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Malagueños de Hoy 2022

Aurora Luque: La poesía de los momentos esenciales

Aurora Luque recibe el premio de manos de Cristina Rico, de la Fundación Unicaja.

Aurora Luque recibe el premio de manos de Cristina Rico, de la Fundación Unicaja. / Javier Albiñana

“La rutina no pide poesía, pero los momentos críticos de la existencia sí”, considera Aurora Luque, Premio Nacional de Poesía, Premio Menina por su tarea de visibilizar a autoras silenciadas y Malagueña de Hoy 2022. “En los momentos intensos, especiales de la vida, cuando te sientes sola o feliz, cuando te enamoras o te desenamoras acudes a la poesía porque los poetas han metido ya en palabras sus experiencias y te acompañan”, apunta la autora de Un número finito de veranos, libro con el que ganó el prestigioso galardón nacional.

Por eso la poesía resulta tan esencial, más si cabe en una cultura mediterránea que sabe mostrar sus afectos, que siente con pasión, para lo bueno y lo malo. La tierra de poetas ha sido reconocida este año en una de sus voces presentes principales y, como “unos premios llevan a otros”, el año se ha cerrado para Aurora Luque con el homenaje de este periódico.

“Para mí es un remate maravilloso este premio, me considero afortunada”, comenta Luque y destaca también la lectura de su tesis en la Universidad de Salamanca. Otro de las piezas clave de este 2022 que se esfuma ya entre los dedos fue la puesta en escena en el Teatro Romano de Mérida de Safo, una obra protagonizada y musicalizada por Christina Rosenvinge a partir de sus traducciones.

“El Premio Menina también lo agradezco muchísimo, aunque me lo tomo como una intermediaria, hacía falta poner el foco en las autoras que he rescatado, que he editado, mujeres no olvidadas, si no silenciadas a propósito”, expresa la poeta, traductora, articulista, profesora y gestora cultural afincada en Málaga desde 1988. “Me parece un reconocimiento más que de mi tarea de su obra, por fin son algo más conocidas María Rosa de Gálvez e Isabel Oyarzábal, dos autoras que no estaban en los libros de texto, que no están casi en las librerías, y son de primera categoría”, considera la poeta y agradece que sea un periódico quien le otorgue este último galardón del año.

No hay ciudad sin prensa libre, hacen falta voces autorizadas, preparadas para que no cunda la confusión total, aunque haya momentos de fragilidad o reformulación, la prensa va a seguir siendo importantísima porque va unida a la propia idea de democracia”, sostiene. Y si la prensa sufre el “acoso desde el ámbito digital” tampoco la poesía queda exenta de esa verborrea abrumadora.

“Hay quizás una sobreproducción poética y una falta de filtros, de criterio. Hay mucha gente que de pronto lanza sus versos sin ningún tipo de preparación, aprendizaje o pudor, las redes están llenas de pseudopoesía que es basura, realmente, que no tiene ni siquiera cuidado verbal”, subraya la premiada. “No es que la buena esté en papel solamente, el digital es un soporte muy a tener en cuenta pero siempre que entre con el criterio que da la preparación, no se puede engañar, ni seguir el camino fácil, no vale todo. Cuando tengamos una educación adecuada a los nuevos soportes volveremos a tener poesía de fiar”, agrega.

Y si su forma de estar en el mundo no la entiende sin la poesía, probablemente también fuera hoy otra mujer distinta de no haber recalado en Málaga hace ya 34 años. “Málaga era ya abierta y generosa, era, es y espero que lo siga siendo receptiva a todas las facetas de la creación y, en especial, a la poesía. Málaga cuida a los poetas, desde las instituciones, desde instancias privadas, personas que abren librerías, que tienen imprentas y llevan colecciones, amigos, amantes de la poesía”, destacó la poeta tras recibir el premio.

Por eso, Aurora Luque no desea otra cosa para su querida ciudad que miradas críticas que cuestionen hacia dónde se dirige, “sobre todo en estos tiempos en los que la ciudad parece querer sacrificarse entera al omnipotente dios del turismo y eso puede contribuir a deshumanizarla, gentrificarla, a disneyficarla y a dejar fuera a los jóvenes”.

Como desea la poeta, “ojalá todos puedan tener ese lugar en el que quedarse en una Málaga que no sea solo un regalo para los turistas, sino un lugar para vivir dignamente”. Mientras tanto, el trabajo continúa sin mucho descanso. Con los últimos días de 2022 se agotará para Aurora Luque un año lleno de momentos esenciales, propicio para la creación poética. Pero llegará con energías renovadas un 2023 que espera ser tan provechoso como los anteriores. Porque hay autoras a las que dar de nuevo su voz y lectores apasionados a los que cautivar.

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