Málaga

Miles de ciclistas reclaman en Málaga una solución para la movilidad en bici

  • Protagonizan una marcha histórica, en la que alzan la voz contra la nueva Ordenanza de Movilidad 

  • Critican la obligación de compartir la calzada con los vehículos a motor

Vista del Paseo de los Curas repleto de ciclistas. Vista del Paseo de los Curas repleto de ciclistas.

Vista del Paseo de los Curas repleto de ciclistas. / Marilú Báez

Nunca antes la bicicleta se había hecho escuchar con tanta intensidad como ahora. La reciente entrada en vigor de la renovada Ordenanza de Movilidad en Málaga ha despertado una reacción crítica de quienes ya sea de manera habitual o esporádica hacen uso de las dos ruedas para desplazarse por la ciudad. La obligación de abandonar las aceras en una urbe con una red de carriles bici incompleta e inconexa, forzándolos, en muchos casos, a compartir la calzada con el tráfico motorizado, ha provocado una respuesta mayúscula. 

Muestra de ello es son los varios miles de ciclistas (8.000, según la organización; unos 4.000 según la Policía Nacional) que este domingo se han dado cita en la bicifestación organizada por la Asociación Ruedas Redondas y que, tras partir de la entrada del puerto, ha recorrido el eje litoral hasta El Palo. Una marcha de protesta contra las medidas adoptadas por el Ayuntamiento, que salvo el anuncio realizado en la jornada de ayer, informando de que los fines de semana el carril 30 del Paseo Marítimo Pablo Ruiz Picasso será de uso exclusio para bicis y Vehículos de Movilidad Personal (VMP), se mantiene impasible ante la demanda del colectivo.
La concentración, controlada desde el inicio por agentes de las policías nacional y local, ha estado marcada por un ambiente festivo e incluso familiar. Padres y madres a lomos de sus vehículos y acompañados de sus hijos, tratando con ello de concienciar del riesgo que para los más pequeños tiene el uso de los bautizados como timocarriles 30.
Noemí y Marisa acuden juntas a la marcha. La primera dice ser usuaria habitual. De hecho, hasta la fecha viene haciendo uso de la bicicleta para poder ir a su trabajo. Desde finales de enero, cuando entró en vigor la norma municipal, se ve en la obligación de tener que rodear todo el Centro histórico, ante el veto de cruzar el barrio a lomos de su vehículo. Un cambio de hábito en el que pone de relieve el "riesgo" que le supone tener que circular por la calzada, por la que los vehículos pasan a 50, 60 u 80 kilómetros por hora. "El otro día vi un par de ciclistas en la zona de La Malagueta por el carril 30 y un coche tuvo que pegar un frenazo cuando se encontró con ellos; no se los comió de milagro", refleja. 
Señal de limitación de velocidad en un carril 30 de Málaga. Señal de limitación de velocidad en un carril 30 de Málaga.

Señal de limitación de velocidad en un carril 30 de Málaga. / Marilú Báez

Marisa, por su parte, tira de la bici de manera más esporádica. Pero la experiencia que relata pone de relieve hasta qué punto la infraestructura actual destinada a la movilidad alternativa es insuficiente en la capital de la Costa del Sol. "Desde donde vengo, la zona oeste, el carril bici no tiene continuidad; he tenido que bajarme cinco veces para poder llegar porque no puedo ir por la acera", apunta. Y ante esta situación confiesa que cada vez coge menos la bici
Antonio critica "el invento" de los carriles 30 impulsado por el área de Movilidad casi coincidiendo con la primera ola de la pandemia del coronavirus. En aquellos días, en los que el tráfico era casi inexistente, el área municipal anunció la delimitación de una amplia red viaria pensada para que fuese compartida por el tráfico motorizado y medios alternativos como bicis y patinetes. Pero con el paso de las semanas y los meses, el vacío volvió a ser ocupado por coches y motos.
"Está comprobado que no tiene ninguna efectividad y es peligroso para los ciclistas", dice de manera taxativa este bombero malagueño, quien confía en que acciones como las de este domingo sirvan para que el Ayuntamiento dé marcha atrás en su plan. "Tiene que hacer unos carriles en condiciones para que todos vayamos seguros", señala, apuntando, como alternativa, la opción de que los carriles 30 se mantengan pero "exclusivos" para las bicis. "Lo que no puede ser es que sean compartidos", se reafirma.
Isabel acude junto a su marido y sus dos niños. Su ejemplo es el de otras muchas familias que desde que entró en vigor la ordenanza, con la amenaza a ser multados por ir por las aceras, ha optado por desistir y dejar la bici en casa. "Buscamos que rodar con la bici sea seguro y creemos que la propuesta del Ayuntamiento de los carriles 30, sin estar separados del resto de coches, no lo es", cuenta. Esta usuaria de las dos ruedas relata que solía salir "dos o tres veces al mes" con su familia a recorrer la ciudad. Una solución que ahora queda aparcada a la espera de novedades. "Desde que está la nueva propuesta no lo hemos vuelto a hacer, hemos evitado el riesgo", explica. 
Y como estas experiencias otras muchas. Todos los que se han dado cita en el recinto portuario tenían una razón para exigir un cambio de rumbo en la estrategia municipal. Conchi comentaba que en un par de ocasiones se ha visto obligada echar el pie a tierra en los carriles 30. "No me han llegado a tirar pero me he tenido que apartar por el susto; es peligroso, no estamos acostumbrados y los coches pasan a menos de medio metro”, comenta. 
Varios participantes en la marcha de este domingo. Varios participantes en la marcha de este domingo.

Varios participantes en la marcha de este domingo. / Marilú Báez

Una situación que le ha llevado a volver al paseo, con el riesgo de encontrarse con la Policía Local, que desde principios de mes ha activado el proceso sancionador. A pesar de los obstáculos, ella sigue usando la bici. Su compañera, Miriam, ha optado por la prudencia. "Vivimos en la zona este y la usamos mucho para venir al Centro; ya lo teníamos como medio de locomoción muy práctico, cómodo y sostenible pero a partir de la nueva ordenanza no me siento segura", esgrime como justificante para haberse bajado de la bici.
"Entiendo que hay masificación en las aceras, con las bicis, las empresas de alquiler, los peatones, los patinetes, que alcanzan velocidades excesivas, pero la solución no es echar a los ciclistas a la carretera", defiende Miguel, quien como usuario del coche destaca que suele ser adelantado por otros vehículos que pasan a 80 kilómetros. Acude junto a sus hijos pequeños y su mujer, que recuerda que la solución dada por el Ayuntamiento es incompleta. "Desde que salimos de casa no se ha previsto como podemos llegar a los sitios, porque no en todos los lugares hay carriles 30 ni carriles bici. ¿Cómo llegamos, volando?", denuncia.
Apenas minutos después de iniciar la marcha, los cientos de ciclistas atacan formando una especie de serpiente que se extiende a lo largo de todo el Paseo de los Curas, habiendo aún varias decenas en el interior del puerto. Al frente de todos ellos va José Luis Martín, presidente de la Asociación Ruedas Redondas. La previsión del colectivo era el reunir a cerca de un millar, pero las imágenes hacen pensar que la realidad ha superado con creces este augurio.
"Nos hemos visto obligados porque no vemos un feedback del Ayuntamiento para llevar cosas a cabo, tiene un nivel de improvisación muy grande", se queja, subrayando la falta de una planificación clara e insistiendo en el riesgo que supone echar a los ciclistas a la calzada. Ni el último movimiento realizado por el alcalde, Francisco de la Torre, convence. "Hacerlo un sábado y un domingo, cuando no hay tráfico… Que lo haga durante la semana, que es cuando la gente se desplaza; lo que hay que hacer es plantear que la gente use la bici para ir al trabajo, al cole; hay que tener cierto valor para poner una semana y comprobar que se va a usar; la gente cuando le pones infraestructura las llena", afirma.
En el recorrido de vuelta, parte de los ciclistas, con Martín a la cabeza, ha pasado junto a la sede del Ayuntamiento. En ese momento, el alcalde, Francisco de la Torre, ha mantenido una breve conversación con algunos de los asistentes. En la misma, según el presidente de Ruedas Redondas, el regidor se habría comprometido a convocar de manera urgente la mesa de la bicicleta para abordar la planificación de las infraestructuras necesarias.

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