Málaga

El rodaje del autobús sin conductor cumple una semana de pruebas en Málaga

  • Los malagueños pueden subir a este vehículo pionero en Europa hasta el 13 de marzo

El autobús en la parada de la Terminal de Cruceros.

El autobús en la parada de la Terminal de Cruceros. / José Miguel Ramírez (Málaga)

En apariencia se asemeja a un autobús de línea más de la ciudad de Málaga, tan solo diferenciado por sus colores blanco y rojo, pero nada más lejos de la realidad. Este vehículo Automost esconde una avanzada tecnología punta, convirtiendo al transporte en el primer autobús sin conductor de Europa. El coronavirus ha obligado a readaptar las pruebas, y en lugar de recibir a los cruceristas en la Terminal de Cruceros y transportarlos hasta el Paseo del Parque, son los malagueños los que desde el pasado sábado 27 de febrero tienen la oportunidad de testear esta iniciativa hasta el sábado 13 de marzo.

Con este proyecto, que comienza a dar sus primeros pasos de forma práctica, la capital de la Costa del Sol vuelve a posicionarse a la cabeza de la innovación con la implantación de la tecnología de conducción autónoma en un autobús completamente eléctrico de 12 metros y con una capacidad máxima de 70 viajeros. Al entrar sorprende la presencia de un conductor, pero esto responde a cuestiones legales, ya que la normativa española no permite que circulen vehículos sin conductor por la vía pública, pese a que este autobús podría hacerlo perfectamente.

El trayecto escogido es el que realiza la Línea 90, y se divide en dos partes. El primer tramo, que llega hasta el final del parque, es el recorrido de conducción dual, en el que el control longitudinal es autónomo, es decir, los pedales. Mientras tanto, el conductor solamente toma el control del volante. Lo más interesante es que este autobús se comunica con los semáforos, de forma que puede saber de qué color está y actuar en consecuencia. Desde la Farola hasta la Terminal de Cruceros, tanto a la ida como a la vuelta, la conducción es totalmente autónoma.

El autobús en la parada del Paseo del Parque. El autobús en la parada del Paseo del Parque.

El autobús en la parada del Paseo del Parque. / José Miguel Ramírez

Antonio Padilla es uno de los encargados de vigilar el trayecto durante su fase de pruebas y confiesa que está disfrutando de la prueba. El supervisor, con más de 25 años de experiencia, no tiene que utilizar el volante o el cambio de marchas durante el trayecto.

Para poder llevar a cabo este proyecto, Avanza cuenta con la colaboración de varios socios como el gestor técnico Tecnalia, CTSLU, el vehículo de Irizar, las tecnologías de información inteligente para la gestión de la movilidad de Datik, la aportación de Etralux con su infraestructura y software de gestión de movilidad en el contexto de smart city, las tecnologías electrónicas de posicionamiento y sensorización de Masermic, la tecnología escáner láser de Insitu y la gestión de proyectos de interés público, con especial aplicación en la movilidad automatizada de Novadays. Además de la colaboración del Ayuntamiento de Málaga, a través de la Empresa Malagueña de Transportes, EMT, y el Puerto de la ciudad.

Automost, elegido como el proyecto más importante en el campo de los sistemas inteligentes de transportes a nivel internacional, comenzó su andadura hace cuatro años, y cuenta con dos características únicas, como son su capacidad y la interacción real con la ciudad. Gracias a su tecnología punta, aborda el gran reto del posicionamiento y la sensorización por primera vez en este campo en un vehículo de transporte urbano, de gran tamaño y con pasajeros, que conduce de manera autónoma.

El autobús avanza por la Farola. El autobús avanza por la Farola.

El autobús avanza por la Farola. / José Miguel Ramírez

El conductor se encuentra en todo momento en su puesto supervisando. El vehículo está equipado con sensores, cámaras y un GPS diferencial. El conductor tiene una pantalla a su derecha, donde se ve reflejado todo lo que la tecnología recoge del entorno en tiempo real, de manera que si, por ejemplo, un peatón cruza, el sistema lo detectaría y se frenaría inmediatamente. El volante se mueve solo y el conductor no actúa sobre los pedales. Detrás del mismo hay dos pantallas, la que genera los códigos es el cerebro del autobús, mientras que la que muestra imágenes son los ojos del vehículo.

El autobús de conducción autónoma está tomando decisiones en función de lo que va sucediendo en el entorno, por lo que puede acelerar, frenar, girar y reaccionar ante cualquier imprevisto. La seguridad de los pasajeros está garantizada.

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