Mafias en la Costa del Sol Narcoguerra: la violencia que no cesa

  • La Costa del Sol ha sido testigo en dos meses de cinco crímenes con tiroteos en plena calle

  • “Ya no hay límites ni escrúpulos”, reconocen fuentes próximas a las investigaciones

  • El último golpe al narco llevó a prisión al ex futbolista Koke Contreras

Agentes de la Guardia Civil durante el operativo. Agentes de la Guardia Civil durante el operativo.

Agentes de la Guardia Civil durante el operativo. / Javier Albiñana (Málaga)

Esto se ha desmadrado. Ya no son los tiempos de caballeros entre los delincuentes que se alojaban en la Costa del Sol. La presión policial y los años han ido eliminando esta antigua generación de traficantes, que han sido sustituidos por gente sin escrúpulos y a la que ya todo le da igual”. Ninguno de ellos, apostillan fuentes próximas a estas investigaciones, “le pisaba la corbata al otro”. Pero la narcoguerra en la Costa del Sol ha estallado. Lo hizo el año pasado con secuestros, torturas, tiroteos y artefactos explosivos. Y ahora se ha recrudecido.

La batalla que las bandas de narcotraficantes libran por el control de la droga ha dejado cinco víctimas en solo dos meses. Dos en Marbella, una en Fuengirola y, la última, la semana pasada en Mijas. Todos ellos fueron tiroteados en plena vía pública. “Ya no hay  límites”, aseveran las mismas fuentes, que temen que esta violencia degenere en “tiroteos públicos con inocentes de por medio”. Ocurrió, de hecho, en 2004, cuando un niño de 7 años murió acribillado a balazos en el centro de Marbella cerca de una peluquería a manos de unos encapuchados que protagonizaban una persecución.

Un trimestre negro en Málaga

El último crimen en la Costa del Sol, cuya investigación apunta a que un conductor mató a otro cuando regresaba del gimnasio a su casa el pasado día 21, sella un trimestre negro en la provincia. Esa tarde, un británico murió tiroteado en su coche en la urbanización Rivera del Sol.

Era el segundo fallecido por arma de fuego en seis días, el tercero en un mes. El episodio anterior se saldó con un fallecido de un único disparo en el pecho. “Querían cerciorarse de que iba a morir”, recuerdan fuentes policiales. En aquel tiroteo otro hombre corrió mejor suerte. Recibió tres disparos e ingresó grave en el Hospital Costa del Sol.

El hallazgo de dos cadáveres con solo un mes de diferencia avivaba una guerra sin cuartel. En octubre, se encontró el cuerpo sin vida de un hombre en la cuneta de la A-7 en Marbella. Tenía 39 años y la nacionalidad española. Las pesquisas apuntaban entonces a que había sufrido una muerte violenta propiciada por  un posible ajuste de cuentas. La escena se había repetido en septiembre, cuando un testigo alertó de que había descubierto el cadáver de un hombre de 43 años con 14 disparos.

“Los traficantes han sido sustituidos por gente sin escrúpulos a la que todo le da igual”

Ese mes, el narcotráfico había dejado otra víctima por el camino. En la zona de Los Núcleos, en Fuengirola otro individuo murió a balazos. La Policía Nacional detuvo apenas una semana después en Córdoba al presunto autor material, de 22 años, y a su supuesto cómplice, que huyó a Sevilla. Ambos permanecen en prisión.

Los investigadores trabajan con la hipótesis de que los robos de droga –que en el argot policial se conocen como vuelcos– están relacionados con los últimos asesinatos. En octubre, una operación llevó hasta un británico de 32 años que, presuntamente, había torturado a un narco para sustraerle cocaína. La Policía averiguó que había maniatado a otro individuo hasta obtener información de dónde tenía escondida la mercancía.

La Costa del Sol empieza ya a perder fuelle como refugio de prófugos. El autor de Costa Nostra. Las mafias en la Costa del Sol, Miguel Díaz, alertaba en una entrevista reciente de que existe un “overbooking de mafiosos”, que hace que estos ya “no estén seguros”. Ni siquiera entre ellos. Suecos, holandeses, irlandeses, británicos...Hay más de un centenar de nacionalidades distintas. Uno de ellos fue detenido semanas atrás cuando celebraba su fiesta de cumpleaños en un bar de Puerto Banús. Era uno de los fugitivos más buscados de Europa que formaba parte de las más de 120 bandas criminales que, según el Ministerio del Interior, han encontrado acomodo al Sur de España.

La lucha de los fuerzas y cuerpos de seguridad del estado para tratar de poner fin a esta violencia sin control es incesante. En los últimos meses, la Policía Nacional y la Guardia Civil han encadenado varios golpes al narco en colaboración con autoridades policiales de otros países. Uno de los más sonados tuvo como protagonista al ex jugador del Málaga CF Sergio Contreras, conocido como Koke Contreras, considerado el presunto cabecilla de una banda a la que los agentes decomisaron una tonelada de hachís. El grupo criminal, con 20 detenidos, tenía varios de sus tentáculos extendidos en las provincias de Sevilla, Málaga y Granada.

Poco antes, unos guardias civiles habían sido rescatados por unos supuestos narcotraficantes que eran perseguidos frente a las costas de Mijas. Los agentes habían caído al mar después de que su embarcación chocara con la narcolancha. Los ocupantes recibieron órdenes contundentes. La tripulación del helicóptero de la Unidad aérea de Málaga, al percatarse del peligro, requirió apoyo por megafonía a los narcos que viajaban en la embarcación. Los cuatro delincuentes acabaron entre rejas.

En la operación se recuperaron más de 80 fardos de hachís que transportaba el vehículo. En total, más de 3.000 kilos. La Costa del Sol, en palabras de fuentes conocedoras de estos casos, ha pasado a ser el escenario elegido por asesinos a sueldo para ejecutar escarmientos de muerte y saldar sus cuentas.  

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