Crecen los 'vuelcos' de droga en la Costa del Sol: "Es el plan B del narco para enriquecerse más rápido"
"Hay bandas dedicadas exclusivamente a robar la mercancía", explican policías, que temen un aumento de la escalada de la violencia
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Los vuelcos, o robos de droga entre bandas criminales, se han tornado en uno de los fenómenos que más inquieta a las fuerzas de seguridad. Sindicatos auguran un aumento de las armas y una escalada de la violencia, porque, lejos de remitir, afirman, estos asaltos siguen creciendo, con tiroteos y ajustes de cuentas entre organizaciones rivales cada vez más vengativas y dedicadas, “casi exclusivamente”, al robo de mercancía. La consecuencia, se lamentan los investigadores consultados, es una Costa del Sol con más pistolas en la calle y una agresividad que ya no se limita a los narcos, sino que amenaza con salpicar a cualquiera que se cruce en su camino.
Fuentes policiales constatan que el narco ha optado por la vía más rápida y peligrosa. “Han elegido el camino más corto”, recalcan. Compran la sustancia directamente en origen, principalmente en Marruecos, y la transportan por mar o tierra hasta guarderías y caletas. En ese punto entran en escena bandas especializadas en sustraer esos cargamentos para revenderlos por debajo de su precio. El beneficio es inmediato. El riesgo, también: ser detenidos o morir.
Disparos en las piernas, el mensaje para los otros
Los delincuentes no pueden permitirse la impunidad de los robos: la pretensión es dar “una lección” para evitar acabar siendo presa de otros traficantes y perder la valiosa sustancia. De ahí los disparos, los secuestros, las palizas y los tiros en las piernas que se están registrando como advertencia. En Marbella ha habido ejemplos recientes que sustentan esta realidad. Un de ellos, en noviembre, cuando un Mercedes avanzaba a toda velocidad por unas de las carreteras que conecta Málaga con Marbella, adelantando a otros vehículos y obligando a conductores a apartarse del camino. Dentro, dos hermanos se dirigían hacia el hospital. El copiloto sangraba por una herida de bala en la pierna tras haber sido alcanzado por un disparo. Después confesaría que ya sabía que algo iba a ocurrirle. Antes hubo otro aviso. Este escenario ha provocado un cambio en el comportamiento del narco. Es el llamado “plan B”, en el que tampoco les tiembla el pulso para recibir a la Policía a tiros. Ya ocurrió, también en Marbella, en diciembre, cuando un grupo de hombres abrió fuego –aunque no hubo heridos– en una intervención en la que los agente se incautaron de 1.000 kilos de cocaína.
En otro operativo, en Benalmádena, los agentes sorprendieron un vuelco de casi dos toneladas de hachís en una guardería, donde la víctima fue golpeada, maniatada y amenazada.
El mensaje en el que coinciden agentes de las fuerzas y cuerpos de seguridad consultados es que aspiran a “enriquecerse” de forma rápida. “Quieren satisfacción inmediata, dinero rápido”. El auge de esta actividad, temen, implica una consecuencia directa: más recursos para proteger la droga. “Mantener estos vuelcos significa que que aumente el número de armas en manos de estas bandas”, advierten las mismas fuentes. No sólo para asegurar los robos sino para imponer respeto y garantizar el control del territorio.
Mariló Valencia, policía desde hace más de 20 años y portavoz del Sindicato Reformista de Policías (SRP), reconoce que se han dado pasos con el nuevo plan de seguridad de Marbella, con una mejora de la planificación policial en la Costa del Sol y la zona de Levante. Pero, remacha, no es suficiente. “Pedimos que se incremente el número de efectivos y que los medios materiales estén más acordes a la violencia a la que nos enfrentamos”, resalta. Al tiempo, aboga por una mayor especialización de los agentes de grupos de investigación, y denuncia la falta de formación específica.
En palabras de Óscar Camacho, secretario general de la Confederación de Seguridad Local y Autonómica (CSLA), El asalto de alijos está siendo el método “más fácil”, el mismo que “les acorta la vida”. A su juicio, el nuevo narco, protagonizado por grupos cada vez más jovenes, ha roto cualquier código ético: “Ya no respetan territorios ni normas. Esto va a provocar más violencia entre ellos y son gente muy preparada”.
La Policía Local, asegura Camacho, suele ser la primera en llegar a la ‘zona cero’, si no hay más unidades operativas. “El patrullero es el primero que interviene y, a su vez, el que menos medios tiene. Los policías llevan una pistola y, como mucho, un chaleco antibala”. Frente a ellos, recuerda, los delincuentes se mueven con armas largas y automáticas.
La preocupación policial se centra también en el origen de las armas de fuego. Los investigadores vienen detectando armas cada vez más modernas, procedentes del tráfico internacional y de conflictos bélicos. “Antes, eran más antiguas; ahora aparecen incluso de guerra”, detalla el portavoz de la Confederación de Seguridad. Más ejemplos recientes refuerzan el temor a nuevos enfrentamientos. En entradas de droga por el Guadalquivir o en barrios como La Palmilla se ha visto a narcos portando fusiles Kaláshnikov. “Venden armas de guerra por toda Europa. La situación se va a poner peor cuando acabe la de Ucrania”, auguran policias avezados en la lucha contra el narco.
Robos que incluso se reproducen en alta mar. En septiembre, un comando armado asaltó un buque mercante en aguas portuguesas para hacerse con un alijo de cocaína antes de su llegada a Málaga. Los investigadores insisten en que “con la legislación actual y sin una inversión clara en medios, la situación no se va a corregir”.
Desde la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) en Málaga apostillaron que los medios de los que disponen los agentes del Instituto Armado "son obsoletos e insuficientes para luchar contra el narcotráfico". De hecho, afirma, el propio Tribunal de Cuentas ha reflejado en su último informe "la precariedad" que padece el Cuerpo en materia de infraestructuras, vehículos y armamento.
Asimismo, recordaron que hace ya un mes que la organización sindical ya indicó que, entre 2019 y 2024, los delitos en el ámbito provincial de la Guardia Civil "han aumentado un 20,1%". En ese periodo "creció la criminalidad en todos los municipios" en los que tiene competencias estos efectivos, incluido Mijas, "con un 20%". Y esos datos "tan negativos", cree la AUGC, están directamente relacionados "con el déficit de guardias civiles que padece la provincia de Málaga, con 450 vacantes sin cubrir, por lo que falta el 17% de la plantilla".
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