La Colmena

Municipales: la oscura precampaña en los bares

  • ¿Torres Hurtado está en las Islas Mauricio o conspirando en el Bar León para que García Montero apoye a Cuenca?

Fachada principal del Ayuntamiento de Granada. Fachada principal del Ayuntamiento de Granada.

Fachada principal del Ayuntamiento de Granada. / Carlos Gil

Me dicen que Torres Hurtado está en las Islas Mauricio. A su hija, la de la cuenta en Suiza, la que tuvo que lidiar con la prensa cuando saltó la operación Nazarí, la que trabaja en una multinacional, la han destinado ahora allí y el exalcalde está pasando unas semanas con su familia. Un mes alejado del ajetreo informativo de esa Plaza del Carmen en la que estuvo sumido hasta que, hace justo tres años, una moción de censura cortó de forma abrupta el que iba a ser su cuarto mandato en el gobierno local...

Pero me aseguran (también) que hace sólo unos días, cuando teóricamente ya se encontraba a miles de kilómetros de Granada, estaba en el Bar León con Juan García Montero, Paco Cuenca y un tal Chavalito del Albaicín pactando el apoyo de Centrados en Granada –la formación de su exconcejal de Cultura– con los socialistas con tal de que Sebastián Pérez no alcance el sillón de la Alcaldía. Del nostálgico Pacto del Saray al rocambolesco Pacto del Bar León.

En paralelo, y a la espera de que conozcamos las dotes de ubicuidad de Rotavator, circula ya más de un whatsapp asegurando que García Montero también tiene un acuerdo soterrado con cierto sector crítico del propio PP para dejar a su “enemigo Sebastián” fuera de cualquier proceso de pactos postelectoral si, como parece más que previsible, nadie alcanza la mayoría absoluta para gobernar en Granada…

¿Es verdad? ¿Media verdad? ¿Unos intoxican y otros esconden? Ni siquiera recurriendo a las estrategias de verificación del fact-checking podemos saberlo ni tenemos forma de comprobarlo. No hoy; no sobre de lo que no hay pruebas ni sobre algo que está por ocurrir.

La pseudociencia también se apunta al 26-M

Sorprendentemente, a una semana del arranque oficial de campaña para las Municipales, hasta la pseudociencia ha querido apuntarse al abierto y desconcertante ciclo electoral que se abre en Granada con hasta 18 listas disputándose un espacio en el Ayuntamiento de la capital. Las redes sociales ardían el Día de la Cruz con el estudio morfopsicológico sobre Luis Salvador que el propio candidato de Ciudadanos lanzaba el jueves en su nueva web remarcando que es una persona creíble, fiable, con una “moralidad profunda” y los “pies en el suelo”... Tan subjetivo como inverificable.

No es exceso de imaginación. Ni casualidades. Y no todo es achacable a la controvertida irrupción de Vox en las instituciones. Todos los partidos son conscientes de la hiperfragmentación del voto que se está produciendo en España y que puede intensificarse en unas elecciones locales donde las campañas son decisivas, los cabeza de cartel pueden desdibujar la extrapolación de cualquier resultado anterior –me refiero al riesgo de acudir a las urnas el 26 de mayo confiando en que se repetirán resultados de las generales– y las veleidades personales juegan a la hora de escoger una papeleta tanto como a la hora de sentarse a negociar.

Y todo ello, con un Ley D’Hondt en la que los restos, como analizábamos con detalle en Granada Hoy hace una semana, pueden convertirse en el factor clave que determine si se impone el bloque de derechas o de izquierdas.

Los restos son la nueva llave de gobierno porque son los que decidirán los liderazgos, los posibles sorpassos y cuáles son los concejales estratégicos capaces de orientar el color de todo un Consistorio. En Granada, tendremos la oportunidad de comprobar hasta qué punto Vox puede ser determinante para que gobierne el centro-derecha en una hipotética traslación del tripartito andaluz, si Podemos-IU arrastran un respaldo suficiente para inclinar la balanza hacia la izquierda o si partidos de nueva formación como Centrados en Granada (el proyecto de García Montero tras su salida del PP) acaban fagocitando el foco de la negociación.

Los tres alcaldables con opciones

De momento, tres candidatos parten con opciones de alcaldables: Paco Cuenca para legitimar en las urnas el difícil gobierno que ha ejercido estos tres últimos años con sólo 8 concejales –aprovechando además el viento de cara del 28-A con una victoria socialista en la capital inédita desde los tiempos de Antonio Jara–, Sebastián Pérez como líder de un PP que aspira a recuperar en las urnas la posición que perdieron con la moción de censura –demostrando que nada tiene que ver el voto en unas locales con las dinámicas del voto útil y el voto del miedo de unas generales– y Luis Salvador como candidato del partido que más crecimiento ha registrado en los últimos años y que más posibilidades podría tener de adelantar al PP tras el batacazo de las generales.

A nivel nacional ha estado cerca y, a nivel provincial, el área metropolitana se ha teñido de naranja reflejando ese aparente cambio generacional sobre las inclinaciones de voto que se está produciendo en el centro-derecha.

En unos comicios locales, la talla de los candidatos será un factor clave, los debates que se organicen también –en la capital están todavía sin definir– y, por supuesto, el tono de la campaña y los errores-aciertos de todos.

Pero hay también un elemento externo que puede tener recorrido: qué va a pasar en Madrid con las negociaciones de Pedro Sánchez. Hay mucho voto prestado y la ambigüedad del PSOE frente a Ciudadanos y los independentistas puede provocar reacciones completamente imprevisibles.

¡No hay que fiarse! Me lo confesaban esta semana la mayoría de los candidatos. Efectivamente: ni para los que se ven ganadores ni para los que se dan por amortizados.

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