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El último cuarto desnuda al Unicaja

  • Lamentable El equipo se derrumba en un final en el que al Madrid le bastó con elevar su agresividad Lastres Las pérdidas y la nula aportación exterior, claves

En el momento de la verdad, en los minutos donde se deciden los partidos y se establecen las diferencias entre los grandes equipos y los simplemente buenos, el Unicaja hincó la rodilla con una facilidad pasmosa. Indigna para un conjunto del presupuesto y el teórico potencial del malagueño. Se sostuvo en el choque sin grandes alardes, mostrándose serio en casi todas las facetas del juego, haciendo frente a su deficitaria dirección de equipo y a la nula aportación del juego exterior, pero se veía venir. El Real Madrid, a medio gas y con la mente puesta en su próximo compromiso europeo, gobernaba el choque sin problemas, con suficiencia, pero sin terminar de romperlo. Aguardaba al último cuarto. Lo tenía planeado.

Y ahí, en los diez minutos definitivos, el líder de la ACB desnudó al Unicaja y mostró sus carencias lejos del Carpena: debilidad mental, inseguridad, inexistencia de un base decente a la espera de que se recupere totalmente Cabezas, nulo tiro exterior, poco cuidado en la circulación del balón... Le bastó con apretar un poco más el acelerador, incrementar la agresividad defensiva y subir el nivel de concentración para caricaturizar al Unicaja. Diez minutos lamentables en los que el 58-55 que Haislip puso en el inicio no fue más que un espejismo. 600 segundos en los que el equipo cajista sólo fue capaz de anotar 13 puntos (cuatro canastas en juego), dar una asistencia y sumar 6 de valoración. Y en los que se inmoló regalando nueve balones. Sólo anotaron Germán (5), Haislip (4), Ndong (3) y Jiménez (1). Momentos en los que se echó en falta un director de juego. Cabezas se dolía en el banquillo de un golpe recibido al final del tercer cuarto, Popovic sólo jugó los dos primeros minutos condenado por sus fallos y Castle ya no contaba. Kus fue el base. Y el Madrid se ensañó agarrado a una gran defensa y a la voracidad de Charles Smith y Mumbrú (nueve puntos cada uno en este cuarto).

Fue el triste epílogo de otra derrota lejos del Carpena, en la que sólo se pudo ver a un Unicaja competitivo durante los primeros quince minutos del encuentro. Hasta ese momento, hubo partido. El despiste inicial de los blancos chocó con la coherencia ofensiva y una aceptable defensa de su rival. Mandaba el juego interior cajista, con Santiago cargando de faltas a Papadopoulos y haciendo rugir a Vistalegre, y los malagueños amagaron en varias ocasiones con adueñarse del choque (15-19, 17-21 y 19-23). Pero todo se quedó en el minuto 15, con el 26-27 que puso Germán Gabriel y que supuso la última renta malagueña. Hasta ahí llegó el Unicaja.

Raúl López tomó el mando y varió el desarrollo del encuentro. Es una de las virtudes de este Rea Madrid. Su pareja de bases es quizás la más solida de toda la ACB y si no está Tunceri, ahí aparece el ex jazz para guiar la nave blanca. Aprovechó el descanso de Cabezas en la primera mitad y le hizo un roto a Castle, al que ayer el escenario le vino muy grande. Apoyado en el hiperactivo Hervelle y en el oportunismo de Bullock, el base propició un parcial de 9-0 que comenzó a derrumbar al equipo malagueño. Del 26-27 al 35-27. Scariolo reaccionó metiendo de nuevo en la pista a Cabezas y Santiago. Le sirvió para cortar la hemorragia (37-34), pero el líder castigó sin piedad el nefasto último minuto y medio de los malagueños para alcanzar su máxima renta hasta ese momento, justo antes del descanso (43-34).

El factor Santiago volvió a meter al Unicaja en el choque. El boricua forzó la cuarta falta de Papadopoulos y el Unicaja se creció buscando y encontrando al puertorriqueño. Se le sumó Haislip, quien con 5 puntos consecutivos llegó a comprimir el choque nada más iniciarse el último cuarto (58-55). Y después... la nada. El Real Madrid ratifica su liderato y el Unicaja vuelve a salir con la cabeza gacha de una pista con pedigrí. Su próxima oportunidad: la guarida del CSKA. ¿Hay una visita más complicada?

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