Málaga

Más de la mitad de la comunidad educativa malagueña secunda la huelga

  • La participación alcanzó el 98% en la Universidad de Málaga, donde estudiantes, profesorado y PAS celebraron una asamblea para disponer medidas con las que intentar frenar los efectos de los recortes

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En el campus de Teatinos los aparcamientos prácticamente vacíos y las calles desiertas avisaban de la jornada de huelga. "Ahí dentro no hay nadie", decía Sandra García, estudiante de Derecho. Clases, bibliotecas, secretarías y algunas cafeterías cerradas certificaban las cifras que horas más tarde daban los sindicatos. Un 98% del personal docente y administrativo y de los estudiantes secundaron el paro en la UMA. En los colegios e institutos, aunque importante, el seguimiento fue más desigual. Algunos estaban abiertos con servicios mínimos. En otros, sólo un 10% del profesorado no asistió a clase. CCOO cifró en un 62% el seguimiento de la huelga en la enseñanza no universitaria. 

La mañana en los colegios se desarrolló sin incidentes pero con una ausencia importante de alumnos en las aulas. En el CEIP Doctor Fleming, en Cruz de Humilladero, acudieron menos de la mitad de los 440 escolares matriculados. "Tenemos más profesores de huelga que en otras ocasiones, 12 de una plantilla de 29", comentaba ayer Antonio Ruiz, director del centro, que confesó que los docentes están "quemados". "Ésta es una profesión en la que das el 150% en muchos aspectos y estas cosas desaniman mucho", decía ayer. 

En el colegio Jorge Guillén, en El Palo, tan sólo tres niños de los 218 alumnos han acudido al centro. Para atenderlos, siete profesores. "Lo peor de todo esto es la pérdida de calidad que va a suponer y que va a afectar a la gente más desfavorecida", consideraba ayer el director del centro, Francisco Pérez. 

"Creen que protestamos porque tengamos que dar dos horas más de clase y no es eso, nos duele la cantidad de compañeros interinos que se quedan fuera", exponía ayer Esther Ramos, directora del IES Huelin. En su centro, el 47% del personal docente secundó la huelga. En cuanto a los estudiantes, se rozó el 80% en segundo de Bachillerato. "El profesorado en algunos centros va a tener que dar asignaturas afines y eso repercute directamente en la calidad de la enseñanza", añadía la directora. 

El mismo pensamiento compartía ayer el director del instituto Santa Bárbara. "Yo creo que el profesorado está decepcionado e inquieto, preocupado porque no sabemos en qué se va a traducir esto", indicó Antonio Archidona que temió que "haya que desplazar a otros centros a profesorado con destino definitivo en el instituto". 

En colegios como Los Morales, en el Puerto de la Torre y Eduardo Ocón, en la Carretera de Cádiz, vivieron una "normalidad entre comillas". Los servicios estuvieron cubiertos porque no fueron muchos docentes los que participaron, pero eso no alivió el desánimo general. "Los funcionarios cumplimos una función social importantísima y nos están demonizando, tenemos la sensación de que todo el mundo opina, da lecciones, dice que trabajamos poco, y todo es pura demagogia", indicó el director de Los Morales, Miguel Ángel Yáñez. Rafael Aguilar, profesor del IES Universidad Laboral, apuntaba que la cuestión más que económica "es un problema de motivación del personal" y que a los docentes les duele especialmente el "aplauso social" de medidas como los recortes salariales. 

Pero en la universidad fue donde se vivió una mañana más combativa. Piquetes informativos pusieron bancos en la entrad de Psicología y Ciencias de la Educación y echaron de clase en Derecho y en Filosofía y Letras a dos profesores que intentaban impartir una clase. 

Las clases en Filosofía y Letras, en Ciencias de la Comunicación, en Derecho, Informática y Psicología estaban prácticamente cerradas. Tan sólo los servicios mínimos permanecían en los centros para atender a un goteo mínimo de docentes y alumnos. 

En una asamblea, estudiantes, profesorado y personal de administración y servicios dispusieron medidas para intentar frenar los efectos de los recortes. "Esto es el comienzo de una lucha que seguirá hasta que la cosa varíe", comentó Inmaculada Postigo, secretaria del comité de empresa del personal docente de la UMA. "Se nos tiene que escuchar porque en este barco estamos todos". Las protestas continuaron en el Rectorado.

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