El balneario de Málaga que huele a azufre, guarda una leyenda del diablo y en el que bañarse es gratis
Aguas sulfurosas con fama curativa desde época romana y el relato del apóstol Santiago que aún sobrevuela el lugar
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Hay lugares en la provincia de Málaga donde el paisaje parece hablar antes que las palabras. En pleno corazón del macizo de la Utrera, entre formaciones rocosas y cauces de agua que han modelado el terreno durante siglos, emerge un enclave en el que el olor a azufre anuncia que algo singular ocurre bajo la superficie. Allí, el agua brota templada, cargada de historia y envuelta en relatos que mezclan lo divino y lo demoníaco. Los Baños de la Hedionda no solo son un vestigio del pasado, sino también un escenario donde naturaleza, arquitectura y leyenda conviven en equilibrio.
Situados a unos 20 minutos de Casares, los Baños de la Hedionda se localizan en un entorno natural de gran valor, en el margen derecho del arroyo Albarrán. Este balneario natural es conocido por sus aguas sulfurosas, fácilmente reconocibles por su característico olor a azufre, que ha dado nombre al lugar y ha alimentado su fama a lo largo de los siglos.
Un origen romano marcado por la historia
El origen de los Baños de la Hedionda se remonta al año 61 a.C., en plena época romana. Según la tradición histórica, fueron las tropas de Julio César, acampadas en la zona durante su enfrentamiento con Pompeyo, las que descubrieron las cualidades curativas de estas aguas. La leyenda señala que el propio César padecía una infección herpética y que, tras experimentar una notable mejoría al bañarse en el manantial, ordenó la construcción de un recinto balneario para su aprovechamiento.
Este episodio situó a los Baños de la Hedionda dentro de la red de espacios termales romanos, concebidos no solo como lugares de higiene, sino también como centros de salud y sociabilidad. La huella de aquella primera construcción sigue siendo visible en la estructura actual del recinto.
La leyenda del diablo y el olor a azufre
Más allá de su origen histórico, los Baños de la Hedionda están profundamente ligados a una de las leyendas más populares del imaginario local. Diversos relatos transmitidos a lo largo de los siglos aseguran que el olor a azufre de las aguas se debe a que el diablo exhaló aquí su último aliento tras ser derrotado y expulsado por el apóstol Santiago.
Esta historia, recogida por viajeros y cronistas, ha contribuido a dotar al lugar de un aura misteriosa que se suma a su valor patrimonial. La convivencia entre datos históricos y narraciones legendarias refuerza la identidad del enclave y explica su atractivo constante a lo largo del tiempo.
Arquitectura termal entre Roma y Al-Ándalus
El recinto de los Baños de la Hedionda presenta una arquitectura singular, fruto de distintas fases constructivas. La estructura original romana se organiza en torno a una planta cuadrada, cubierta por una bóveda esférica sustentada sobre pechinas, a la que se suman dos bóvedas de cañón en el lado este.
Durante la etapa andalusí, el conjunto fue remodelado para adaptarlo a las variaciones del caudal del manantial. Se reforzaron muros y se mejoraron las canalizaciones, manteniendo el uso terapéutico del espacio. Ya en el siglo XVII se acometieron nuevas intervenciones, que se prolongaron hasta finales del siglo XX, consolidando el edificio tal y como se conoce hoy.
En 2016, se incorporaron piscinas naturales en el entorno inmediato, integradas en el paisaje y pensadas para complementar el uso del balneario histórico sin alterar su esencia.
Un entorno natural vinculado al agua
El entorno que rodea a los Baños de la Hedionda refuerza su valor patrimonial. En las inmediaciones se conservan acequias, puentes y acueductos de época moderna y contemporánea, testimonio del aprovechamiento tradicional del agua en esta zona del interior malagueño. Estos elementos configuran un paisaje cultural en el que la intervención humana ha dialogado durante siglos con el medio natural.
El arroyoAlbarrán, junto a las pozas naturales formadas aguas abajo, completa un escenario donde el agua es el eje vertebrador del territorio.
Acceso, visitas y baños gratuitos
El acceso a los Baños de la Hedionda se realiza siguiendo el cauce del ríoManilva. El camino parte del municipio del mismo nombre, discurre bajo el viaducto de la autovía AP-7 y continúa por una senda de tierra que conduce directamente al balneario.
Para garantizar la conservación del recinto histórico, el Ayuntamiento de Casares ha establecido un sistema de control de aforo durante la temporada alta, comprendida entre los meses de junio y septiembre. En ese periodo, el acceso al interior del balneario está limitado a 24 personas y se organiza en franjas horarias concretas. Fuera del recinto, las pozas naturales permiten el baño de forma libre, manteniendo el carácter accesible y gratuito que define a este singular balneario malagueño.
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