Culturismo

Enrique Maese, campeón del mundo en culturismo natural

  • Afincado en Marbella, consiguió el oro en Toulouse (Francia) en una modalidad que intenta escapar del dopaje

Enrique Maese, durante el Campeonato del Mundo en Toulouse (Francia). Enrique Maese, durante el Campeonato del Mundo en Toulouse (Francia).

Enrique Maese, durante el Campeonato del Mundo en Toulouse (Francia).

Enrique Maese nació en Madrid pero lleva instalado tiempo en Marbella. Tiene 37 años y desde los años 90 acudía regularmente a la Costa del Sol. La semana pasada se proclamó en Toulouse (Francia) campeón del mundo de culturismo natural. Entrenado por Rafael Vera en el Halcón Gym marbellí, Maese tocó oro en tierras francesas en una vertiente del culturismo más amable, que intenta escapar del estereotipo, ganado a pulso, del dopaje que acompaña a este deporte.

El culturista afincado en Marbella lleva desde los 29 años entrenando, pero ha sido este año cuando ha empezado a competir con regularidad en la modalidad Mens Physique. Maese venció en la categoría individual y también por equipos con la selección española, superando a EEUU, Francia, Irlanda y varios países africanos. “En mi categoría, Mens Pshysique, se mira abdomen, pecho, hombro. Vas con un bañador largo, sólo se enseña el torso. Es una categoría muy de moda, no son cuerpos tan musculados. Yo competí en talla alta, más de 1.75 metros. Lo que se busca es una cintura estrecha, V en la espalda, hombros redondos, abdomen, que tengas presencia en el escenario, la confianza... Es un todo lo que se mide”, explica Maese sobre en qué consiste la modalidad en la que se proclamó campeón del mundo.

Enrique Maese, con su medalla de oro. Enrique Maese, con su medalla de oro.

Enrique Maese, con su medalla de oro.

“Yo tengo 37 años, desde los 29 entreno y tenía la idea de empezar a competir. Cuando me instalé en Marbella empecé más en serio, con una dieta muy estricta, entrenamientos más intensos y ya hice 10 competiciones. En Andalucía subí al podio de forma natural contra otros que no pasarían un control. El punto final fue en Toulouse, es lo máximo que se puede conseguir por la vía natural. Siempre me ha gustado el tema este, aunque no es algo a lo que te puedas dedicar profesionalmente. Me dedica a la gestión de apartamentos turísticos”, explicaba el flamante campeón del mundo: “La dieta es la misma que la de un culturista, exactamente igual. Cuando estás en competición, ya próximo, ajustando. Hemos empezado bastante tarde y hemos tenido que ajustar mucho el peso. A base de clara de huevo y merluza, porque estaba muy pesado, desde septiembre perdimos siete kilos, cogimos peso antes por retenciones de líquidos. Mi rutina consiste en por la mañana hacer ejercicios de cardio durante hora y media y por la tarde pesas por grupo musculares, seis veces a la semana”.

El estigma del dopaje acompaña a este deporte y modalidades como Mens Physique intentan abrir una vía más sana y en la que no se permite el uso de sustancias artificiales que aumenten la musculatura. “He competido dos federaciones. La IFBB, en Andalucía con Halcón, que es una federacion muy conocida. No es culturismo natural, donde no estoy en igualdad, e hice algún podio en Andalucía. Y la WBBN, asociación francesa. Estamos adscritas varias federaciones. Salió el año pasado la noticia de una competición en el País Vasco en la que se retiraron todos los competidores porque se anunció un control. Nosotros pagamos para que haya controles de doping. En el pesaje pueden hacernos controles de todo tipo. Se lucha un poco por eso. Mucha gente hace trampa y se trata de conseguir un espacio para competir en igualdad”, relata Enrique Maese, 77 kilos en competición, campeón del mundo en una especie de culturismo amable que gana espacio entre cuerpos desmesurados.

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