Una historia de amor con seis siglos que sigue recordándose cada año en un pueblo de Málaga

Duelos, cárcel, promesas, perdón y un romance sin permiso son parte de los ingredientes de la historia de Abindarráez y Jarifa que Cártama revive anualmente

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Sala de Los Abencerrajes, familia de Abindarráez, en La Alhambra.
Sala de Los Abencerrajes, familia de Abindarráez, en La Alhambra. / Alhambradegranada.org

Es de noche y un jinete cabalga por el camino que une las actuales Cártama y Coín. El caballo es blanco y gris, el caballero está ataviado a la manera morisca. Es el primer cuarto del siglo XV, Antequera y parte de sus alrededores están ya en poder de los cristianos, el hombre viaja solo, bien vestido, es grande, bien parecido y en su capa no sólo hay seda, también bordados de oro y plata. Va canturreando, se diría que despreocupado, cuando caen sobre él cinco hombres. El asalto empieza y el jinete solitario sabe defenderse.

El morisco es atacado por uno de los hombres al que tumba junto a su caballo, la trifulca va creciendo, el hombre solitario no sólo es capaz de hacer frente a cinco caballeros cristianos que conocen la guerra y están acostumbrados a ella, tumba a cuatro a pesar de ser herido, obliga a tocar el cuerno para pedir refuerzos a sus asaltantes y se topa con la llegada de un sexto hombre que le invita a pelear sólo contra él. "Si me vences, yo te aseguro de los demás ". La pelea es algo desigual por el previo contra los cinco caballeros del morisco que acaba vencido y como prisionero de Rodrigo de Narváez, el último en entrar en la trifulca, que resulta ser el alcalde cristiano de Antequera y Álora. Así arranca el cuento de Abindarráez y Jarifa, que se publicó casi siglo y medio después de que aconteciera (1561 en Toledo, de autor anónimo) y en el que el personaje cristiano se acaba encumbrando como protagonista.

La historia sigue con el morisco apresado que confiesa que su intención era ir a Coín para casarse en secreto con su amada, una unión que no contaba con la aprobación de la familia de la mujer. Por lo que su amada le había mandado una carta explicándole que en estos días su padre estaría en Granada y era un buen momento para el casamiento secreto. Además, el morisco confiesa que es de la familia de los Abencerrajes. Rodrigo de Narváez se apiada del prisionero. Al fin y al cabo no había hecho nada malo y está apresado, así que le propone dejarle salir tres días para con la condición de que cuando se case vuelva él solo a la cárcel.

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El preso acepta, llega a Coín, visita a su amada, le cuenta sus desventuras y cuando ella le anima a no regresar y mandar una dote en su lugar, él decide cumplir el trato por lo que ella se une a él y ambos parten hacia Álora, en el camino encontrarán gente que les hablan del pasado amoroso de Rodrigo de Narváez, con quien se acaban encontrando. Al final, el alcalde cristiano utiliza sus influencias para con las autoridades musulmanas y consigue que perdonen al matrimonio a quienes les da la libertad. La peculiar historia tiene de todo, amor, perdón, acción y, por encima de cualquier concepto, la bondad con los vencidos. Tal vez por eso fue publicada y se hizo popular en el último tramo del siglo XVI, un momento en el que, por ejemplo, se produjeron levantamientos en las Alpujarras y otros pueblos con gran cantidad de moriscos como Istán.

Los nombres de los protagonistas no son muy exactos, ya que Abindarráez es una composición castellana con la familia de los Abencerrajes y Jarifa tiene un significado relacionado con su linaje y aspecto. Aún así con los nombres cristianizados, la novela ha pasado a la historia por sus formas, su temática y otraas particularidades. Hoy en día, la historia se recuerda en la localidad malagueña de Cartama que celebrará Las Noches de la Bella Jarifa durante el primer fin de semana de octubre convirtiendo su casco urbano en un zoco con ambientación medieval y muchas actividades con el hilo troncal de esta novela de moriscos aparecida en el siglo XVI.

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