Universidad de Málaga

Investigadores desarrollan un modelo para clasificar ciudades por su eficiencia energética

  • El índice determina cómo y cuánta energía se gasta en las ciudades

Investigadores de la Universidad de Málaga (UMA) y de la Politécnica de Cataluña han desarrollado el primer índice que mide la eficacia en el uso de energía de cualquier ciudad. Denominado UESI (Urban Energy Sustainability Index), permite conocer la eficiencia en el uso de recursos energéticos de manera anual y así establecer estrategias de gestión urbana, junto a una clasificación de las urbes.

El índice determina cómo y cuánta energía se gasta en las ciudades. "Es necesario recoger los consumos energéticos de las urbes, separando lo máximo posible el uso final y el origen de la energía, porque sólo desde ese análisis se entiende si las acciones y políticas de una ciudad van en la dirección correcta", ha manifestado a la Fundación Descubre la investigadora de la UMA María José Márquez, coautora del estudio titulado 'Measuring urban energy sustainability and its application to two Spanish cities: Malaga and Barcelona', y publicado en la revista Sustainable Cities and Society.

"Es necesario recoger los consumos energéticos de las urbes, separando lo máximo posible el uso final y el origen de la energía"

Este modelo integra variables que hasta ahora se analizaban por separado. De esta forma no es una mera agregación de indicadores parciales, sin estructura ni un orden de relevancia de cada uno. "UESI funciona como un todo coordinado, definiendo como básicos los parámetros energéticos que reflejan el balance de flujos de la ciudad, y como instrumentales los relacionados con acciones que ayudaran al cumplimiento de los retos internacionales estudiados", ha agregado.

Los investigadores organizaron los 12 indicadores seleccionados en tres niveles, según la relevancia que les adjudican para conseguir el índice final. "El núcleo principal son las variables que forman parte del sistema ciudad, es decir, que están condicionados por políticas locales, y por los agentes que intervienen en el ámbito urbano: ciudadanos, empresas y administración local", ha explicado la también arquitecta.

Ese núcleo lo denominan nivel básico, e incluye cuatro variables: los combustibles fósiles, la producción local de electricidad y de energía térmica mediante energías renovables, así como la calidad del aire.

En segundo nivel, los expertos sitúan el porcentaje de vehículos eléctricos, trabajadores que usan transporte público, edificios de alta eficiencia energética y planes urbanos de sostenibilidad energética. Este conjunto se denomina variables instrumentales.

Finalmente, se situarían los indicadores complementarios, referidos a políticas estatales que escapan de las decisiones locales, pero aún así repercuten en la sostenibilidad urbana. Para conseguir el resultado, los expertos buscaron referencias previas en otros países. "Llegamos a la conclusión de que no existía ningún modelo específico para la sostenibilidad urbana energética", ha indicado Márquez.

Los investigadores también estudiaron los objetivos que han establecido organizaciones internacionales, concluyendo que los planteados por la Comisión Europea, con horizonte en los años 2020, 2030 y 2050, son los más detallados y, por tanto, fueron los que utilizaron para definir los valores del UESI.

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