Desayuno de redacción

Nuevos modelos transformadores gracias a la revolución digital

  • La adaptación de conceptos y procesos digitales, además del derecho a la conectividad, fueron elementos claves de un debate donde la transformación 4.0 fue la protagonista

De izquierda a derecha, Alberto Grimaldi, Francisco J. Pérez Fresquet, Rocío Martínez, Mariví Hernández, Francisco Javier Calvo Gallego y Héctor Giner. De izquierda a derecha, Alberto Grimaldi, Francisco J. Pérez Fresquet, Rocío Martínez, Mariví Hernández, Francisco Javier Calvo Gallego y Héctor Giner.

De izquierda a derecha, Alberto Grimaldi, Francisco J. Pérez Fresquet, Rocío Martínez, Mariví Hernández, Francisco Javier Calvo Gallego y Héctor Giner. / José Ángel García

La transformación digital está estrechamente vinculada con lo que se ha venido a llamar la “cuarta revolución industrial”, un concepto fundamental para entender los cambios de paradigma en las empresas que, cada vez más, utilizan las nuevas tecnologías como herramientas que impulsan la renovación 360 grados de sus ámbitos y equipos humanos. Ello repercute, al mismo tiempo, en una nueva manera de emprender y de concebir la relación laboral entre la propia compañía y el trabajador. Este conjunto de cambios provocados por la era digital se aplican, además, a casi todos los ámbitos sociales, pero especialmente al económico, heredero de las anteriores revoluciones industriales.

En este contexto, el Grupo Joly, junto a Airbus, compañía de referencia en el sector aeroespacial, organizaron un Desayuno de Redacción donde varios expertos de distintos ámbitos –moderados por Alberto Grimaldi, jefe de Economía de Grupo Joly– mantuvieron un intenso debate sobre La influencia de las tecnologías en las nuevas formas de empleo, un tema de plena vigencia.

A este respecto, Francisco J. Pérez Fresquet, adjunto al Rector de la Universidad Loyola Andalucía, destacó que, en los siete años de intensa actividad de su institución universitaria, el alumnado, chicas y chicos, "se mueven en un ámbito digital viendo, sobre todo, una oportunidad de avance en todo ello". Pérez Fresquet destacó que "estamos en una sociedad que es apasionante. Hoy en día, enfatizó, tan importante como el derecho al trabajo o a una vivienda es tener conectividad". Sin embargo, aclaró, “es necesario aprender a desaprender. Los modelos que antaño eran válidos, hoy en día ya están obsoletos y ello puede aplicarse tanto a las empresas como al sistema educativo”. En ese sentido, desde la Universidad Loyola, "más allá del conocimiento adquirido, pretendemos que nuestro alumnado desarrolle habilidades para que pueda desenvolverse en la vida".

Y es que, apuntó, "la necesidad de una formación constante es vital. Actualmente hace falta talento y talante que ponga en valor, además de la digitalización y lo que ello supone, la responsabilidad social o la sostenibilidad". Por eso, añadió, "el sistema educativo tiene que cambiar muy rápido, dejando claro que examinar no es lo mismo que evaluar, más enfocado ese concepto en el trabajo colectivo, potenciación de la creatividad o la colaboración con equipos internacionales".

Por su parte, Francisco Javier Calvo Gallego, catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Sevilla e investigador, aportó que la nueva realidad tecnológica es producto, fundamentalmente, "de la generalización en el uso de internet y del nuevo mundo digital y, por otro lado, del 'dataísmo' como nueva filosofía emergente y su aplicación a estos ámbitos de algoritmos, análisis de big data e inteligencia artificial (IA)". Este proceso, relativamente rápido, ha significado "una nueva forma de entender el conocimiento y la información de una dimensión cercana a la que, en su momento, supuso la imprenta de Gutenberg". En este sentido, comentó, "si la imprenta permitió la multiplicación del flujo de información y el avance científico de manera lineal, el desarrollo de internet, y su uso generalizado, ha motivado avances formativos, científicos y tecnológicos enormes, casi sin parangón, y en los que estamos plenamente inmersos".

En cuanto al avance tecnológico, incidió, "este ha provocado un proceso de obsolescencia cada vez más acelerado de productos, procesos y conocimientos". Así, por ejemplo, contó que "mientras nuestros abuelos trabajaron para una misma empresa durante toda su vida, actualizando mínimamente su formación inicial, hoy se asume la necesidad de formarnos durante toda nuestra trayectoria para ser empleables en una realidad en la que, en nuestra etapa profesional, se sucederán múltiples empresas que nos obligarán a 'reinventarnos' profesionalmente más de una vez".

En la imagen, un momento del debate. En la imagen, un momento del debate.

En la imagen, un momento del debate. / José Ángel García

'Realidad líquida'

La realidad de las empresas también pasa por encontrarse en constante proceso de reconversión. Ejemplo de ello es el caso de Z1, un estudio de productos digitales “especializado en proveer de equipo técnico –sobre todo ingenieros y diseñadores–, a startups para ayudarles a desarrollar sus ideas”, explicó el CEO Héctor Giner, quien aportó a la mesa un concepto –el de 'realidad líquida'– que estuvo presente de manera transversal durante todo el debate.

Adaptado del concepto de 'modernidad líquida', acuñado por el sociólogo polaco Zygmunt Bauman, hace referencia al hecho de que las 'certezas sólidas' de antes quedaron atrás, dando paso a la temporalidad, la inmediatez y los resultados. Una sociedad 'licuada' en la que el individualismo gana terreno y, en un año, explicaba Giner, "podemos cambiar de paradigma sin mirar atrás".

Sin embargo, en el aspecto más positivo, agregó, "nosotros nos movemos en esa clase creativa donde la tecnología nos facilita encontrar más talento o, por otro lado, apoyar grandes temas como la lucha contra el cambio climático o el impulso a la igualdad como algo fundamental".

En suma, apuntó, "hay que entender la historia para entender el futuro". Su empresa, reconoció, "es 100% remota y sus resultados son igualmente medibles”, un factor fundamental, como indispensable es para Giner la educación multidisciplinar que, explicó, "suscita pensamiento crítico y despierta muchas habilidades que podemos aplicar a nuestro trabajo". "Creo –relató–, en la Universidad y en el reto de superar esta 'vida líquida' con valores como empatía, psicología o especialización, que pone el freno para que todo deje de ir a una velocidad vertiginosa”.

Esa idea fue clave también para Rocío Martínez, directora de Marketing de Empresas y Administraciones Públicas de Territorio Sur de Telefónica, quien destacó su enseña como ejemplo de buenas prácticas de transformación digital. "Telefónica tiene la doble condición de ayudar a muchas empresas a afrontar ese proceso de digitalización y, al mismo tiempo, se encuentra igualmente en una renovación digital continua", puntualizó. "Hemos contribuido al despliegue de la fibra óptica y a la aplicación de las nuevas tecnologías a cualquier aspecto de la vida humana, destacando la eficiencia, la sostenibilidad y la personalización de la oferta a un cliente diverso".

Si todo son beneficios, llegados a este punto, cabe preguntarse, ¿por qué no están digitalizadas todas las empresas? Martínez lo explicó claramente: "Porque también conlleva altos riesgos, sobre todo, de seguridad de la información con posibles ciberataques, además de poner en riesgo la propia privacidad de esos datos personales". También, añadió, "es importante adaptar las plantillas. En Europa, hay 22 millones de parados, pero faltaría un millón de personas especialistas en TIC’s". Necesitamos, destacó, "digitalizar nuestro mercado pero de una manera sostenible, atendiendo a un nuevo perfil laboral que antepone un trabajo interesante a un buen sueldo, por lo que también hay que destacar el concepto de flexibilidad".

Evolución digital

Por último, Mariví Hernández, digital transformation officer, Military Aircraft, Airbus Defence & Space, destacó que, para su empresa, "la digitalización es algo estratégico y de futuro a corto plazo". Su plataforma genera una cantidad de datos increíbles que, hasta ahora, no les estaba aportando valor. Por eso buscan "tener productos atractivos para clientes, servicios nuevos, que hasta ahora no estábamos dando y trabajar de manera más eficiente". Así, "las capacidades digitales que tenemos actualmente son lo suficiente maduras para darnos una respuesta".

Lo que ocurre, señaló Hernández, es que "cuando intentamos implantar esa estrategia digital estamos haciéndolo en una empresa ya establecida con unos procesos sólidos y estables y con un cúmulo de profesionales que hemos nacido en analógico y nos hemos adaptado a lo digital con la mentalidad de reinventarnos. La sociedad nos pide esa flexibilidad y nosotros aportamos mecanismos a través de un ecosistema en el que nos apoyamos tanto fuera como dentro; y, quizá, en la parte de dentro, aislando esta manera de trabajo en espacios específicos donde contamos con metodología ágil y personas que tienen flexibilidad de horarios, hace que vayamos teniendo un gran número de embajadores dentro de la empresa”.

Sin embargo, lamentó, "nos queda mucho y todavía tenemos un reto muy grande". La diversidad de puntos de vista planteados en la mesa, agradeció, "nos ayuda a ir entendiendo qué está necesitando esta nueva sociedad, qué tenemos que incorporar para que nos dé valor añadido sin perder la realidad del producto".

Según Hernández, "queremos que nos veáis como una empresa que está deseando incorporar a las nuevas generaciones, donde encontramos perfiles con gran capacidad de algoritmia. Aplicar esa capacidad de análisis en vez de a un producto que vuela a unos datos que nos pueden servir para generar nuevos servicios, es la base para esa mentalidad de cambio que estamos buscando”.

De otro lado, añadió la directiva de Airbus, "sabemos trabajar deslocalizados pero contamos con unos rituales establecidos en el área aeronáutica y nos vamos flexibilizando poco a poco. Una de las demandas más importantes para nosotros es buscar una estrategia dentro de lo que llamamos 'líneas de productos', para que, en lo que estemos trabajando, sea incorporado a la estrategia; sin esa incorporación es muy difícil que sea sostenible".

Todavía, concluyó, "nos cuesta enganchar a los jóvenes y que comprendan que en una plataforma aérea se trata una de carrera de largo recorrido. Necesitamos profesionales que se empapen de ese conocimiento y, al mismo tiempo, que sean capaces de evolucionar con las nuevas tecnologías. Que emprendan dentro de la propia empresa, desarrollando la resiliencia y la superación de retos diariamente".

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