Elecciones Municipales Palma-Palmilla 2019 Palma-Palmilla, necesidad transformadora

  • El empleo, la formación, la limpieza, la vivienda y la seguridad son los principales retos de este barrio que ansía salir de su estigma

Palma-Palmilla, una de las calles del distrito. Palma-Palmilla, una de las calles del distrito.

Palma-Palmilla, una de las calles del distrito. / Javier Albiñana (Málaga)

Nacido como un barrio obrero y humilde, Palma-Palmilla vivió momentos de decadencia que le han conferido un estigma tremendamente difícil de mudar ahora. La vulnerabilidad de su población, castigada por el paro, la falta de formación y de expectativas, ha motivado el trabajo de instituciones y entidades sociales y la construcción, desde sus propias bases, de planes comunitarios que intentan reparar la segregación de este distrito con respecto a la ciudad. Entre bloques altos de 13 plantas y casas mata habitan más de 30.000 personas y un 10% de ellas son extranjeras. Los vecinos piden más limpieza, mayor control policial y centros de empleo que den oportunidades al barrio.

Ángel Villena lleva 44 años trabajando en el barrio. Ángel Villena lleva 44 años trabajando en el barrio.

Ángel Villena lleva 44 años trabajando en el barrio. / Javier Albiñana (Málaga)

Ángel Villena lleva 44 años trabajando en la farmacia del Puente de la Palmilla. Criado en la zona, asegura que “si conoces a la gente, si la respetas, ellos te respetan, aquí me conoce casi todo el mundo”. En la farmacia no se da crédito, no tienen libretas como en los antiguos ultramarinos en las que apuntar lo que se fía durante meses, pero sí reconoce que alguna madre le ha pedido botes de leche para sus hijos que él ha financiado de su propio bolsillo si no han vuelto a saldar su deuda. “Al barrio le hace falta un poco más de limpieza y de control, ahora la vivienda está bastante mejor”, apunta.

Bloques altos y casas matas conforman el barrio. Bloques altos y casas matas conforman el barrio.

Bloques altos y casas matas conforman el barrio. / Javier Albiñana (Málaga)

Antonio Jesús Jiménez es presidente de una comunidad de vecinos y secretario de la Asociación de Comunidades Nuestros Barrios. “Hay un alto índice de paro, la limpieza está mal, pero por dos motivos, porque la gente ensucia y porque no se limpia correctamente, pero ahora mismo lo que más me preocupa es la educación”, asegura Jiménez. Señala que “se generan muy pocos universitarios, no suelen terminar la enseñanzas medias y me inquieta que un niño termine la ESO y no haga nada más, porque ahí está el futuro del barrio”.

Para este vecino, con una mayor empleabilidad mejoraría el aspecto de seguridad ciudadana que tan mala imagen le genera a Palma-Palmilla. “Nos gustaría tener más vigilancia policial, tanta como en el centro, todos somos malagueños”, indica y señala la importancia del Plan Comunitario Proyecto Hogar. “Cada vecino tiene que hacerse protagonista de su zona, de su barrio y ser más participativo para mejorar su entorno, aportar en la medida que pueda”, considera.

Los bloques antiguos han sido rehabilitados en muchos casos. Los bloques antiguos han sido rehabilitados en muchos casos.

Los bloques antiguos han sido rehabilitados en muchos casos. / Javier Albiñana (Málaga)

La falta de carriles bici, de puestos de alquiler de estos vehículos, igual que de patinetes es algo que Jiménez echa e falta. También apunta el estado de algunas viviendas. “Los edificios en su mayoría se mantienen pero hay problemas de bajantes, algunos muy antiguos y les está costando un dineral cambiarlos, agradecerían muchas comunidades una subvención o ayuda que de momento no hay”, subraya y también pone de relevancia los precios que están alcanzando los alquileres en el distrito.

En cuanto a las propuestas de mejora, para Jiménez sería muy interesante darle vida a la idea que surgió hace unos años de crear la ciudad joven del parque periurbano. “Supondría crear una especie de albergue joven, zonas de ocio, senderismo, en la ladera del monte, sería una actividad muy transformadora para Palma-Palmilla, generaría empleo, atraería a gente. Estaría bien que se invirtiese en el barrio”, afirma.

Un camión de limpieza en una de las calles del distrito. Un camión de limpieza en una de las calles del distrito.

Un camión de limpieza en una de las calles del distrito. / Javier Albiñana (Málaga)

Fernando Muñoz es presidente del club deportivo 26 de Febrero, creado para luchar contra el absentismo escolar y proporcionar a los niños y jóvenes un lugar no sólo en el que entrenar sino también en el que crecer en valores. “Nos hace falta mucha más limpieza de la que hay, más camiones de riego, que miren más por nosotros”, sostiene Fernando.

“Estamos intentando luchar para mejorar todo esto, todo el mundo tiene que poner de su parte”, agrega y señala que “faltan cosas buenas para los niños, que los motiven más”. Dice que cuando se los expulsa del centro lo reciben como un premio porque pasa el día en la calle y lo que demandan es que se siga interviniendo con ellos en la escuela, “enseñarles valores para el día de mañana”.

Bloques nuevos en la zona de la Virreina. Bloques nuevos en la zona de la Virreina.

Bloques nuevos en la zona de la Virreina. / Javier Albiñana (Málaga)

Jesús Rodríguez es conocido por todos como El Chule. Él no está de acuerdo con el asistencialismo y critica que haya “doscientas asociaciones invasivas que se llevan todo el dinero del barrio y que no hacen nada, no se hace nada por la escolarización de niños inmigrantes, no hay aulas para los niños expulsados, les importamos un pepino”, protesta el creador del Banco Güeno, un economato y un comedor sociales que ayuda a los que peor lo pasan en la zona. También señala la proliferación de desahucios y las viviendas “sin papeles”.

“Nos faltaría una comisaría de la Policía Local para que ésta andase más por el barrio y que estuviera más controlado”, estima Chule, que lleva 12 años trabajando con la exclusión social “y no tengo ni una ayuda, ni un partido que me apoye”. Y pide que se hable más con los vecinos, “que haya un sitio para coordinar las necesidades del barrio, que no sean las que digan ellos... Los que trabajamos en el barrio somos el proyecto hogar, somos algunos muy implicados que queremos cambiar el barrio y darle la vuelta”.

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