Municipal

El tope de ruido que piden los hosteleros ya se supera en la mayor parte del Centro

  • Cambiar a turística la zonificación elevaría de 55 a 65 decibelios el máximo permitido

  • En 64 de los 120 puntos medidos por el Ayuntamiento se pasaba este parámetro

Asamblea de Mahos celebrada el pasado miércoles. Asamblea de Mahos celebrada el pasado miércoles.

Asamblea de Mahos celebrada el pasado miércoles. / J. Albiñana

El ultimátum lanzado por el sector hostelero al Ayuntamiento de Málaga para que active el mecanismo mediante el que actualizar la zonificación acústica del Centro, con el fin de que de residencial pase a ser considerado como turístico, no parece tener fácil resolución. El camino técnico y legal por el que debe transitar el Consistorio para dar respuesta a los empresarios se admite como arduo en el seno de la Casona del Parque, desde la que incluso se subraya "la voluntad de estudiar su viabilidad" pero al tiempo se reconoce: "no se tiene claro como hacerlo y el trámite a seguir".

La resolución a esas dudas se antoja clave en que finalmente los hosteleros acaben o no cerrando sus negocios el próximo día 30, coincidiendo en el encendido de las luces de Navidad. Sí parece evidente que cualquier respuesta por parte del Ejecutivo local no se producirá antes de esta fecha.

No obstante, una cuestión que los responsables municipales pusieron de manifiesto en la asamblea de Mahos del pasado miércoles es que la reconsideración del casco antiguo como un espacio turístico-terciario no disiparía la necesidad de activar medidas de reducción del ruido en algunos de los principales focos de concentración de este tipo de negocios. La calificación del Centro como espacio turístico permitiría, desde el punto de vista legal, ampliar los límites máximos permitidos de ruido en 10 decibelios en horario nocturno, pasando de los 55 a 65.

El análisis de las mediciones utilizadas por el Ayuntamiento para ir adelante con la aprobación inicial de las Zonas Acústicamente Saturadas (ZAS), en la que quedan englobadas 98 calles de la bautizada almendra y 5 de El Romeral, confirman que incluso en el supuesto de que ese límite se elevase a 65 decibelios en horario nocturno, los niveles se seguirían superando en la mayoría de los puntos objeto de análisis.

En concreto, según se recoge en el estudio elaborado por la empresa Sincosur (que llega a plantear medidas concretas), de los 120 puntos medidos hay 64 en los que el ruido recogido por la noche se dispara por encima de ese umbral. La traslación de estas localizaciones al mapa del Centro permite observar cómo esta situación afectaría a las zonas más tradicionales de ocio nocturno, caso de la Plaza de la Merced, calle Madre de Dios y su entorno; la Plaza Uncibay y su entorno; la Plaza Mitjana y las calles aledañas; calle Santa Lucía; las plazas del Carbón y del Siglo, la calle Granada, la Plaza de los Mártires... Justamente los ejes que vienen recogidos en el decreto de ZAS como mayor saturación.

Mapa de las ZAS actualmente aprobadas por el Ayuntamiento. Mapa de las ZAS actualmente aprobadas por el Ayuntamiento.

Mapa de las ZAS actualmente aprobadas por el Ayuntamiento.

Desde el equipo de gobierno se confirma la disposición a estudiar el asunto, pero sin garantías de éxito. Un mensaje avanzado el pasado miércoles por el alcalde, Francisco de la Torre, pero que contrasta con la nota informativa que esa misma noche lanzó Mahos, aludiendo a un supuesto compromiso del Ayuntamiento para solicitar a la Junta una nueva zonificación. Este documento, mucho más ambicioso en su contenido que las explicaciones del presidente de los empresarios, Javier Frutos, fue objeto de conversación ayer entre Frutos y el concejal de Medio Ambiente, José del Río, que le pidió una aclaración sobre el particular.

Desde el punto de vista teórico, las zonificaciones deben ser revisadas al menos una vez cada 10 años, siendo su desarrollo un asunto eminentemente de planeamiento urbanístico. ¿Por qué? Porque para dar forma a la misma se debe determinar el uso predominante de la zona, tomando en consideración los porcentajes de suelo ocupados o a utilizar por usos diferenciados. Bien es cierto, que la normativa indica que la asignación de una zona a un tipo determinado de área acústica "no podrá en ningún caso venir determinada por el establecimiento de la correspondencia entre los niveles de ruido que existan o se prevean en la zona y los aplicables al tipo de área acústica".

En cuanto a la delimitación de estas zonas, surgen dudas sobre la viabilidad de la propuesta de Mahos de que se haga calle por calle. Si bien se señala que deben ser áreas "fácilmente identificables sobre el terreno", se incide en que su contenido será homogéneo, estableciendo las adecuadas fracciones "para impedir que el concepto 'uso preferente’ se aplique de forma que falsee la realidad a través del contenido global". Se recomienda que estas áreas no sean "excesivamente pequeñas" para tratar de evitar "la fragmentación excesiva del territorio con el consiguiente incremento del número de transiciones".

No es la primera ocasión en la que el asunto de la zonificación turística es puesta sobre la mesa por Mahos. De hecho, fue uno de los elementos de disputa en las numerosas mesas de negociación que en los últimos años se han mantenido para dar forma al acuerdo vigente. En uno de esos encuentros, con la presencia de la jefa de Planeamiento de Urbanismo, Elena Rubio, ésta fue clara al subrayar que la modificación de la zonificación del Centro no estaba contemplada. En concreto, dijo que a pesar del aumento de los negocios hosteleros, la zona iba a seguir siendo residencial porque la norma recoge la necesidad de proteger a la parte más débil.

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