Javier González de Lara, presidente de los empresarios andaluces y malagueños, reflexiona sobre el coronavirus "Hay que crear la idea de que España es un destino seguro; recuperar el mercado"

  • Cuestiona la poca claridad del plan de desescalada anunciado por el Gobierno, al que reclama que mantenga las medidas de apoyo a las empresas

Javier González de Lara Javier González de Lara

Javier González de Lara / Javier Albiñana (Málaga)

–Empecemos por lo más reciente. Ya está sobre la mesa el plan de desescalada previsto para las próximas semanas. Desde el punto de vista empresarial qué opinión le merece?

–Desde el principio de la crisis hablábamos de la complejidad de la situación, de la falta de referentes en la gestión del mismo; para esta crisis no hay un libro de instrucciones. Compartimos la idea de que debe existir un plan, pero su objetivo fundamental debe ser la reactivación de la economía. Entendemos que el plan presentado debería ser más claro y sencillo. Es un sudoku de difícil entendimiento para la ciudadanía; tiene unas fases que necesitan de una evolución en el conocimiento y mucha pedagogía. Si no somos capaces de transmitir esto bien va a ser complejo.

–Da usted mucho valor a lo de la pedagogía…

–Sí. Todo el mundo captó lo de quédate en casa y ahora hay que explicar muy bien cómo sales sin poner en riesgo la salud propia y la de los demás. Quedan muchas cuestiones por resolver, hay asimetrías que tienen que estar mejor fundamentadas. Y las medidas de apoyo a las empresas deben continuar en el tiempo. Ahora mismo no hay más que inquietud, porque todavía no sabemos cómo volver a la normalidad. Se nos habla de una nueva normalidad, pero no sé qué significa eso. Es un plan necesario pero que se queda en la poca eficiencia de la confusión, es poco transparente. En el ámbito empresarial, la asimetría genera mucha casuística, con ventajas y desventajas para las empresas.

–¿Los plazos que marca el Gobierno responden a las necesidades de los empresarios?

–Creo que no es una cuestión de plazos sino de cómo hacerlo. El problema es que es tan difícil de entender y poco operativo, ahora depende de las normas jurídicas que lo hagan efectivo. Se habla del turismo, que desde el 14 de marzo está bloqueado, sin poder funcionar. Nos encontramos que hay muchas empresas que no van a poder tener rentabilidad en base a los escenarios de la desescalada. La vuelta de la actividad será muy compleja, porque si se planifican restricciones de aforo, la actividad será inviable. Aforos del 30% no permiten asumir costes de producción. En muchos casos casi supone mayor ahorro seguir cerrado. ¿Quién va a abrir un negocio de hostelería con terrazas el 30%? O los hoteles excluyendo zonas comunes. Curiosamente se beneficia a las islas, con un gesto que parece más bien político. En la provincia de Málaga tenemos muchos municipios sin un solo caso, con lo que podrían empezar en la misma fecha. Eso genera ciertos desequilibrios que imagino que se irán corrigiendo.

"Nos encontramos que hay muchas empresas que no van a poder tener rentabilidad en base a los escenarios de la desescalada"

–¿Teme que se dé prioridad a ciertos territorios por una cuestión política?

–No lo sé. Quizás no sea esa la intención pero nos interesa a todos que haya una visión global del país, no de que las islas son seguras y la península no. Hay que crear la idea de que España es un destino seguro. No lo estoy afirmando, lo que estoy intentando es evitar que alguien lo piense, sobre todo los operadores turísticos, que puede haber zonas más seguras que otras. Andalucía tiene unos ratios bastante razonables y sin embargo parece que está dentro de la globalidad al ser peninsular. Hay que ser serios y rigurosos en los planteamientos. Nos parece bien que haya un plan pero acompañado de protocolos sectoriales con instrucciones para salir del coma... La industria turística está en coma, pues habrá que entrar en el cómo. Nos tienen que decir cómo salgo, qué inversiones hay que hacer, qué medidas adoptar… Ya tendrían que estar esos protocolos y con criterios uniformes. Aquí no valen las asimetrías, que haya unas exigencias en una comunidad y otras en otras. Y es muy importante seguir apoyando la actividad económica porque al final la empresa va a ser la solución. Esta pandemia es sanitaria pero ya genera un grave perjuicio económico y social; hay que contar con las empresas, hay que dialogar con ellas.

–El pasado 16 de marzo, cuando se iniciaba el estado de alarma, le preguntaba por la reacción del Ejecutivo. En aquel momento optó por la prudencia. ¿Ahora que lectura hace del devenir de los acontecimientos?

–El Gobierno empezó con buen pie, aprobando un paquete de medidas económicas y sociales, como la regulación de los Ertes. Desde ese momento se han adoptado decisiones al margen del diálogo social y hay medidas que no han sido muy eficaces en la gestión. Hay cuestiones que ha evidenciado la enorme descoordinación en el Gobierno central fundamentalmente. La falta de medios, los test defectuosos, la confiscación de los Epis… Y algo que se le puede reprochar al Gobierno es la impresionante carga legislativa que estamos sufriendo los empresarios. Es una maraña jurídica ingobernable. Hace falta más simplificación.

"Nos parece bien que haya un plan pero acompañado de protocolos sectoriales con instrucciones para salir del coma"

–¿Cómo calificaría la respuesta del sector empresarial a la pandemia?

–Rompo una lanza a favor del empresariado andaluz y malagueño, que están haciendo una labor extraordinaria, y por los trabajadores. Hemos tenido actividades esenciales donde la gente se ha dejado la piel. Hablo de los sanitarios; del sector agroalimentario, que se ha demostrado vital para que la cadena de distribución no se rompiese; de los transportistas, que han trabajado horas y horas para proveernos a todos. Y lo mismo se puede decir de las entidades financieras, farmacéuticos… Y otras empresas que se han ido sumando de forma progresiva. Si a eso le sumamos las empresas del sector turístico volveremos al punto de partida. Ha habido una actitud muy solidaria, de donaciones de centenares de empresas… Su actitud ha sido colaborativa y poniendo en valor esa función social.

–Ahora que estamos más o menos en mitad del camino, diría que el impacto de la pandemia ¿ha sido tan malo como se podía esperar o peor?

–Creo que es una situación grave porque la afectación a la economía está siendo tremendamente intensa. En Malaga por ejemplo y en toda Andalucía todo el sector servicios representa cerca del 70% del PIB. En el momento en que lo frenas en seco, afectando un principio constitucional que es el de la libertad de empresa, que está justificado por un decreto de alarma nacional. Te frenan tu empresa y te dicen 'cierras y ya veremos cuándo abres'. Luego la gente se sorprende de que estemos rozando los 100.000 Ertes, pero es que son vasos comunicantes. Las empresas lo que quieren es certidumbre y saber que hasta que no se produzca esa reactivación de la economía los Ertes se podrán prorrogar en el tiempo. Y que se flexibilicen para que puedas incorporar la plantilla que necesites en ese momento. Si vas a tener un 50% de aforo y de actividad solo necesitarás un 50% de la plantilla.

"Te frenan tu empresa y te dicen 'cierras y ya veremos cuándo abres'. Luego la gente se sorprende de que estemos rozando los 100.000 Ertes"

–Si eso no se contempla…

–Te encuentras atrapado porque todo va a depender de la demanda. Por eso hacen falta los protocolos sectoriales. Los Ertes han de entenderse como una herramienta no para despedir sino para sostener el empleo. Hay dos temas fundamentales, la flexibilidad en el tema de los Ertes y la ayuda a la liquidez, porque necesitamos que los créditos ICO sean mas flexibles. Si no tienen liquidez va a ser muy difícil que las empresas puedan resistir hasta que la normalidad vuelva, no la nueva normalidad.

–¿Es posible atisbar cuándo se puede recuperar esa normalidad? ¿Dentro de este año?

–Creo que si se hacen las cosas bien, sí. Por eso es importante la pedagogía, educar a los ciudadanos. Hay que procurar que sean conscientes de la necesidad de unas distancias sociales. Se explicó muy bien el confinamiento, pero no hay pedagogía de cómo tienen que actuar. Luego vendrán las obligaciones a las empresas de medir temperaturas, de equipos, de distancias de mesas… Y necesitamos la colaboración de los ciudadanos. Ya se ha disipado la duda preocupante de que hasta diciembre el turismo no se iba a reactivar, con las nuevas decisiones se modula y se puede pensar en que a finales de junio o julio se puede estar en cierta normalización. Pero tenemos que llegar a esa fecha con liquidez para las empresas y flexibilidad laboral.

–De todo lo conocido hasta ahora quizás lo mejor es lo del sector turístico.

–En el momento en que bloqueas una industria tan potente como la turística paralizas un país. Los datos de desempleo de la EPA son referencia de un trimestre, el problema vendrá cuando veamos los datos del segundo trimestre. Hay que decirle a los empresarios cuándo y cómo y con criterios viables. Hay que recuperar la imagen del país, de lo que somos, una potencia en lo turístico. Tenemos que recuperar el mercado, confianza, y controlar la pandemia, que no haya rebrote, y hacer previsión para entonces. Reactivemos la economía lo antes posible pero con mucha prudencia. Las empresas nos comprometemos con que la salud de los trabajadores es la prioridad y con la salud de los clientes. Mayo va a ser un mes de recuperar cierta esperanza y junio va a ser determinante. 

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