EDITORIAL
Señales desde Aragón
Kendrick Perry ha firmado su semana más potente de la temporada, justo cuando el Unicaja necesita certezas antes del sprint que conducirá a la Copa del Rey de Valencia, en la que el conjunto malagueño defenderá el título y en la que el base también llega como vigente MVP. Su exhibición en Manresa, con MVP de la jornada incluido, confirmó ese paso adelante en un momento en el que el equipo necesitaba sumar y obtener tranquilidad. Y hubo continuidad pocos días después ante el Chalon, en un partido sin margen de error en BCL, y donde el Unicaja volvió a encontrar su mejor versión cuando Perry activó la maquinaria en la segunda parte frente a los franceses tras sestear.
Es una constante que se repite con frecuencia: cuando Perry funciona, el Unicaja se parece mucho más al equipo que quiere ser. Su ascendencia se ha reforzado tras las importantes salidas del pasado verano y la reconstrucción que el equipo ha tenido que afrontar con la campaña ya en marcha, un contexto que ha acentuado todavía más el liderazgo de Perry tanto dentro como fuera de la pista. Ibon Navarro suele insistir en la relevancia del núcleo de jugadores que permanecieron, y dentro de ese grupo el base ejerce como el referente más claro. También lo reflejan los números. Desde la ventana FIBA de noviembre, Perry promedia 12.8 puntos, 4.8 asistencias y 13.5 de valoración, con un notable 43% en triples. Son los registros que firma tras los 14 partidos disputados por el Unicaja desde ese parón internacional.
No ha sido una temporada lineal. El rendimiento del americano ha atravesado fases irregulares, lejos de la constancia de campañas anteriores. A ello se ha sumado un problema personal que pudo influir en un tramo más terrenal de su juego, pero en la última semana se le ha vuelto a ver sonriente, liberado y con esa chispa que marca diferencias en este equipo. Recuperar esa versión puede ser, probablemente, la mejor noticia reciente para el Unicaja. Así también aparece la figura de Justin Cobbs. El club no ocultó que ese vínculo personal fue uno de los factores que favorecieron el fichaje del ex del Mersin. En los últimos días se han visto imágenes de complicidad entre los dos y, casualidad o no, la respuesta de Perry sobre la pista ha coincidido con ese ambiente de cercanía y confianza que transmite junto a su amigo.
El juego del equipo orbita más que nunca a su alrededor, y su capacidad para decidir el ritmo y asumir responsabilidades está resultando clave en este momento de la temporada. Perry vuelve a parecerse al jugador que marcaba diferencias con naturalidad. Pasará a la historia en Málaga por lo que ha hecho y haga en la pista. Es el rostro, con permiso de Alberto, que quedará de este Unicaja que durante tres años ha vivido días de vino y rosas y que intenta estirar el ciclo pese a los cambios. Ha marcado el estilo, la manera de jugar y entender el juego, pero ha trascendido más allá del deporte. Fue el primer fichaje en el verano de 2022 en el arranque del proyecto, pero se involucró desde el inicio, ejerció de hermano mayor de otros americanos y construyó la identidad que ha conectado tan bien con la gente. Algo más irregular que su excelso nivel ofrecido en años anteriores, pero está en ese proceso de dar con continuidad. Aún tiene temporadas de baloncesto (contrato hasta 2027) por delante y su compromiso continúa inalterable.
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