que ver la evolución y la recuperación de Alberto y Jaime. Jaime no está al 100%. El grande era la prioridad. Yo había dicho un base porque pensé que Mekel iba a estar y no ha podido por el problema que ha tenido con el Covid-19. Pero nos faltaba un jugador interior, era lo que más me preocupaba.

–¿Veía la necesidad de arroparles y no dar la responsabilidad a Guerrero y Nzosa?

–Exactamente. Yo creo que así. Hay gente que puede pensar que traer un jugador puede perjudicar a estos chicos. Yo digo que no, que les va a ayudar.Le vamos a quitar presión a los dos, sobre todo a Rubén. Porque cree que tiene que asumir una responsabilidad que no le pertenece.

–¿Le ha visto hiperresponsabilizado?

–Sí, sí, mucho. Lo cual es bueno para un jugador, porque demuestra que le importa. Pero creo que le perjudica. Jugó muy bien contra el Barça, pero no puede salir siempre con la idea de perfección y hacerlo todo bien. Un grande madura con tiempo. Hay pocos fenómenos que siendo grandes han jugado desde muy jóvenes al mejor nivel. Sabonis padre e hijo, Divac en su época... Pero un grande necesita tiempo para madurar comparando con un exterior que ya está más hecho. Rubén está en ese proceso. Cada partido es una experiencia más para él. Sabemos lo que Rubén puede hacer ahora mismo. Es un gran trabajador, su mentalidad es perfecta, pero tenemos que quitar esa presión innecesaria para demostrar no sé qué. Igual porque es de aquí, imagino. Es un jugador que para el equipo es importante y que hace un trabajo, comparando con la experiencia que lleva, bueno. Cambió su cuerpo en EEUU. Poco a poco será más sólido y consistente su juego. No podemos hacerlo, ponerle ahí y pum, como pasa con el chaval, que no quiero decir nada del niño.

–No quiere meterle presión.

–Otra prueba para mí era ver cómo iba a llegar a la Copa. Es normal que un chaval que tiene un amigo fuera del básket y le dice ‘tío, todo el mundo habla de ti’ te puedes volver loco. Pero el chaval tiene una madurez impresionante, una concentración cuando está en la pista que le da igual si está en la Copa, si le ve todo el mundo o está contra Davies. Y eso es una gran ventaja para ser un jugador grande.

–Ha trabajado con muchos jóvenes. ¿Le ve las herramientas para ser un jugador especial?

–Tiene que trabajar mucho. Definir ahora si es un cuatro o un cinco no es importante ahora mismo. Es muy buen receptor. Necesita trabajar en sus cualidades. Cosas técnicas e individuales.

–Sí se ha visto que le da margen para tomar iniciativas, como salir en bote hacia la izquierda o repartir algo de juego en el poste alto.

–Claro, poco a poco. Le animo y tiene que hacerlo. Tiene que ser un jugador completo. No va a ser un taponador sólo o un matador bajo el aro porque es rápido y alto. Tiene que hacer cosas con el balón en las manos. Jugadores como él, con el talento que tienen, en el baloncesto moderno tienen que ser creadores sobre bote, hay una manera distinta de ayudar al equipo. Jugar mano a mano, pasar, hay situaciones en la que él es muy rápido, tiene muy buenas manos. Tenemos que trabajar en el poste bajo. Ser el jugador completo. Pero tiene la base, el IQ de baloncesto, y que es muy buen receptor, eso es importantísimo. No hace falta repetirle nada dos veces. A la primera, pum, la pilla. Hay gente a la que tienes que recordar una y otra vez.

–Hablaba antes de Alberto y la necesidad de que se ponga a tope.

–Hombre, claro. Es un jugador que transmite dureza, tranquilidad. Su estilo de juego es para el equipo. No se vuelve loco, controla situaciones. Cada año con más confianza. Cuando está al 100% en la pista transmite todo eso, carácter. Es fundamental para nosotros, sin ninguna duda.

–¿Esa falta de capacidad física y atlética también la ve en el juego exterior?

–Imagino que es una pregunta respuesta. Lo ves tú también. Ha coincidido que tenemos unos jugadores con un perfil y falta algo o sería bueno algo para compensar y tener equilibrio. Para ajustarte también a las alternativas que otros equipos te plantean y que son piezas que necesitas tener. Aunque ahora vamos con estos chicos.

–Me sorprendió positivamente que en la rueda de prensa posterior al partido contra el Barcelona hablara de Brizuela exigiéndole más tras meter 33 puntos.

–Claro. Veo que tiene todo para ser un jugadorazo, para hacer un pedazo de historia en el baloncesto español y europeo. Estamos en ello. Yo a él le insisto mucho. Quiero aprovechar su talento. Tiene el físico y quiero que añada las cosas y que se centre para cambiar directamente su nivel de jugador. Que defienda mejor y que tome mejores decisiones en ataque y en defensa. Le falta esto. Si todo lo juntamos, va a ser grandísimo. Es joven, aunque tiene la experiencia de haber jugado con responsabilidad en Estudiantes muchos años. Ahora está en un sitio con otras exigencias y muchos objetivos. Está en él, yo lo creo, y le vamos a ayudar a cambiar su nivel. En ser importantísimo y un gran jugador.

–¿Habla mucho con los jugadores? ¿Cree la comunicación básica para convencerlos?

–Hablo mucho con ellos. Cuando tengo que decirle algo, lo hago. La información que tengo que pasarle no creo que sea un ruido en la cabeza del jugador. Que sea cada día, cada día. Cuando tengo que hablar con un jugador tema táctico o de otra cosa soy mucho de la relación directa. A veces me equivoco, cometo errores. Pero soy honesto, no le voy a engañar, aunque sea duro alguna vez. Siempre pensando por su bien y el del equipo.

–Francis Alonso tuvo un gran comienzo. No está teniendo protagonismo ahora.

–Es normal porque es un tirador y no hay ningún tirador en el mundo, aunque sea de los mejores, en NBA o Europa, que no pasa por momentos. Que pierdan ese feeling, que pasen de ver el aro como una bañera a verlo como un anillo pequeño. Es normal. Lo que tiene que hacer Francis es trabajar las cosas positivas. Empezando por los entrenamientos. Necesita mucho trabajo. Desde fuera, para mí, era una gran sorpresa cómo estaba jugando, lo que hizo. Todo, la confianza que tenía, cómo jugaba. Trabajando con él veo que tiene que trabajar mucho, no sólo por el tiro, lanzar dos millones de tiros para que después en los partidos la meta, sino para ser un jugador completo, no un tirador sólo. Tiene la base, seguro, su cuerpo está bien pero puede trabajar más porque cada vez hay más exigencia en tema físico para un tirador, porque tiene que defender y también liberarse para tirar, pero yo creo que es un jugador al que le gusta trabajar. Ha sido una gran sorpresa para todos cómo ha respondido y que pase por altibajos es completamente normal. Tiene confianza y es trabajador, encontrará su ritmo.

Fotis Katsikaris, con el Carpena de fondo. Fotis Katsikaris, con el Carpena de fondo.

Fotis Katsikaris, con el Carpena de fondo. / javier albiñana

–Vimos al Bouteille de Bilbao sólo partidos concretos.

–Normal, muy normal. He hablado con él y la realidad es ésa. Era jugador de 30 minutos o más en Bilbao y Limoges. ¿Qué queremos de Bouteille? El talento excepcional que tiene. Su sangre fría, le puedes dar el balón y meterla desde donde quiera. O, como el otro día, que no jugó en más de 25 minutos y metió dos triples como si no hubiera estado tiempo sin jugar. Yo hablo mucho con él. Quiero que entienda, y él lo entiende, que para, cambiando el nivel, como decía con Darío, tiene una oportunidad por su talento de encontrar el equilibrio entre su talento y su físico, que no es explosivo y muy fuerte, pero tiene una increíble capacidad anotadora. Las carencias que puede tener tiene que limitarlas, porque es listo, para ser un jugador completo. Con menos tiempo, producir más, es el reto para él. Si entra en su cuerpo y su cabeza tiene todo para ser un jugador como Darío, de cambiar el nivel como jugador.

–¿A Jaime lo ve más de escolta?

–El baloncesto de hoy no va por ser más escolta o más base. Puede jugar en las dos posiciones y es un lujo. Puede jugar como base si tiene la ventaja o con otro base junto. Recuerdo que cuando vine a España, a Valencia, fui el primero que en una plantilla pidió tres bases de alto nivel. Entonces sólo había dos bases, titular y suplente, después los doses y lo demás. Yo tenía a Albert Oliver, Vule Avdalovic y Shammond Williams, los tres. Porque me gustaba jugar con dos bases en un momento dado en el parqué. Lo hacía en AEK antes. Puedes controlar el juego mejor, con características diferentes. Puede jugar solo, con Alberto, y depende del sistema, es una ventaja tener un jugador como él.

–¿Cómo se ha encontrado de vuelta el nivel de la ACB?

–Es un año muy atípico, nos falta la gente en la grada, es un año con el miedo de que te manden el mensaje de que estamos todos negativos con los PCR. Eso te condiciona mucho el trabajo, sólo estás esperando que sean todos negativos para trabajar. Entonces no podemos hablar de una Liga normal, su nivel, cómo se progresa... Hay equipos que están un mes parados, otros que juegan, como Andorra cuando volvió, una cantidad enorme de partidos en poco tiempo, una locura. No puedo hacer una valoración correcta u objetiva de la Liga. Es un año atípico, vemos cómo está la clasificación. Nosotros lo tenemos muy claro, vamos a ganar nuestro siguiente partido sin mirar la clasificación. Tengo muy buen feeling del grupo, con el tema de la Copa, con cómo estamos trabajando, y eso ayuda mucho. Creo mucho en el grupo, en las cualidades que tienen. Y me ha demostrado que tiene carácter, entonces, estoy contento y satisfecho.

–¿Le da tiempo a pensar ya a medio o largo plazo? ¿En qué se puede mejorar el año que viene?

–Cuando llegue el momento. Ahora mismo, el enfoque es sacar de este grupo todo lo mejor que tiene, dónde podemos mejorar. Sólo pienso en este grupo.

–Ha entrenado mucho en ACB, a la selección griega. ¿Nunca le llegó la opción de uno de los dos grandes?

–Hace años hubo interés de Olympiacos y Panathinaikos, pero por situaciones diferentes no ha sucedido. Pero siempre dije que para volver a Grecia cuando yo puedo estar en ACB, prefiero estar en ACB. Está claro.

–¿Por qué? ¿Se siente cómodo en España?

–He nacido y he crecido en Grecia, en otras épocas, como entrenador y jugador, pero si tienes la oportunidad de entrar en la mejor liga de Europa en todos los sentidos, que es la ACB, de nivel, la coges. Cuando hablo de nivel hablo de abajo hacia arriba. Todas las ligas tienen sus dos-tres-cuatro equipos arriba. ¿Pero qué tal el último? Ese nivel del último, que puedes competir, te da el nivel de la Liga. Ambiente en las canchas, profesionalidad de los clubes... No puedes comparar con Grecia. Entonces yo quería disfrutar del baloncesto en condiciones en vez de pensar en otras cosas. No sigo porque sé que te van a leer en Grecia y no quiero (risas). No puedes comparar las dos ligas. Grecia es mi país y estoy muy orgulloso. He sido seleccionador de Grecia, que es algo para mí lo máximo. Después de eso no hay nada. Vivir ahí abajo y escuchar el himno, pufff. Como griego y profesional, es lo máximo. Pero si tienes la oportunidad de estar en la ACB, lo prefiero.

–En el AEK estuvo con con técnicos históricos como Ivkovic, Politis y Sakota como ayudante.

–Con Sakota ganamos la Liga, con Ivkovic la Copa y la Saporta. Politis fue mi primer año como entrenador. Kalafatakis también.

–Politis era el seleccionador del mítico Eurobásket del 87. ¿Cambió aquellos el baloncesto en Grecia?

–Allí empezó todo. Fue algo increíble. Lo que era un baloncesto semiamateur, digamos, no había contratos. En el 87 ganamos y en el 91 pasó el tema de que un jugador podía entonces tener contrato profesional. Incluso después del Eurobásket hubo cuatro años más en los que cobrábamos sin contrato. Gallis cobraba casi un millón de euros, bueno, en dracmas de entonces, y no tenía contrato. Eran cheques, pero contratos sin derechos. En el 87 empezó todo, sí, fue el boom.

–Lleva, pues, casi 25 años en los banquillos. Hablaba antes del baloncesto moderno. ¿Cómo se recicla?

–Hay un peligro, hay que tener cuidado. Siempre buscamos ideas nuevas y puedes perder algo que es tuyo. Hay que tener cuidado cuando tienes que poner unas ideas nuevas. Lo primero que tiene que hacer un entrenador es valorar profundamente tu plantilla. No puedo jugar lo mismo con el Unicaja que lo hacía con Gran Canaria. El perfil de los jugadores es diferente. Hay otros entrenadores que tienen una filosofía del juego muy cuadriculada e intentan que en cada equipo se adapten a él. El entrenador seguro que tiene que tener una filosofía muy clara en la que cree, que le sale de su mente, corazón y cuerpo. Eso es natural y original y los jugadores lo reciben más rápido. Y luego tienes que analizar el perfil de los jugadores que tienes y hacer los ajustes y cambios. Estoy más en esa filosofía, depende de los jugadores que tengo, igual puedo hacer cosas del Granca aquí con éxito y otras no. Y aquí pongo otras que no podía en el Granca por el perfil de los jugadores.

Fotis Katsikaris, en la entrada principal al Carpena. Fotis Katsikaris, en la entrada principal al Carpena.

Fotis Katsikaris, en la entrada principal al Carpena. / javier albiñana

–¿Cómo le fue la temporada con Utah en la NBA? ¿Le cambió algo?

–Era un sueño para mí ir a la NBA y vivirla desde dentro. Tenía esa oportunidad, además en una franquicia muy internacional. Desde los directivos hasta el entrenador, muchos jugadores internacionales y una ciudad de baloncesto, con mucha tradición. Era una experiencia muy buena, por supuesto, vivirlo desde dentro, cambiar algo en mi filosofía, añadir sí que añadí. Mi idea era quedarme allí, tenía tres años, pero creo que por mi edad y mi recorrido no aguanté y quería volver.

–Como si hubiera llegado tarde.

–Eso es. Es la conclusión. Con 10 años menos me hubiera quedado. Es otro mundo, es otro mundo totalmente. Trabajan , eso sí... Quin Snyder, por ejemplo, es un fenómeno como entrenador. Ves cómo entrena, los detalles, horas, horas y horas... Cuando dicen que estos no entrenan, juegan muchos partidos, no tienen sistemas... No, no, no. Lo he vivido desde dentro y no es así. Snyder y Popovich son los que quizá sean más cercanos con lo nuestro, con lo europeo. En la exigencia con los jugadores y todo. Era una experiencia que quería vivir.

–Tuvo la oportunidad de venir a Málaga, ese verano en el que se fue a Utah.

–Es verdad que hubo unas conversaciones y no era nada fácil tomar una decisión porque, bueno, yo siempre consideraba al Unicaja uno de los mejores proyectos de España. Pero tenía esa oportunidad e igual no la podía tener más en el futuro en la NBA y entonces tomé esa decisión.

–No sé si es su conocimiento de tantos años viniendo o que se ha informado muy bien antes de venir, pero habla de Málaga y del Unicaja pareciendo como que llevara más tiempo aquí.

–Bueno, soy así. Hay entrenadores que estudian todo antes, que hacen un estudio muy profundo de la historia de la ciudad y la vende en entrevistas. Yo soy muy natural, soy quien soy, vivo muy intensamente mi trabajo. Y no tenía información de cómo es un andaluz o un malagueño para después en mis entrevistas decir tal o cual. He trabajado en bastantes sitios en España, en el Norte, en el Este, en las islas... Todo lo que me sale no es algo que digo para que a la gente le guste lo que escuche.

–¿Ve muy diferentes a los españoles de uno u otro lado?

–Claro que sí. En principio, no. En Valencia vas descubriendo cosas. Vas al País Vasco y por supuesto que es diferente. Luego las islas es otra cosa, Murcia es otra cosa... Cada sitio tiene sus cosas muy buenas, alguna no tanto, pero creo que es la suerte que tengo, de estar en culturas diferentes y te llenas como persona. No sólo es el baloncesto, los títulos que ganes. Te vas como una persona completa, de conocer a gente diferente. En un mismo país ves la diferencia entre un vasco y un valenciano. Me gusta la historia e intento aprender de allá donde voy.

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