Málaga

Málaga estudia controlar con radares móviles los carriles compartidos para coches, bicis y patinetes

  • José del Río anuncia la intención de crear 100 kilómetros de plataforma compartida, en la que el límite de velocidad será de 30 kilómetros

Imagen de uno de los viales ya señalizados como compartidos. Imagen de uno de los viales ya señalizados como compartidos.

Imagen de uno de los viales ya señalizados como compartidos.

A la espera de acometer la construcción de nuevos carriles bici en los próximos meses, el área de Movilidad del Ayuntamiento de Málaga pretende potenciar la delimitación de carriles compartidos en la red viaria de la capital en los que tengan prioridad el tránsito de bicicletas y vehículos de movilidad personal (VMP).

El concejal responsable del área, José del Río, en una entrevista a este periódico, ha adelantado su intención de llegar hasta 100 kilómetros de viales con esta consideración, en los que el paso de vehículos privados estará limitado por un máximo de velocidad de 30 kilómetros. Y no descarta la posibilidad de instalar radares móviles para garantizar que el uso que se hace de estas plataformas no segregadas es el adecuado.

Con ello, el Consistorio trata de dar una vuelta de tuerca a un plan ya iniciado durante el estado de alarma decretado por el Gobierno para frenar la expansión del coronavirus. En esas semanas, dada la caída drástica del tráfico en los principales ejes de la capital, se apostó por convertir en viario compartido unos 57 kilómetros, con el objetivo de llegar a 70. Ahora se pretende dar un paso más.

"Está claro que hay una preocupación en la ciudad porque optamos por trasladar las bicis y los patinetes a la calzada; por este motivo vamos a poner en marcha en un mes o menos una serie de carriles ciclables donde será compatible el uso compartido con el tráfico privado", ha expuesto el edil. ¿Con qué fin? "La idea es unirlos con itinerarios de carriles bici ya existentes", ha indicado. De este modo, los usuarios de estos medios de movilidad alternativa podrán desplazarse por la ciudad sin necesidad de ocupar el espacio destinado a los peatones, al que tendrán que renunciar en el momento en que entre en vigor la nueva Ordenanza de Movilidad.

Sobre la colocación de radares, ha admitido que no será lago inmediato, pero ha insistido en que la idea es convertir esos carriles "en itinerarios seguros". "En otras ciudades está dando buen resultado y el coste es casi 300 veces menor que ejecutar un carril segregado”, ha defendido.

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