Miriam Bornao, presidenta del CD Torreón Cala de Mijas: "No tenemos ni vestuario propio"
Decidió crear su propio club ya que donde estaban jugando le pedían 250 euros para seguir
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A pesar de todos los logros conseguidos por las mujeres en el fútbol, muchas son las desigualdades que se viven todavía en este deporte respecto a los hombres. Miriam Bornao es una de las precursoras y una de las numerosas mujeres que luchan cada día en Málaga para que el fútbol femenino ocupe el lugar que le corresponde. Con 14 años creó el primer equipo femenino federado de fútbol sala en el Club Deportivo La Cala de Mijas, ya que antes solo podían jugar en torneos de feria y competiciones por el estilo, pero nunca profesionalmente ni federado.
Aunque hoy en día muchas de las barreras han desaparecido, la situación, denuncia, no es equiparable con respecto a las comodidades del fútbol masculino. "No tenemos vestuario propio ni un espacio donde guardar los materiales", asegura Miriam. Siente, además, una desigualdad aún existente la hora de designar las horas de los entrenamientos o los días: “El equipo cadete masculino entrena tres días a la semana, una hora y media. Mi cadete lo hace dos días y a las 16:00. Yo quiero los mismos días que entrenan los niños. Yo no quiero entrenar cuatro días ni quiero entrenar a la que hora que ponen ellos”.
Tras pasar por el Club deportivo La Cala, El Candor Club de Fútbol, el Alhaurín de la Torre y el Club Deportivo Mijas, decidió crear su propio club en 2018. Esta iniciativa surgió porque al estar en su último equipo jugando en la categoría senior, decidieron, asegura, que las chicas tenían que pagar 250 euros para poder jugar, a lo que se opuso Miriam ya que el equipo masculino no pagaba nada. ”Hablé con la directiva y le dije que eso no lo iba a consentir porque el equipo masculino no pagaba y nosotras por qué sí. Me dijeron que esa era la decisión que ellos habían tomado”, argumenta.
Tras vivir este situación, fundó su propio club con el apoyo de muchos vecinos de Mijas, pero sin el de las administraciones. ”Hemos tenido muchas trabas. Todo el mundo aquí ha visto la lucha que yo siempre he tenido desde chiquitita por jugar, para que las niñas también jueguen, porque haya equipo femenino”, argumenta. A día de hoy cuenta con cinco categorías: benjamín, alevín, infantil, cadete y senior. Cuando lo crearon contaban con un equipo senior de fútbol 11 y el cadete que en aquellos momentos era de fútbol siete. Por lo que se ha visto como el club ha ido creciendo dando pequeños pasos.
La pasión por el fútbol no le viene de ningún lado ya que nunca ha tenido ningún referente. Miriam, que es la hermana mayor de cinco hermanos, solo veía a su padre ver el fútbol por la televisión y empezó a jugar porque era algo que le gustaba. La falta de referentes también era un problema en aquellos años. Ahora, en cambio, las niñas se ven reflejadas en Alexia Putellas o en Jennifer Hermoso. ”Yo cuando era niña no le veía la gravedad ni entendía las cosas de de los mayores. Porque yo me iba con mis amigos a jugar y no entendía por qué los mayores me decían que las niñas no juegan, que tú no puedes jugar al fútbol”.
Creó el equipo en su pueblo ya que era el campo donde siempre había ido a jugar hasta que un día los entrenadores le dijeron que ya no podía ir más. Por lo que cogió a su hermana y a cuatros amigas más y decidió presentarse para hablar con el presidente del club Cala de Mijas, que en un primer instante se negó, asegura ella, pero después le mostró su apoyo en todo momento para que les apuntara y pudieran jugar. Esta etapa terminó cuando la directiva decidió que debían pagar y por eso se marchó del club.
A lo largo de su trayectoria como futbolista y sobre todo como entrenadora ha tenido los sinsabores que le han hecho luchar para que el fútbol femenino tenga un futuro. Fue madre a los 22 años y tras incorporarse con 24 años se llevaba a su hijo a todos sus partidos, ya que con tan solo dos añitos y por ser lactante necesitaba de su madre. Por este simple hecho, afirma, recibió muchas críticas: “Tenías que estar en tu casa, no te da vergüenza jugar al fútbol con un niño pequeño” eran solo algunas de las frases que escuchaba.
Hoy, asegura, las cosas han cambiado aunque reconoce que todavía queda mucho camino por recorrer para alcanzar la plena igualdad respecto al fútbol masculino.
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