Málaga

Málaga analiza subir el IBI a grandes empresas tras aplazar la tasa turística

  • Los empresarios no se cierran a un incremento “dialogado”

  • De la Torre emplaza el asunto a la negociación de las ordenanzas de 2021

Dos turistas en calle Larios. Dos turistas en calle Larios.

Dos turistas en calle Larios. / Javier Albiñana

El pasado lunes, el alcalde de la capital, Francisco de la Torre, invitó a pasar página en el debate sobre la implantación en la ciudad de una tasa turística alegando que el sector “no lo ve claro” y que desde el Ayuntamiento no quieren dar pasos sin “un consenso”. Y el carpetazo definitivo al asunto lo dio ayer la concejala de Turismo, Rosa Sánchez, tras la reunión del Foro de Turismo de la ciudad, que cita a todos los agentes involucrados del sector en Málaga.

Según indicó, el Consistorio no está “ni a favor ni en contra”, pero la edil se sirvió de la premisa de que, como municipio, Málaga no puede aplicar esa tasa para asegurar que “la discusión se cierra por sí sola”. “Aunque quisiéramos, tendría que ser la comunidad autónoma o el Estado, a través de la Ley de Haciendas Locales, quien lo estableciera”, aseveró.

Con todo, parece resuelto que la capital no se va a unir al grupo de administraciones que, como Sevilla, han instado a la Junta de Andalucía a dar el paso, a pesar de que esta ya se ha manifestado en contra de hacerlo. El mismo vicepresidente y consejero de Turismo, Juan Marín, descartó el pasado verano esta opción porque “no favorece al destino ni aporta una solución a absolutamente nada”. El Ayuntamiento, según la edil, no está “en esa fase”. “Para llegar a ese punto tendríamos que trabajar mucho más a fondo en este tema”, aseveró.

Cierto es que el cometido empezó a ejecutarse. Prueba de ello es que la implementación y las consecuencias de este gravamen han sido el tema principal a debate del Foro de Turismo de la ciudad. En sus reuniones, se ha trabajado con dos informes repletos de información sobre cómo se ha ejecutado esta tasa en el territorio nacional (está en vigor en dos comunidades autónomas, Islas Baleares y Cataluña) así como fuera de las fronteras españolas. Asimismo, se ha contado con la perspectiva de expertos de la Universidad de Málaga; entre ellos, el decano de la Facultad de Turismo, Antonio Guevara.

Según el docente, es un error decir que el Ayuntamiento descarta este gravamen, “mal llamado tasa turística”, porque simplemente la administración local no es competente en esta la materia. Al margen de ello, y en cuanto a la predisposición que pueda manifestar como organismo, indica que “no es una cuestión inmediata, pero hay que tenerlo previsto”. “En la Universidad no consideramos que Málaga esté saturada, lo que hay es congestión en determinados lugares, en determinadas calles del centro histórico. Y lo que hay que hacer es gestionar el flujo. Calle Larios no está como Las Ramblas de Barcelona”.

En opinión de Guevara, hay necesidad y concienciación para plantear nuevos mecanismos de recaudación pero estos deben adaptarse a cada contexto y, sobre todo, deben tener un objetivo finalista para que se traduzcan en mejoras de los destinos o incluso de las empresas del sector. En cifras, teniendo en cuenta los últimos datos de pernoctaciones en la capital, la recaudación anual con un fondo de competitividad turística que grave solo esta actividad ascendería, como mínimo, a 4 millones de euros. Aunque el experto considera que de implantarse, cabría la posibilidad de imponerlo a otros sectores, como viene haciéndolo Barcelona con los cruceros.

El cierre de este debate viene a coincidir en tiempo y forma con la llegada de otro: la posibilidad de incrementar el IBI diferenciado a las grandes empresas y propietarios. Los ediles de Adelante Málaga ya pusieron sobre la mesa en el debate sobre los Presupuestos de 2020 la “necesidad” de incrementar este impuesto y a comienzos de esta semana el regidor de Málaga también se pronunció al respecto, emplazando el asunto al “desarrollo en las ordenanzas fiscales de cara al año 2021”. “Cuando lleguen las ordenanzas, hablaremos de ello”, dijo el lunes.

El Ayuntamiento lleva varios meses estudiando esta posibilidad, siempre bajo la premisa de que la subida ha de ser “moderada” y no debe afectar a los pequeños comercios. Al respecto, los empresarios están dispuestos a sentarse en la mesa. “Cuando a nivel empresarial se comienza a hablar de un incremento en la tasa impositiva, planteamos de qué manera y qué objeto imponible se va a gravar”, aseguró ayer Natalia Sánchez, secretaria general de la Confederación de Empresarios de Málaga.

Aunque dijo que el debate aún esta “muy verde”, afirmó que “las empresas saben que cuando hay una mayor actividad económica tienen que aportar al crecimiento en infraestructuras o en el apoyo a otras cuestiones de índole más social”. Así, pese a que descartó “pensar que estamos más a favor del IBI que de la tasa turística”, abrió el camino a tantear esta posibilidad, “aunque todo tiene que ser fruto del diálogo y de una planificación adecuada para que todo vaya en consonancia, la percepción de ingresos que hay con las posibles aportaciones”.

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