Calle Larios

La historia oficial

  • Afortunadamente, Málaga cuenta con referentes bien conocidos por todos de los que presumir en cualquier parte como protagonistas de éxito. Pero luego, claro, están los invisibles

El artista urbano TvBoy, en el Soho, con su tributo a Dani Rovira, referente popular y de éxito donde los haya. El artista urbano TvBoy, en el Soho, con su tributo a Dani Rovira, referente popular y de éxito donde los haya.

El artista urbano TvBoy, en el Soho, con su tributo a Dani Rovira, referente popular y de éxito donde los haya. / Javier Albiñana (Málaga)

EL conjunto, en apariencia desordenado y caótico, confluye en un paisaje de color bien medido en el que no sobra ni falta nada. A su ya un tanto aletargada galería de arte urbano, el Soho ha incorporado esta semana en la calle Vendeja una intervención del graffitero italiano residente en Barcelona TvBoy que ha dado mucho que hablar, tanto por lo vistoso del resultado como por su contenido. El presunto decidió plantar aquí un homenaje a Málaga como capital del arte, materia que ha demostrado dominar realmente bien, al menos en lo que a marketing se refiere; y para ello optó por un lema sencillo y directo, Málaga loves art (Málaga ama el arte), repetido en cinco ocasiones en compañía de otros tantos referentes populares de la ciudad, bien conocidos por todos en todas partes y protagonistas de abultadas historias de éxito. Contemplado así, de una pasada, el mural de TvBoy invita a compartir cierto orgullo por ser de una ciudad cuyo amor al arte se traduce en la posibilidad de que quien nace aquí llegue a lo más lejos; aunque, curiosamente, si bien los cinco referentes empleados comparten la condición de haber venido al mundo en esta bendita ciudad bañada por el mar y el sol, a partir de ahí sus trayectos son divergentes en grado más que notable: hay entre ellos quien se marchó de Málaga en su infancia para no volver y quien ha vivido aquí toda la vida; quien gustó las mieles del éxito muy pronto (demasiado pronto, tal vez) y quien recibió el calor de las masas a una edad ya venerable; quien se mantiene en activo y en racha, quien decidió apartarse del negocio y quien se marchó para siempre, hace más o menos tiempo. En cualquier caso, no hay muchas dudas respecto a la admiración que atesoran Pablo Picasso, Antonio Banderas, Marisol, Dani Rovira y Chiquito de la Calzada, los personajes escogidos por TvBoy para su homenaje a Málaga a base de spray. Y lo cierto es que si alguien llegara a Málaga preguntando quién manda aquí, quiénes son los más conocidos, quiénes parten la pana, y se estableciera una votación al respecto, difícilmente se obtendría una resolución distinta. También es verdad, no obstante, que a la hora de rendir tributo a los iconos populares es mejor ir sobre seguro. En el concierto que ofreció el año pasado en el Teatro Cervantes, el cantante portugués Salvador Sobral (sí, el de Eurovisión) quiso marcarse un tanto cantando algo malagueño para que el público se liara a cantar con él y se arrancó nada menos que por El vampiro de Tabletom; el resultado fue que, en un teatro lleno hasta el gallinero, no cantaron más de cuatro frikies. Quien fuese, le asesoró mal: la respuesta habría sido radicalmente distinta si se hubiera atrevido con Pablo Alborán, que merecería por otra parte entrar en la galería de amantes del arte de TvBoy como sexto jinete del Apocalipsis. El dictamen del pueblo, y algo de esto saben los demócratas, es siempre meridiano. Nada de matices ni de medias tintas. Lo que hay es lo que hay, y lo que es, es lo que es.

Lo curioso es que hace poco más de un par de décadas Málaga se resignaba a comprobar, con cierta envidia, cómo las estrellas venían casi siempre de fuera. Cuando Dani Rovira era un crío, el fenómeno de Antonio Banderas empezaba aún a despuntar, a Chiquito le faltaba aún un poco para salir en Genio y figura, Marisol nos pillaba demasiado lejos y nuestros padres preferían pensar que Picasso no era malagueño, el argumento más extendido era que había que no ya largarse a otra parte, sino directamente nacer en otro sitio, para alcanzar cierto status. Aquel complejo está ya felizmente defenestrado, o debería estarlo; sin embargo, quizá va siendo hora, al menos para que empecemos a creérnoslo con una dosis elemental de autoridad, de que apostemos por otros referentes en virtud de una interpretación distinta del éxito a la hora de forjar una presunta identidad para Málaga. A esta ciudad le pirra el éxito mercantil, la exportación de la marca, la portada de la revista, el trofeo de la temporada; tanto, que sospecho que los figurones de TvBoy no están ahí por sus méritos artísticos, que los tienen y de sobra, sino porque la historia oficial los ha señalado como emblemas. Ocurre, sin embargo, que hay malagueños y malagueñas que publican en Science, que exponen en museos de medio mundo, que inventaron la décima popularizada en América Latina y que crean revolucionarios sistemas de inteligencia artificial. Su éxito es otro, pero no es menor. Así que estaría genial que el mismo graffitero u otro se animara a completar la galería con los resultados menos previsibles. Así podremos sentirnos más completos.

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