Jaime Nava | Ex capitán de la selección española de Rugby

"Hubo decisiones políticas para que España no estuviese en el Mundial"

Jaime Nava. Jaime Nava.

Jaime Nava. / rtve

Jaime Nava (Madrid, 1983) es un tiarrón de 1,91 que comenzó en 2001 en un histórico desaparecido como el Alcobendas. Ahora juega en el Alcalá tras pasar por el Reino Unido y jugar con el Plymouth y recalar en Francia con el Saint Etienne o el Stade de Dijon. Con la selección fue 79 veces internacional y mastica con desencanto la injusta derrota ante Bélgica que le privó estar en Japón. Hace unos días, con la firma de seguros Generali participó con Generali-Get-into-Rugby en una masterclass con los niños del colegio Nuestra Señora del Valle, de Écija, que se quedaron fascinados con el carisma de este jugador.

-¿De qué me suena su cara, dirá algún lector no muy versado en deporte?

-¿Les sonaré de Masterchef Celebrity? Para mí fue una experiencia tremenda, justo cuando empiezo con otros asuntos al margen del deporte. Yo nunca había hecho televisión.

No tiene nada que ver estar en 'Masterchef' con cocinar en tu casa con una copita de vino"

-¿Y cómo fue su experiencia con las sartenes?

-Hice muchos amigos y entendí mejor cómo se elabora el entretenimiento. Salir en la tele, además, te da salida a muchas otras cosas.

-¿Cómo es cocinar a contrarreloj y manejarse cuando lo que uno tiene en la cabeza es incapaz de salir en el fondo de la olla?

-Las cámaras ya de por sí presionan. Yo de cocinar no sabía absolutamente nada. Y tienes el agobio de defraudar. No tiene nada que ver Masterchef con cocinar en tu casa a tu aire con una copita de vino. Pero hacer un programa es divertidísimo y a mí me gustó. Tienes que valer, hay gente que se cohíbe en un plató.

-¿Tendrá usted la oportunidad para jugar con la selección un Mundial?

-La oportunidad se llama Francia 2023. Y la selección española estará seguro, pero será muy complicado que yo llegue. La selección está ya en otro ciclo y dentro de unos meses tendré 37 años y no me puedo plantear estar en un Mundial con 40 años.

-¿Usted va a ceder su sitio?

-Está ya cedido. España apunta al Mundial de Francia con nuevos jugadores, con otra generación aún mejor. El futuro del rugby español es prometedor.

-¿Se pondrá el rugby en la media de los éxitos del deporte español?

-La media del deporte español es excelente y al rugby lo que le falta cosechar es ese gran éxito para que termine de cuajar. Nos falta un hito, pero hay iniciativas como la de Generali de llevar el rugby a los colegios que va a animar este deporte desde las nuevas generaciones.

-¿En el rugby pesa demasiado la tradición de los países que son potencia?

-Y es lo que más pesa. En esas naciones de tradición el rugby llega a estar por encima del fútbol. Es difícil acercarse a ellos.

-¿Cuesta mucho confeccionar un equipo nacional de nivel en un deporte así, con una cantera corta?

-Es que en este deporte no hay atajos. Es un proceso de mucho trabajo. No puedes ser una potencia de un día para otro. Lo que sí puedes generar es cultura del rugby, y que se genere a corto plazo podría estar provocado por un éxito de las selecciones. Tanto las leonas como los leones arrastran cada vez más público. En todos los deportes colectivos ha habido un éxito europeo o mundial, y eso es lo que le falta al rugby.

-¿Qué pasó en esa clasificación truncada para Japón?

-De una experiencia tan frustrante, que tiró por tierra el trabajo de años, no te levantas. Fue un sueño compartido truncado por elementos catastróficos. Yo lo voy a resumir: España hizo un trabajo impecable de dos años en la fase de clasificación y caímos en un partido por un árbitro que no debía estar ahí. Lo que nos ha pasado está lejos de los valores de este deporte. Si no se respetan los valores de la noche a la mañana esto pasa a a ser un deporte de salvajes. Hubo incluso decisiones políticas para que España no estuviera en el Mundial.

-¿Si el rugby fuera superprofesional peligraría su existencia?

-Pero ya lo es. Es superprofesional en muchos países. Y es un espectáculo increíble, sus jugadores son grandes atletas. Hay marcas, dinero, pero a esos niveles de profesionalismo no se pueden perder los orígenes. El rugby respeta sus valores, es un valor en sí mismo, una escuela de vida. Es una herramienta para formar deportistas y personas.

-¿Han existido reticencias para que el rugby forme parte de la vida escolar?

-Creemos que cada vez hay más niños, más padres, que demandan este deporte. Se ha cambiado la percepción. Los chicos lo descubren y se forman en sus valores.

-Los padres siempre temen las lesiones...

-Son clichés equivocados. El rugby no es un deporte de brutos. Para mí fomenta el trabajo de equipo, la responsabilidad, las buenas decisiones. Los padres perciben que el ambiente en torno al rugby es sano. Merece al menos probarlo.

-¿Cómo es el rugby cinta que hace unos días usted presentó en Écija?

-Es una modalidad de rugby sin contacto, con variaciones para los niños y adaptada para todas las instalaciones escolares. Con dos equipos de cinco integrantes, el objetivo es el mismo: evadirse del rival y alcanzar la meta contraria, pero sin contacto.

-¿A qué edad se puede jugar el rugby cinta, que es una forma de acercarse a este deporte?

-Se puede empezar a trabajar con menos de seis años, como algo lúdico, a desarrollar capacidades motrices. Desde 4º de Primaria se pueden iniciar los niños en el rugby, pero cualquier edad es buena para empezar. Incluso siendo adulto.

-Y para crear afición, ir mucho al campo.

-Es lo que fomenta cualquier deporte.

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