La docena de Pueblos Mágicos de Málaga: blancos, moriscos, de interior y repletos de curiosidades

Estos 12 Pueblos Mágicos de Málaga componen un mapa diverso del interior de la provincia

El pueblo de Málaga que resistió invasiones, guerras y plagas y hoy presume de ser el mejor balcón de la Axarquía

La Puerta de la Ruta de la Pasa de Moclinejo.
La Puerta de la Ruta de la Pasa de Moclinejo. / malaga.es

Málaga es pura magia. Para muestra, sus 12 pueblos calificados como Pueblos Mágicos de España. Basta con llegar, caminar despacio y dejar que el entorno hable en cualquier de ellos, pueblos que conservan intacta una identidad forjada entre montañas, valles fértiles y siglos de historia. Son enclaves donde la cal, el trazado morisco, la agricultura tradicional y las leyendas locales se entrelazan hasta dar forma a lo que hoy se conoce por sus respectivos nombres. Doce municipios distintos entre sí, pero unidos por un carácter singular, que resumen como pocos la diversidad cultural, paisajística y patrimonial del interior de la provincia de Málaga.

Alfarnate

Alfarnate se abre paso entre las sierras del norte de la Axarquía como un caserío blanco de tejados rojizos asentado en un valle sorprendentemente verde. Sus barrios, unidos por un río que se convierte en paseo arbolado, conservan un urbanismo de raíces árabes, con calles tranquilas, plazuelas recogidas y fachadas donde las flores son parte inseparable del paisaje. Desde el bosquete de pinos que corona el pueblo, junto a la ermita del Santo Cristo, se obtiene una panorámica amplia de la serranía. La devoción a la Virgen de Monsalud y la celebración de La Embajada de moros y cristianos forman parte de su identidad cultural más reconocible.

Arriate

Arriate se ha consolidado como uno de los pueblos más dinámicos de la Serranía de Ronda, combinando pasado histórico y vida cultural activa. Su origen morisco y su ubicación en el fértil valle del Guadalcobacín explican buena parte de su desarrollo. Destaca como enclave vinculado a la presencia del hombre prehistórico y por una Semana Santa singular dentro de la provincia. Tradiciones arraigadas, patrimonio y paisaje convierten a Arriate en un reflejo fiel del interior malagueño, ahora reconocido dentro de la Red de Pueblos Mágicos de España.

Atajate

Atajate es uno de los pueblos más pequeños de Málaga, tanto en extensión como en población, pero su tamaño no limita su personalidad. Situado en el Valle del Genal, conserva lavaderos, pilas y manantiales que hablan de la importancia histórica del agua. Su entorno natural, profundamente ligado al trabajo del campo, se refleja en elementos escultóricos que evocan antiguos oficios. El municipio se integra en un paisaje de montaña de gran valor, complementado por rutas naturales y la Vía Ferrata de Atajate, que refuerzan su carácter serrano.

Canillas de Aceituno

Canillas de Aceituno es un pueblo blanco enclavado en el Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama, bajo la imponente presencia de La Maroma. Su origen árabe marcó su estructura urbana y su sistema agrícola en bancales, aprovechando arroyos y pendientes. Las calles, siempre adornadas con macetas, convierten el casco urbano en un auténtico jardín. La tradición agrícola, con especial protagonismo del chivo, la pasa y la aceituna, convive hoy con un notable desarrollo del turismo rural y el senderismo, herederos de antiguos caminos serranos.

Casarabonela

Recostada en la Sierra Prieta, Casarabonela combina un urbanismo morisco con un entorno natural ligado a la Sierra de las Nieves. Su patrimonio incluye el Jardín Botánico “Mora i Bravard”, referente nacional en suculentas, la iglesia de Santiago Apóstol y la ermita de la Veracruz. El castillo medieval domina el municipio desde lo alto, mientras que el Jardín Andalusí y antiguos complejos molineros refuerzan su vínculo con el pasado agrícola. La artesanía tradicional sigue siendo parte esencial de su identidad cultural.

Comares

Comares se alza como uno de los pueblos más emblemáticos de la Axarquía por su ubicación dominante y su profundo legado histórico. Con orígenes que se remontan a los focenses y una fisonomía claramente andalusí, fue conocido como Hisn Comarix, castillo en lo alto. La conquista cristiana marcó episodios clave como el bautismo de las familias moras en la calle del Perdón, recordado aún por el toque de campanas. Su condición de balcón natural ofrece vistas que abarcan desde la sierra hasta el Mediterráneo.

Cómpeta

Cómpeta, cuyo nombre alude a su papel como cruce de caminos, es uno de los pueblos blancos más representativos de la Axarquía. La herencia romana y musulmana se refleja en su urbanismo empinado y en la tradición vitivinícola, especialmente ligada al vino moscatel. La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción y las fiestas populares, como la Noche del Vino, forman parte de un patrimonio vivo que se integra en un entorno natural de gran riqueza paisajística.

El Borge

El Borge es conocido como la Villa de la Pasa y constituye uno de los grandes referentes de la uva moscatel en Málaga. Su paisaje de viñedos, lagares y paseros define un territorio estrechamente ligado a la vendimia tradicional. Además de su importancia agrícola, conserva una notable vinculación con el bandolerismo romántico, visible en su Galería del Bandolero. Calles encaladas, verdiales y senderos entre viñas completan su identidad cultural.

Fuente de Piedra

Fuente de Piedra debe su origen y desarrollo a un manantial conocido desde la antigüedad por sus supuestas propiedades medicinales. Identificada por los romanos como Fons Divinus, la fuente marcó la historia del municipio, que atravesó periodos de abandono, epidemias y recuperación. Aunque las aguas perdieron con el tiempo sus cualidades originales, el vínculo entre el pueblo y la salud perduró durante siglos, configurando su identidad histórica.

Gaucín

Gaucín se asienta en un balcón natural al sur de la Serranía de Ronda, con vistas al valle del Genal y a la sierra Crestellina. Su castillo y su patrimonio histórico reflejan una larga trayectoria defensiva y estratégica. En días despejados, el horizonte alcanza el Mediterráneo, reforzando su condición de enclave privilegiado. Historia, paisaje y arquitectura se combinan en uno de los pueblos más singulares del interior malagueño.

Moclinejo

Moclinejo forma parte del llamado Corazón Moscatel de la Axarquía y conserva su papel histórico como cruce de caminos. Su relación con la vid y el vino se mantiene viva a través de la Fiesta de Viñeros y su integración en la Ruta de la Pasa y del Vino. El municipio, junto a sus pedanías, mantiene tradiciones como los verdiales, que refuerzan su identidad cultural dentro del interior de Málaga.

Tolox

Tolox es un enclave andalusí integrado en el Parque Nacional de la Sierra de las Nieves. Sus barrios escalonados, como las Rinconadas del Castillo o el Barrio Alto, conservan un trazado histórico ligado a rebeliones moriscas y a la vida serrana. La Fuente Amargosa y su balneario, activo desde el siglo XIX, han marcado su desarrollo como villa termal. El agua, los antiguos molinos y los senderos naturales definen un municipio profundamente conectado con su entorno.

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